González: “Fue una desgracia con suerte, la verdad que zafamos de milagro”
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La felicidad de haber conseguido la clasificación para integrar el grupo 4 de la Copa Libertadores, al plantel de Huracán se le disipó en apenas un puñado de minutos. Al Caracas FC de Venezuela no le alcanzó el 2-1 de la vuelta, debido a que el tanto anotado a dos minutos del final por Diego Mendoza le permitió al representante argentino hacer valer ese gol de visitante.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl primer objetivo en este 2016 estaba concretado, por lo que sólo quedaba ir al hotel, cenar, descansar y regresar al país. Pero no todo se dio como se imaginaba, porque el colectivo que trasladaba a la delegación de Huracán hasta el aeropuerto de Caracas se quedó sin frenos en pleno trayecto y terminó volcando.
El tandilense Mariano González fue uno de los que estaban en el interior de ese micro y contó a El Eco de Tandil lo acontecido.
Disfrutando del cariño de su familia, dado que el partido programado para este fin de semana ante Tigre fue postergado, y con la amabilidad de siempre, volvió a recordar el momento que le tocó vivir.
Comenzó diciendo que “veníamos bien, se hablaba que el chofer iba rápido, pero íbamos a una velocidad normal para la autopista. Nosotros nos quejábamos que andaba rápido pero en la ciudad, en la autopista venía a 80/90 kilómetros. En un momento sentimos un ruido como si se rompiera la caja de cambios, pero hicimos igual un par de kilómetros más”.
Odisea
El tandilense siguió narrando que “quienes iban adelante hicieron un par de chistes al chofer con esa situación y en un momento el chofer les dice “muchachos me quedé sin frenos”. Nosotros veníamos atrás y apareció el profe Santella y nos dijo agárrense que el micro está sin frenos”.
El momento de tensión en el interior del rodado se apoderó de todos. “Pensábamos que era una broma pero empezamos a ver que todos los que estaban adelante se venían para atrás, como el técnico y los dirigentes. Ahí nos dimos cuenta que era verdad y que el colectivo agarraba cada vez más velocidad”.
González dijo que “comenzamos a buscar los cinturones, algunos no estaban. Yo no me lo pude poner porque no lo encontré, pero sí tuve tiempo de calzarme las zapatillas ya que venía descalzo, sentarme bien, acomodarme e ir mirando para afuera. Ahí empezaron a sentarse uno arriba de otro, algunos agarrados de los asientos, en mi caso me agarré del asiento de adelante. El micro comenzó a tomar cada vez más velocidad, el trayecto era en bajada y había un par de curvas importantes y bastante tránsito porque era el mediodía”.
Recordó que “veníamos escoltados por policías y el chofer le hizo señas que no tenía frenos y fue la policía quien le marcó que existía una salida de emergencia que es una rampa, lo que se puede ver en la foto. Agarramos un puente, en bajada, para salir de la autopista a la montaña y ahí la subida a esa rampa. En ese cambio abrupto el profe pasó por arriba de los asientos, yo me pegué contra el techo, todos sufrimos algo”.
Como si se tratara de una película de acción, ese cambio realizado por el conductor de ir en bajada y pasar a salida de emergencia que está en subida, no fue el final del pésimo momento que le tocó vivir al tandilense y a sus compañeros de Huracán.
Señaló que “no sé si el micro frenó porque perdió velocidad o porque pegó contra la montaña. Cuando levantamos la cabeza el micro empezó a ir para atrás y a tomar velocidad de nuevo, regresando para la autopista. Ahí el chofer lo giró un poco y el colectivo por el peso y la velocidad que tenía se inclinó hacia un costado y cuando quedó en dos ruedas, volcó, y ahí quedamos”.
Heridos
González indicó que “recuerdo que estaba del lado que volcó y me explotaron los vidrios en el brazo y en la espalda. Tengo cortes y raspaduras en el brazo izquierdo y en la espalda también”.
Aseveró que “a Patricio Toranzo no lo vi, porque fue uno de los primeros que bajó, me enteré después hablando con los chicos. Le ardía el pie y cuando le sacaron la zapatilla, que tenía toda cortada, vieron que estaba lastimado en las uñas y las primeras falanges de tres dedos. El profe Pablo Santella estaba tirado en el piso y no sentía las piernas y a Diego Mendoza le arrancó un pedazo de piel en el tobillo porque le quedó el pie enganchado entre un asiento y el vidrio que explotó”.
También expresó que “salimos por el techo del colectivo o como pudimos, empezamos a hablar entre nosotros y ya estaba lleno de policías, bomberos, gente, y habían cortado la ruta, así que en ese sentido se organizaron muy bien. A quienes estábamos lastimados, que éramos cinco entre los que estuve, fuimos a un hospital y los que más grave estaban, a otro. Al hotel regresamos como a las 17.30. Al otro día nos pusieron un avión presidencial y volvimos a la Argentina”.
La familia es una parte muy importante para González, y sabiendo que la noticia no tardaría en llegar a la Argentina, lo primero que hizo fue comunicarse con su señora. “Llamé a Débora (Andujar) porque sabíamos que se iban a enterar y a preocupar. Así que uno de los chicos tenía el teléfono a mano y me comuniqué para avisarle que estábamos bien. Fue una desgracia con suerte, la verdad que zafamos de milagro”.
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