Grave denuncia de la vicepresidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo contra las mujeres de los marinos de la ESMA
Roisinblit calificó el hecho como "una de las audacias de la dictadura", y señaló que ese grave acontecimiento, que involucraría a civiles con la participación en los crímenes cometidos en la ESMA, le fue informado por mujeres que sobrevivieron a ese centro clandestino de detención.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email"A las chicas embarazadas las ponían en fila y venían las esposas (de los marinos) mirando el aspecto, y (a las futuras criaturas) las elegían por el color de ojos celestes, o de ojos negros y por la apariencia del bebé que iban a tener", denunció la mujer de 90 años que hoy declaró en el juicio que lleva adelante el Tribunal Oral Federal 6 (TOF 6).
Roisinblit, quien secunda a Estela de Carlotto en la conducción de la entidad, acusó al médico Jorge Luis Magnacco, uno de los imputados en el juicio que se lleva adelante por la existencia deun Plan Sistemático para robo de bebés durante la dictadura, de haber intervenido directamente en el parto de su hija Patricia, quien dio a luz en noviembre de 1978, en la maternidad clandestina de la ESMA.
Patricia fue trasladada cinco días antes del parto a la ESMA desde el lugar donde había permanecido alojada junto con su esposo Rodolfo Pérez Rojo, ambos militantes de la organización subversiva Montoneros, que sería el centro clandestino conocido como "Mansión Seré", en el partido de Morón en el oeste del Gran Buenos Aires, que había estado a cargo de la Fuerza Aérea.
Margnacco se desempeñó al concluir la dictadura en el sanatorio Mitre con nombre falso, y tras la emisión de un programa televisivo con cámara oculta y a raíz de las denuncias en su contra huyó a España de donde fue extraditado.
Citó como testigos del nacimiento de su nieto Guillermo -recuperado a partir de la donación voluntaria de sangre al Banco Nacional de Datos Genéticos- a las sobrevivientes de la ESMA, Sara Solaz de Osatinski, Miriam Lewin, Ana María Larralde, quien le realizó el goteo uterino en la asistencia del parto y a Ana María Martí, a quienes entrevistó en Europa durante el exilio.
"Sara estaba a la cabecera de la cama y el doctor Magnacco atendió el parto", dijo de manera contundente la testigo quien explicó que el alumbramiento se produjo en el lugar conocido como "la pequeña Sardá" en el tercer piso de la ESMA.
Habló también de las gestiones que efectuó ante la DAIA, la embajada de Israel, organismos internacionales de Derechos Humanos e incluso ante el fallecido Papa Juan Pablo Segundo, quien en un contacto mantenido durante una audiencia en el Vaticano el religioso se limitó a contestarle "oramos por ellos", en referencia a los bebés desaparecidos.
La dirigente de las Abuelas hizo un pormenorizado relato de la búsqueda de su hija, su yerno y su nieto a partir del 15 de agosto de 1978 cuando en un procedimiento, para el que fueron utilizados un Ford Falcon y un Jeep, fueron secuestrados, primero Pérez Rojo y su socio de su comercio en Martínez, y luego Patricia, que estaba embarazada de siete meses, y su hija Mariana de quince meses de edad, de un departamento alquilado de Gurruchaga al 2300.
A una hora no determinada de la tarde de ese día los dos autos se dirigieron a la casa de una hermana de la consuegra de Roisinblit, de nombre Francisca, donde dejaron a Mariana, en un episodio singular, ya que la mujer se desmayó por el operativo y la criatura quedó en manos de un menor de 17 años que fue quien la devolvió a sus familiares.
El joven, cuyo nombre dijo no recordar, declaró ya mayor de edad y su testimonio fue de valor para las investigaciones judiciales ya que confirmó el secuestro de Patricia y su esposo.
En su relato, la mujer recordó que Patricia la llamó a los 4 o 5 días desde su lugar de cautiverio para decirle que la estaban "atendiendo muy bien" y que luego uno de sus captores le aseguró por la misma vía que la iban a liberar en unos meses.
Sostuvo que después recibió un llamado de la misma persona quien le advirtió que "esté atenta" para cuando se produzca el parto, y que luego le preguntó de parte de su hija que si "Mariana tenía todas las vacunas", un mensaje de la joven para confirmarle que aún estaba con vida.
Después no volvió a recibir noticias de su hija, hasta los testimonios de quienes la vieron en la ESMA.
Durante esos días, la chica contó detalles de la casona de Morón, donde el apropiador de Guillermo, Francisco Gómez, revistaba como personal civil de la Fuerza Aérea, con la categoría de jardinero.
Sin embargo, Rosinblit puso en dudas esas funciones al preguntarse "qué clase de jardinero era ese que tenía cuatro o cinco documentos falsos por si tenía que terminar huyendo y llevaba un arma en su cintura?".
En otro tramo de su declaración reconoció que existen "al menos 14 casos de chicos que fueron adoptados de buena fe", entregados por los jueces que recibían de las familias de las víctimas de la represión "a chicos que no sabían qué hacer con ellos".
En cambio, dio cuenta de magistrados "que sabían pero las instrucciones que recibían eran las de no devolverlos" a sus familias de origen. "Nos decían que no habían pasado por allí", sostuvo.
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