Grupo vivió un desenlace muy doloroso
Grupo Universitario terminó masticando bronca en Mar del Plata, donde Unión pudo quebrarlo a los 42? del segundo tiempo, a través de una conquista de Federico Moreira. El 1-0 dejó a los locales como únicos vanguardistas del cuadrangular A de la segunda fase del torneo Argentino B de fútbol, tras la disputa de la tercera jornada.
La frustración tandilense se ve potenciada, no sólo por el momento en el que su adversario consiguió el tanto de la victoria, sino también porque a esa altura los de Mario Gambini parecían tener todo absolutamente controlado.
Hasta ese instante, la balanza se podría haber inclinado para cualquiera de los dos lados.
Unión empezó mejor. Copó la parada en el medio a través de la atildada gestión de sus volantes y pudo adueñarse del balón, aunque sin arrimar riesgo frecuente sobre la valla custodiada por Giannini.
La firmeza de Alioto, la dinámica de Moreira y algunas pinceladas de Aguirre sirvieron para marcar la tendencia inicial del cotejo, que encontró a un Grupo, acaso obligado por su rival, apostando al contragolpe.
Ese cauce del desarrollo propició que de a ratos Weimann, volante por diseño original, se transforme en un cuarto defensor sobre la derecha, en procura de frenar los embates de Castagnino, Aguirre y Cuevas. Si bien sus aproximaciones eran tibias, Unión era quien más merodeaba el área ajena.
Cuevas, recostado en la izquierda, no encontró el arco con su derechazo, Cristian Pérez casi convirtió en contra en un intento de despeje y Moreira, Aguirre y Cuevas dispusieron de un tiro libre frontal cada uno, chocando los dos primeros con la barrera y el último de ellos con una acertada respuesta de Giannini.
Los tandilenses llevaban bien el desarrollo, sin atravesar mayor zozobra y, dentro de sus posibilidades, progresaban sobre campo antagónico. En acciones esporádicas, Suárez anticipó a Weimann tras una escalada de Bucci y luego echó hacia un costado un disparo de media distancia de Sepúlveda. Además, Pablo González falló en un centro que podría haber sido letal, el cual era esperado en soledad por Sepúlveda y Bucci.
Obligado a buscar por su condición de local, el elenco marplatense trató de asumir el protagonismo nuevamente en el complemento.
Pero Grupo se mostraría mejor pisado en la media cancha que antes y encontraría mayores resquicios para transitar sobre las bandas, a partir del desequilibrio ejercido por sus carrileros, Bucci y Weimann, que elevaron considerablemente su nivel durante la segunda mitad.
Lo del dueño de casa se fue desdibujando, dado que Aguirre se transformó en manija pero careció de la compañía adecuada, Alioto ya no fue el dueño de la zona media y Moreira comenzó a perder injerencia conforme el paso de los minutos.
Notando el curso que adquirían las acciones, los tandilenses se animaron y en más de una ocasión pusieron en aprietos la valla marplatense.
Suárez salvó providencialmente ante un derechazo de Weimann a la salida de un tiro de esquina y agigantó su figura al prevalecer en el mano a mano ante Pablo González, acción que concluyó con un remate de media distancia de Pablo Cerfoglia que se fue soplando un palo tras desviarse en el camino.
Del otro lado, Giannini se esforzó ante un zurdazo de Felices y el cabezazo de Vega fue rechazado por Pablo Cerfoglia sobre la línea de gol.
En el golpe por golpe, con un Grupo que llegaba más franco, ninguno pudo lastimar.
Gambini comenzó a valorar la unidad y armó una línea de cuatro en defensa, retrasando a Espíndola para que acompañe a Boccio en la zaga central.
La visita condicionó sus aspiraciones cuando quedó en inferioridad numérica por la expulsión de Saurel, a quien el árbitro Aguilera acusó de golpear a un adversario.
Pese a la situación desfavorable, Grupo siguió controlando los intentos de su adversario, más allá de algún sofocó aislado.
Inclusive, dispuso, con los Cerfoglia, de dos ocasiones para romper la paridad. Primero Pablo desairó a un rival con un regate y Suárez le ganó en el mano a mano, y más tarde Juan Manuel se demoró para resolver y, molestado por Vega, terminó sacando un remate que se estrelló en la parte externa de la red.
En los minutos finales, el local buscó por inercia. Su merma física, sumada a su carencia de ideas, hacía que Unión ofrezca la sensación de que no convertiría, por mucho que se extiendan las acciones.
No obstante, los de Zwicker aprovecharían una distracción defensiva de su rival, para hacerse de la victoria. En 42? Flores no encontró oposición en su proyección sobre banda derecha, por lo que tuvo tiempo para ajustar su centro, el cual cayó en la cabeza de Moreira. El volante derecho midió su impacto y ubicó el balón entre el palo derecho y el desesperado Giannini.
Así fue que nació el apuro del visitante, que quedó expuesto a otro tanto de su rival y no encontró claridad en sus últimas embestidas.
El pitazo final de Aguilera desató la algarabía de Unión y la frustración de un Grupo que, en una desatención dejó escapar algo muy valioso que estuvo a punto de conseguir.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa figura
Aldo Suárez
El golero del local fue determinante cuando su equipo aún no había abierto el marcador, salvando en sendos mano a mano ante González y Cerfoglia. Irradió seguridad en cada una de sus intervenciones.
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