Graves denuncias por descontrol, maltratos y robos en la Escuela Secundaria 6 de Villa Italia
Entre sorprendidos y desesperados, los padres de una adolescente de 14 años relataron ante este Diario las graves situaciones que atravesó su hija durante las últimas semanas en la Escuela Secundaria 6 –ubicada en el edificio de la Escuela 21 de Villa Italia-, al tiempo que lamentaron la falta de respuestas por parte de las autoridades del establecimiento y de Inspección de Educación.
La descripción de las problemáticas que atraviesan a la ES 6 no resultó nuevo para El Eco de Tandil, ya que varias personas había relatado –de manera anónima- lo que ocurre en las aulas y pasillos de ese establecimiento educativo.
En esta ocasión, María Angélica Ruppel y Hugo Andrés Villalba, los papás de Sofía de 14 años, se animaron a dar testimonio del calvario que vivió su hija desde el inicio del ciclo lectivo.
La adolescente terminó la primaria en la Escuela 53, ubicada en el barrio Falucho I. Un mes antes, el 20 de noviembre, la operaron de apéndice en el Hospital y en diciembre el doctor Juan Salceda les informó que le habían extraído un fibroma cancerígeno.
A partir de ese cuadro, la recomendación del médico fue que Sofía “no se puede golpear, que no puede renegar, que hay que ver los síntomas”, explicó Hugo Villalba, el papá.
Entonces, los visitó una asistente social y les informó que le habían conseguido “una escuela de contención”, en referencia a la ES 6. La familia lo tomó muy bien porque el papá había asistido a la Escuela 21 y tenía los mejores recuerdos.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailY agregó que “a la semana, Sofía se descompensa. La va a buscar la mamá en un remís. No había directora, no había vicedirectora, no había nada”.
Preocupado por el aprendizaje de la niña “un buen día le pregunto cómo iba en la escuela. Me dice: ‘Papi, hay problemas. Van chicos grandes, de 15 ó 16 años, fuman; al baño no se puede entrar; a los maestros los prepotean; y hay una gorda que tiene 14 años, está embarazada, y me tiene media amenazada, me quiere pegar’”.
Primero pensaron que eran “cosas de chicos”, aunque la dejaban en la escuela con el celular y le pidieron que ante cualquier problema los llamara o mandara un mensaje.
Hace dos semanas, la adolescente se comunicó con su padre para pedirle que la fueran a buscar porque le querían pegar. Le habían robado el celular y la amenazaban con golpearla.
Una vez más, el padre intentó hablar con la directora, pero no estaba. “Las maestras me dijeron, un día que fui medio alterado, que firmara el libro de actas porque iba a pasar algo y nadie se tenía que hacer responsable”, relató.
Así las cosas, Sofía “no va más a la escuela, no tengo adónde recurrir. Lamentablemente estamos como en los viejos tiempos, cuando yo era chico, que estudiaba el que tenía plata. Voy a tratar, para que termine el secundario, a ver qué puedo hacer en Estrella de Belén o San José”.
El papá se mostró desilusionado con la escuela pública, porque en Inspección General no le brindaron soluciones pese a que esperó más de una semana. Nadie mostró preocupación por el caso ni llamaron para darles una respuesta.*
“¿Cómo van a manejar los chicos el colegio?”
La madre agregó que además de amenazarla y robarle el celular, los compañeros le quemaron la carpeta. Y confirmó que conocen versiones como las llegadas a este Diario sobre escenas subidas de tono entre adolescentes en los pasillos y consumo de marihuana dentro del establecimiento.
Villalba cuestionó que “ellos me dicen que no pueden hacer nada con los chicos, que los superan. Ofrecí hacer una reunión de padres, entonces que todos los padres de los chicos que van al secundario le demos un poquito de poder a los maestros. ¿Cómo van a manejar los chicos el colegio? Me dice una de las maestras: ‘Sabe lo qué pasa señor, a nosotros nos empujan y si les decimos algo, nos amenazan con prendernos fuego el auto”.
Describió que a las 7.30, cuando dejaba a su hija “estaban fumando, ‘apretando’ en la puerta de la escuela; lo único que les hace falta es la botella de cerveza y la cumbia”.
Para cerrar, sostuvo que “a esto hay que ponerle coto. Hay padres que no se preocupan por los chicos. No es problema nuestro, nosotros nos preocupamos tanto por la salud como por el bienestar de nuestra hija. Entonces, no pasa por un celular; pasa porque mañana la puedo encontrar en la calle toda golpeada”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios