Gustavo Ghezzi, un protagonista en los mercados de pases
Gustavo Ghezzi disfruta por estos días de vacaciones en su ciudad, intentando desenchufarse de una actividad intensa durante el año, con su base de trabajo en Buenos Aires. Sin embargo, no puede sustraerse del fútbol, la actividad alrededor de la que gira su actual ocupación, y se lo ve en las canchas locales, mirando amistosos o partidos oficiales de los torneos argentinos. A los 46 años, quien fue uno de los jugadores más destacados de la década del ?80 en el fútbol tandilense, sigue teniendo a la ciudad como referencia y, como muchos otros, vuelve cada tanto en busca de tranquilidad y afectos. ?Tengo una casa en Tandil, y mi esposa cada fin de año se instala acá dos o tres meses?, cuenta Ghezzi, que se alejó por primera vez de Tandil allá por 1986, en su mejor momento como futbolista, para probar suerte en Italia de la mano de Marcelo Arias y Marcelo García, en un Calcio que sólo aceptaba estrellas por aquel entonces. Después de más de una década de jugar en equipos de segunda y tercera división, eligió la vuelta, en 1998, y allí surgió la posibilidad de empezar a hacer las primeras armas en su actual profesión, ligada a la compra venta de jugadores, en la empresa de uno de los símbolos de la actividad, Jorge Czysterpiller.
?Empecé con esto un poco por casualidad. En el ?98, cuando estaba por volver de Italia a Tandil, fui a despedirme de Silvio Baldini, un técnico que dirigió a Palermo y a Parma, entre otros equipos, y aunque nunca fue mi entrenador, teníamos una relación de amistad. En ese momento él era técnico de Brescia, y me dijo que antes de irme quería que tuviera un encuentro con el director general del club. Esa persona era Pietro Lo Monaco, que actualmente es administrador de Catania. El me trató como si me conociera de siempre, me dijo que varias veces me había querido contratar, pero que yo era muy caro. Y cuando le comenté que me volvía a Argentina y que no sabía muy bien qué iba a hacer, me dijo que iba a llamar a un amigo suyo para que yo trabajara con él. Esa persona era Czysterpiller. Cuando volví, me entrevisté con Jorge, y quedamos en volver a juntarnos a fin de año. Venía con la idea de dejar el fútbol, pero Richard Zarini, que sabía de esta posibilidad de trabajo, me ofreció jugar unos meses en Grupo Universitario. Y en diciembre, cuando se jugó el Sudamericano Sub 20 en Mar del Plata y Tandil, ya estaba trabajando?.
-¿Qué cambió de aquellos años a la actualidad en cuanto a las transferencias de jugadores?
-No sé si con el nivel que yo tenía hubiera tenido una oportunidad en primera en estos tiempos. A lo mejor sí, pero porque ahora hay muchas más oportunidades, y la vidriera es muy grande. Hay jugadores argentinos por todos lados, en todas las ligas y en todas las categorías. Ahora, por ejemplo, en Italia hay un pibe de apellido Gómez, que todo el mundo me pregunta quién es y yo no lo conozco. Pero juega en el Gubbio, está por ascender a segunda, y lleva como 20 goles. Como él hay muchos, y siempre alguno se destaca. O tenés el pibe Tino Costa, que es de Las Flores. Lo compró Valencia a un equipo de segunda de Francia, y ahora es figura.
-Algo parecido a lo que sucede con Pablo González.
-Puchi pegó el salto muy importante con el pase a Palermo. Más allá de que nosotros participamos en las tratativas entre los clubes, el gran mérito es de él, por el nivel que mostró. En enero firmó el contrato con el club, y volvió a préstamo a Novara por seis meses. En junio tiene que presentarse en el Palermo. Había otros equipos interesados. El que más insistió fue Atalanta, que cuando comenzaron las negociaciones estaba segundo en el campeonato, detrás de Novara. Pero después se metió en el medio Palermo y además los dirigentes no estaban convencidos de venderlo a un rival directo.
