Grutzky, el talismán de un Quilmes que pegó la vuelta
Por segunda ocasión, con la casaca de Quilmes de Mar del Plata, club en el que atravesó parte de su proceso formativo, luego de sus inicios en el Independiente de su ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA días de la conquista y planeando su futuro inmediato, Grutzky se prestó al diálogo con El Eco de Tandil:
-Como en la temporada anterior, lográs el objetivo máximo en un equipo que, en principio, lejos estaba de tener la obligación de ascender.
-Si bien de entrada la idea no era ascender, se armó un equipo fuerte. En Unión Progresista (de Villa Angela, donde ascendió en la 2011/12) nunca fuimos candidatos. En este caso, Quilmes contó con nombres importantes como Maxi Maciel, “Kily” Romero, “Goyo” Eseverri, que venían de jugar en la Liga A. Y poco a poco fuimos tomando confianza.
-¿Hubo un momento puntual en el que percibieron que estaban para algo importante?
-El equipo hizo un “click” en diciembre, cuando ganó dos partidos de visitante. El primero, por tres, en Cañada de Gómez ante un Sport Club que venía muy bien, de la mano de Farabello, y el otro en Bragado. Ahí quedamos primeros y se empezó a hablar de manera distinta, pensando en quedar primeros en la segunda fase.
-Quedó claro que en la serie ante San Martín, la mayor presión era de los correntinos.
-Sí, lo que les pasó es algo difícil de digerir. En determinado momento tenían el mejor record en la historia del TNA. Fue decisivo que ellos no pudieron jugar en su cancha en la serie contra nosotros, quizá de Corrientes hubiésemos vuelto 0-2 y no 1-1. En su estadio, ellos perdieron un solo partido en toda la temporada.
-¿Qué ajustes se fueron haciendo durante la serie?
-A los jugadores los conocés todos. En el primer partido, en la Bombonerita, nos agarró Basualdo y nos hizo un desastre, Iglesias lo mismo, nos mató a triples. Ramella planeó usar a “Taya” (Gallizzi), que es alto y atlético y así logró anular totalmente a Basualdo. Luca Vildoza ajustó la marca sobre Iglesias, que había tirado muy libre en el primer juego, con eso encontramos soluciones. Igual, me parece que San Martín no demostró todo su potencial, quedó muy golpeado después de perder la serie con Estudiantes y para colmo tener que jugar de local en la Bombonerita. Se notó, no gritaban los goles, dejaban pasar el tiempo, no estaban convencidos de ganarnos.
-Oscar “Huevo” Sánchez, histórico entrenador de Quilmes, decía que su equipo en Once Unidos empezaba el partido con una ventaja de 8 puntos por todo lo que genera el público. ¿Es tan así?
-Lo de la gente es terrible. Grita y te alienta desde que estás entrando en calor hasta que termina el partido. Aparte es un ámbito familiar, te conocés con todos, todos te escriben en Twitter antes de jugar. Cuando vas a otro club, ya estás acostumbrado a jugar con mucho público.
-¿El rol que cumpliste en el equipo estuvo a la altura de tus expectativas?
-Fue cambiante. En principio la idea era que “Taya” (Gallizzi) sea el que juegue más minutos, después Luca (Vildoza) y en tercer término yo. Pero en los primeros partidos se dio al revés, yo era el que más jugaba, seguido por Luca, siendo “Taya” el que menos estaba en cancha. En lo personal, me propuse hacer lo que me pedía el entrenador, eso me permitía jugar alrededor de 15 minutos por partido. En un momento, “Taya” no cumplió lo que le pedía el técnico y eso lo llevó a tener un par de partidos malos y perder terreno. Luca también decidió no cumplir los pedidos del entrenador y “la rompió toda”. Su rol no era el de tirar tanto, jugar pick and roll y demás, pero lo hizo y bien.
-En la serie por el ascenso no te tocó estar demasiado en cancha.
-Eso es lo que me terminó dejando un sabor amargo. En la serie contra Estudiantes (de Concordia, el campeón) tuve más minutos e incluso en un partido entré como titular.
-¿Hasta qué punto te conocía Leandro Ramella?
-Nunca me había dirigido, sólo nos habíamos enfrentado cuando yo jugaba en cadetes para Independiente y él dirigía a Quilmes en esa categoría.
-Fue meritorio su trabajo amalgamando buenas individualidades.
-Sí, además era un plantel con muchos egos, muy difíciles de manejar. El grupo tenía un perfil alto, muy distinto al que me tocó integrar en Progresista.
-¿Eso pudo acomodarse con el tiempo?
-Sí, el grupo se hizo más homogéneo tras un comienzo de temporada en el que estaba dividido. Cuando llegamos a cuartos de final o semifinales, nos unió el hecho de que todos queríamos lo mismo: ascender.
-¿Cómo te sienta su perfil como entrenador?
-Me gusta que proponga un juego ordenado, algo que también tenía Luis Fernández, mi técnico en formativas. En cuanto a lo personal, me jugó en contra que el titular en mi posición era “Goyo” (Eseverri), cuyo fuerte es la defensa y no asume mucho protagonismo en ofensiva. Entonces, los sistemas de ataque no pasaban mucho por esa posición, y quedaba un poco al margen. Pero en el juego colectivo me gustó que no era un quilombo, como pasó en Progresista, que nos terminó saliendo bien, pero íbamos a la carga, a lo que saliera.
-En cuanto a los compañeros, ¿de quién sacaste más?
-De “Goyo” Eseverri. Al margen de ser una excelente persona, me llevo mucho aprendizaje de su defensa. Me hizo ver cosas que antes no veía. Anticipar jugadas, prestar atención a determinadas situaciones y demás.
-¿Qué viene ahora para Quilmes y para Grutzky?
-El club está complicado en lo económico, aunque creo que jugará la Liga Nacional. En lo personal, me gustaría otro año de TNA, tengo que reunirme con mi representante, pero en principio me seduce la idea de jugar en Unión de Santa Fe (equipo recién ascendido). Mi amigo “Taya” es de esa provincia y calculo que le encantaría ir.
-¿A quién dedicás el ascenso?
-A mi familia, en especial a mi abuelo, a “Gaby” Gómez por viajar todo el año a verme, y a mi novia “Vicky” por bancarme.
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