Guillermina Moroder viajó a Porto Alegre para presentar un trabajo de investigación
El trabajo estudió el cultivo del cancionero tradicional argentino en el medio escolar y familiar de niños de cinco años. En este trabajo se presentaron los datos obtenidos en diez provincias argentinas. El proyecto original se desarrolló en las universidades de Extremadura y el País Vasco (España) bajo el título “Música, Danza y Ritual en el encuentro Iberoamericano. El patrimonio compartido y su trascendencia en la educación“ El diseño del proyecto sugirió analizar la incidencia del patrimonio español compartido por la Argentina y la medida en que pervive en la educación.
Cabe mencionar que los proyectos educativos de diversos países prescriben la necesidad de apropiación por parte de los niños del repertorio cultural de pertenencia, entendiendo que la conservación de tales bienes sustenta la conformación de la identidad.
Algunas de las investigadoras viajaron a Porto Alegre en el marco de la 31 Conferencia Internacional de Educación Musical (ISME).
El nacimiento del proyecto
-¿Cómo surgió la idea de realizar este trabajo?
Guillermina Moroder: -El trabajo comenzó en España. El mismo fue dirigido por Maravillas Díaz y trascendió a Argentina y fue dirigido por Silvia Malbrán, que reside en La Plata.
-¿Cómo se trabajó en Argentina?
-Silvia Malbrán convocó a gente de todo el país, somos treinta personas representando a más de quince provincias. Lo primero fue armar la red para realizar este trabajo de investigación en educación musical con la que continuaremos trabajando.
Con un grupo de trabajo que armé en la ciudad, hicimos nuestra investigación en Tandil que consistió en tomar una muestra.
En Tandil
En la ciudad se hizo una triple entrevista acerca de los gustos y preferencias de canciones de niños de cinco años que van al jardín. De ahí se desprendió parte de este trabajo que expusieron en Porto Alegre. Los investigadores se preguntaron sobre la supervivencia del repertorio tradicional, con canciones como el “Arroz con Leche” o “La Farolera”.
-¿Cómo se hizo la entrevista?
-Consistió en entrevistar a los niños, sus padres y su maestra de música del Jardín. En este caso lo hicimos en el Jardín 911. Fue una muestra de 38 chicos, en turno mañana y tarde. Todo fue un éxito, comenzando por la excelente predisposición de los responsables del jardín, siguiendo por los papás y los niños. Hubo muy buena voluntad de todas las partes.
-¿Cuáles fueron los resultados?
-Los docentes les dan valor y las enseñan, los padres las cantan. Pero los niños no las nombran. Entre los tres resultados no hay coincidencia. La hipótesis es que las canciones tradicionales se están perdiendo. El docente te dice que a los chicos les encantan las canciones, que las cantan. El papá te dice que les cantan “La Farolera”, “Lobo está” y “Arroz con Leche”. Pero muchas canciones que te nombran los adultos, los chicos no las registran.
Entonces, indagamos eso: hasta qué punto el patrimonio que nos formó a nosotros como nación, que heredamos, perdura. En su momento estuvo María Elena Walsh, hoy escuchan Violetta.
Hoy los chicos están más con la computadora y la televisión, manejan youtube, quizá los padres no le cantan y ellos escuchan lo que les parece.
La exposición
-¿Quiénes viajaron a Porto Alegre?
-Fuimos cuatro investigadoras a exponer a Porto Alegre: Mariela Mónaco de La Plata, Cecilia Bujan de Salta, Alicia Raso de Mendoza y yo por Tandil. Sólo nos habíamos visto una sola vez, teníamos el trabajo armado. Fue conocernos, armarlo entre todas.
-¿Cómo les fue en la exposición?
-La Isme está dividida en comisiones. Nosotros estábamos entre los que hacían estudios de niñez. En mi caso, era la primera vez que asistía a esta Conferencia Internacional, así que tenía un poco de susto.
La ponencia duró media hora, fue en inglés y gustó mucho. Compartimos con gente de todos lados. Simultáneamente había otras ponencias de todos lados del mundo: irlandeses, italianos, brasileros, colombianos y muchos más.
-¿Qué otras ponencias y actividades pudieron disfrutar?
-Hubo ponencias muy diversas, había que elegir a qué ir. Además, lo interesante fue que pudimos disfrutar conciertos inesperados de Kenia, Irlanda, México, conocer gente distinta. El cierre fue con gente de Escocia, con Gaitas, donde se realizará el próximo encuentro.
Caminos por recorrer
-¿Cuáles serán los pasos a seguir?
-La idea es continuar trabajando. Esto trajo algo muy hermoso. En esta red que se armó en Argentina, que es un país tan grande y diverso, todos pudimos trabajar juntos en lo mismo. Lo hicimos a través de Internet que nos facilitó el contacto y eso fue genial. La red tomó un tema, lo investigó en toda la Argentina.
Además fueron los estudiantes quiénes tomaron las entrevistas. Había un investigador experto y alumnos colaboradores. Yo trabajé con mis alumnas del conservatorio.
-¿Cómo fue la experiencia con las alumnas?
-Esto es algo que se pide en los terciarios, enseñar las herramientas para investigar. Así que, cada uno de nosotros en distintos puntos del país, invitó a sus alumnos y nos pusimos a trabajar. Conmigo colaboraron: Noelia González, Florencia Biar, Antonella Valenzuela, Catalina Roveda, Alejandra Páez y Marilina Petersen. Algunas recién egresadas, otras estudiando, iban al jardín, estaban con los chicos. Ellas fueron al campo de la investigación. Para ellas fue muy importante estar en un proyecto así, tener esta experiencia.
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