-Había otros equipos que sonaban como posibilidad.
-En realidad, se mencionaban muchos equipos, pero es algo que pasa mucho en Italia. Se hacen muchas consultas, se pregunta por un jugador, pero de ahí a tener un interés firme hay mucha distancia. Entonces, los clubes que verdaderamente buscaron a Pablo fueron Palermo y Atalanta. Y Novara, que tenía interés en venderlo, generaba información y versiones para todos lados. Estas cosas muchas veces influyen en el rendimiento del jugador, por la incertidumbre que se le crea y porque a veces le cuesta mantener los pies sobre la tierra, pero por suerte en el caso de Puchi no sucedió y siempre mantuvo su nivel.
-¿Con qué otros jugadores tenés contacto permanente en el exterior?
-En realidad, mi función específica en la empresa es la venta de los jugadores, la organización de las transferencias, y por eso no hago tareas de manager. Funciono un poco como contacto entre los clubes, y muchas veces los jugadores no pertenecen a nuestra empresa, sino que buscamos una oportunidad y gestionamos. En los últimos tiempos hicimos de intermediarios de los pases de Lavezzi y Dennis al Napoli, el de todos los argentinos de Catania. El de Larrondo, el 9 que jugó la final contra Santamarina para Desamparados de San Juan, al Siena. El de Nacho Alvarez
Castillo a la Fiorentina, también.
-Cuándo mirás un partido en Tandil o en el interior, ¿lo hacés con un sentido profesional, o sólo para despuntar el vicio?
-Miro mucho fútbol, porque me gusta. Pero también es cierto que hoy el fútbol ha cambiado, y cualquier jugador, aunque esté jugando en la categoría más baja, tiene la posibilidad de dar un salto de calidad. Tal vez no a la primera división o al exterior, pero sí a una Primera B o un Argentino A. Hoy los jugadores tienen una posibilidad enorme de mejorar, cosa que no pasaba hace 10 años. Entonces, si hay algún jugador que me gusta, vemos qué podemos hacer, siempre tratando de ver si tiene potencial para jugar en una categoría superior, porque muchos se destacan en su medio, pero después no las desarrollan en otro lugar. Y con estas cosas te equivocás miles de veces, porque es muy difícil saber cuál va a ser el comportamiento de un jugador. El otro día estuve en el cuadrangular de Independiente, y siempre se ven jugadores que muestran cosas. Nadie puede decir que en alguno de esos equipos no hay un jugador con potencial para dar el salto.
-¿Cuando ves a un jugador sabés en qué mercado puede ser tenido en cuenta?
-Yo sé el tipo de jugador que se busca en Italia, por ejemplo, que es distinto al jugador que se busca en el medio local. Muchas veces nos llaman y nos piden un jugador con determinadas características, y nosotros ya tenemos en carpeta a alguno que puede satisfacer esa necesidad. Pero si no estamos seguros, preferimos no ofrecer a nadie, porque si no funciona, en el futuro nos puede cerrar otras puertas.
-¿Como ves el fútbol de Tandil?
-El fútbol en el interior cambió mucho con los torneos argentinos y el del Interior, y estas competencias debilitaron a las ligas locales. Los equipos más importantes de la ciudad se enfocan en el Argentino A o B, y participan del torneo local con jugadores que a lo mejor no tendrían que estar en primera, ya sea porque son muy jóvenes o porque no tienen el nivel suficiente para esa categoría. Todo eso hace bajar el nivel. Ya no hay grandes equipos dominantes en el interior, como antes eran Olimpo, Douglas o Loma Negra, porque los torneos locales eran muy fuertes. Pero al mismo tiempo, para mi trabajo es beneficioso, porque el Argentino A es un torneo muy importante, muy duro, y el jugador que se destaca ahí es un jugador importante, y seguramente va a poder jugar en la B Nacional o en primera.
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