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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSoy Bernardo Zubeldía. En el mes de abril de 2008 me acerqué al Hospital Ramón Santamarina porque a causa de lo que creía una gripe muy fuerte, mi estado general era de mucha debilidad y falta de energía.
Quiso el destino y mi suerte, que allí me encontrara con la doctora Fraifer, quien con sólo verme, con esa capacidad innata que sólo tienen los grandes, intuyó y manifestó que lo mío era bastante más que una gripe. Pese a mi resistencia y negativas, me convenció para hacer sin pérdida de tiempo estudios y análisis que le dieron la certeza a su primera intuición, como médica de raza que es. El diagnóstico fue claro: leucemia.
Casi tres años después de aquello, con el tratamiento cumplido y la enfermedad en remisión, nunca dejo ni dejaré de tener en cuenta que mi actual estado de salud se lo debo, en gran parte, a la doctora Sandra Fraifer, quien no sólo diagnosticó tempranamente mi enfermedad, sino que me acompañó en este proceso con su increíble calidad humana, con su sensibilidad y calidez, con su solvencia profesional.
Hoy, al saber que deja la gestión municipal y se aleja de Tandil, siento la íntima necesidad de hacer pública esta historia mía, en la que Sandra siempre intervino desde el principio y siempre. Profundamente afectado al saber cuánta gente en este Tandil no tendrá mi suerte si se marcha la doctora Fraifer.
Y reflexiono acerca de que profesionales de su talla debieran abundar, pero no es así, no abundan.
Por eso es que se sentirá la ausencia de la doctora Sandra Fraifer, la sentirán sus pacientes, los que tuvimos la fortuna de tenerla cerca.
Bernardo Zubeldía
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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