Grupo se reivindicó con una victoria en Bahía Blanca
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En la primera etapa Grupo fue superior a su rival, aunque, cumpliendo con la regla no escrita, goles que se yerran se pagan en el propio arco.
Y así fue, cuando tras algunas opciones no concretadas, y tras un error del árbitro, que le cobró a Diego Sosa una mano inexistente a los 28 minutos, el centro de Smith fue peinado por Iván Catani y el manotazo desesperado de Casas, que había salido tarde y mal, no hizo más que introducir el balón en su propio arco.
Se reivindicó después el buen golero tandilense, al quedarse con un potente remate de Castro.
El otro Castro, Mauro, recibió la segunda amarilla y la roja, tras un violento foul en la puerta del área que derivó en una inesperada reacción de Villalba, que al observar que el 3 de Grupo golpeaba en el suelo a su compañero, cruzó todo el campo y derribó al pobre Gonzalo Casas, que se había acercado a separar. Pareció desvirtuarse todo, pero sin embargo, se armó un mejor partido.
Sosa dos veces y Prezioso en una, cerca estuvieron de alcanzar la igualdad, que llegó a los 45 minutos de manera insólita: Matías Méndez pateó de mitad de cancha, el arquero la quiso parar de pecho y el balón, tras rozar su hombro, ingresó mansamente en el arco.
El empate aporto justicia a un primer tiempo que Grupo de ninguna manera merecía perder.
En el complemento salió con todo el equipo de Tandil, decidido a quemar las naves, aprovechando además que el técnico local apostó a una línea de tres en el fondo.
Ya a los 6 minutos, Miller estuvo cerca al rematar a centímetros del poste izquierdo y un minuto después, tras una buena jugada de Cayumán, hubo un remate en el palo de Sosa y el moreno colombiano que capturó el rebote y marcó el merecido 2 a 1.
A los 23, otra vez a punto estuvo Miller de concretar, pero tapó el arquero Lezcano.
Todo hacía suponer que Daniel Pérez iba a reforzar el mediocampo, pero a los 28 decidió cambiar delantero por delantero (Juan Cerfoglia por Prezioso), y no fue la mejor decisión, porque empezó a crecer Tiro Federal y Casas tuvo que revolcarse en dos o tres ocasiones para evitar el empate.
El elenco serrano, que pudo haber convertido más goles, pagó el precio del egoísmo de Sosa, que tuvo como siempre enorme despliegue e hizo grandes jugadas pero se empecinó en convertir y no pudo lograrlo. Y la escasa puntería y la sequia de Cayumán, más el bajo rendimiento de Prezioso, hicieron que se tuviera que sufrir hasta el final.
Grupo tenía que ganar y ganó. La ilusión se mantiene.
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