Gran operativo para quitar un cartel publicitario que tenía más de 50 años
Días atrás, el centro de la ciudad presenció un singular operativo para desmontar un cartel publicitario, clásico de Tandil. Personal de la empresa Edgardo Vázquez fue encomendado por la firma Rolux, de Capital Federal, para realizar el trabajo de bajar un cartel considerado como una “ leyenda tandilense”.
El mismo, emplazado en la emblemática esquina de 9 de Julio y Belgrano, tuvo que ser removido por razones de seguridad.
Vázquez tuvo a su cargo la remoción de la estructura, en un operativo que fue seguido de cerca por curiosos que, celulares en mano, tomaron fotografías de los últimos instantes de esta estructura “como queriendo detener el tiempo”.
Pasaron más de 50 años desde que por primera vez aquel cartel con forma de moneda y con las iniciales de la compañía de Seguros La Tandilense, dejaba con la boca abierta a más de un tandilense y entretenía a más de un niño, que aún desde los patios abiertos de sus casas, podía observar -con asombro- como esa mole estructural giraba y desprendía un potente haz de luz.
Aquello tan novedoso para la época era punto referencial de los tandilenses: “Llegá hasta el cartel giratorio y de ahí hace tantas cuadras a la derecha…”. Era común escuchar esa frase en boca de la gente que trataba de indicar el lugar a alguien de otra ciudad.
Aquella esquina y dicho cartel se transformaron rápidamente en un mojón de referencia, y por su luminosidad y movimiento fue “el gran faro tandilense” testigo de miles de historias lugareñas.
Los tiempos comenzaron a cambiar y aquellos chicos que se maravillaban con los movimientos y aces de luces, comenzaron a crecer y al igual que su capacidad de asombro, este emblema, fue pasando inadvertido.
La compañía de seguros La Tandilense fue absorbida por AIG (compañía de seguros americana) y ese movimiento y luminosidad se fue apagando hasta desaparecer, como la empresa que la había hecho poner allí arriba.
Desde hace ya más de dos décadas, aquel cartel que llegara a ser orgullo de los tandilenses dejó de moverse, de proyectar su luz potente y fue, poco a poco, tapado por las grandes edificaciones que coparon las calles locales.
Aquel cartel ahora retirado, dejó de ser algo maravilloso para tornarse en una mole que, arrumbada por el tiempo, pasaba a ser contraproducente y peligrosa.
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