Gustavo Morales realizó una serie de fotos que capturó con una cámara estenopeica
Gustavo Morales utilizó un proceso que requirió varios pasos y comenzó con la construcción de una cámara oscura, impermeable a la luz, que tiene un pequeño agujero que se realiza con un alfiler. Una vez que obtuvo la cámara, la condicionó para poder agregarle material fotosensible dentro y tomar las fotografías.
Con esa cámara de fabricación casera -que él mismo se tomó el trabajo de realizar-, desarrolló una serie llamada ?El escritor, retratos imaginarios?.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailPrecisiones sobre la técnica
La gran diferencia entre la cámara estenopeica y aquella de óptica es que la primera no tiene ni lentes ni ópticas y la luz pasa cruda, más directa y con fuerza. Por esa razón las imágenes que se pueden apreciar en esta serie están iluminadas en el centro. Además, en sus bordes se nota un efecto viñeteado debido a que la luz ingresa en diagonal y de manera más tenue.
Cabe aclarar que si bien el tema de la muestra no es la cámara, las imágenes que tomó no serían las mismas si no hubiera utilizado este proceso tan artesanal y lento, que le permitió tener una conciencia diferente del trabajo artístico.
En el tiempo de trabajo que destinó a la serie utilizó el principio físico que emplea cualquier cámara actual, aunque la elección de la estenopeica ?Me permitió pensar en lo que estaba haciendo y conocer en esencia cómo funciona mi herramienta?, advirtió Morales y aclaró que por sus características, esta cámara permite ?detener? el tiempo y ser más reflexivo en lo que se está realizando.
Además, para el artista es importante hacer consciente el acto de ver, de comprender cómo se forman imágenes, de distinguir exactamente cómo tomar una foto.
Finalmente, escaneando los originales -que son pequeños- y realizando un ploteo de última generación obtuvo las imágenes que expone en el foyer del Teatro del Fuerte.
Tema elegido
A Morales le interesó la función que le proveía la cámara estenopeica y le pareció funcional a la historia del escritor que quería contar, que es la de un personaje fuera de tiempo, de otra época, que está incluido en un instante donde hay indicios del presente.
Con esta premisa y con la colaboración de Elvio Mellado que fue el actor que protagonizó al escritor ?y se comprometió ampliamente con el proyecto-, captó a un intelectual en un entorno público y jugó con la posibilidad de trabajar con el umbral de lo que éste veía e imaginaba y con la percepción de quienes lo notan y quienes no.
Es de mencionar que en todas las imágenes el personaje está de espaldas, porque Morales tomó como referencia el punto de vista del escritor.
La locación que utilizó para tomar las imágenes fueron las playas de Puerto Madryn, lugar donde Morales vivió seis años. Ubicados en la costa, ?no avisábamos nada y la gente a veces se acercaba, a veces no. Traté de mostrar situaciones que suceden en las playas?, pero también escenarios absurdos como por ejemplo la existencia de una puerta en medio de la arena, o un arquero que vive en Puerto Madryn al que se lo puede encontrar tirando con su arco. Si bien muchas fotos instalan absurdos, algunos de estos personajes existen en la realidad.
Aclaraciones finales
A pesar de habitar un momento asentado sobre lo tecnológico, Morales no sólo aborda una búsqueda de resultados, sino de procesos que intenta reflexionar sobre el tiempo en el que trabaja.
En este marco, afirma que cualquier artista maduro conoce con exactitud el material con el que trabaja y Morales no sólo tiene este conocimiento, sino un cierto romanticismo a la hora de narrar sus historias.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios