Gutiérrez y Reboredo, abanderados de una delegación que dejó su huella en el Provincial de padel
Los representantes de APT (Agrupación de Padel de Tandil) llegaron a lo más alto obteniendo por primera vez para la ciudad el trofeo con el que se premia al mejor equipo por acumulación de puntos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn segunda, Ariel Gutiérrez y Christian Reboredo, quienes volvieron a competir en dupla tras un prolongado paréntesis, se consagraron campeones luego de una apretada clasificación en la zona.
Ambos dialogaron con El Eco de Tandil:
“Fuimos con el objetivo de encontrarnos en la cancha, como dupla. Hacía mucho que no jugábamos juntos y era algo que había quedado pendiente. La idea de ganar siempre está, sabemos que tenemos las condiciones para hacerlo. Teníamos que complementar su juego con el mío, algo que no es fácil”, comenzó explicando Reboredo.
-¿Cómo fue el desarrollo del torneo?
Reboredo: –El primer partido lo jugamos mal y ganamos, el segundo jugamos peor y lo perdimos. Eran las 12 y media de la noche, el viernes, y no sabíamos si habíamos pasado la zona. Hubiese sido duro para nosotros quedar eliminados en esa instancia, porque hace mucho que no perdemos en zona.
Gutiérrez: –Clasificamos por un game, fue todo muy apretado. En el torneo, no íbamos como grandes candidatos, la pareja número 1 eran unos chicos de La Pampa, y después había una dupla de Olavarría, también de muy buen nivel.
-¿Haber sido segundos en la zona les cambió el panorama?
Gutiérrez: –Totalmente, fuimos por la parte de arriba en el cuadro y nos topamos con los más fuertes, ya en cuartos nos tocó con la pareja “1”. La zona fue tan equilibrada que estuvimos a punto de quedar afuera, pero también de ser primeros.
Reboredo: –Para nosotros, el título se definió en la semi, porque la final la ganamos cómodos, fue muy fácil. Ya habíamos dejado en el camino a las parejas más difíciles.
-¿Ese bajo nivel de los dos primeros partidos fue a raíz de atravesar un tiempo de adaptación a reencontrarse como dupla?
Gutiérrez: –Creo que hubo falta de confianza, sobre todo mía, él jugó bien. El mete todo y yo tengo que acompañar dándole velocidad al juego, si no lo dejo muy solo. La semi y la final las ganó solo. Yo no me sentí bien, no me hallaba.
Reboredo: –Cuando nosotros dejamos de jugar yo era más tranquilo, ahora ataco más. Hoy puedo cumplir con lo que él me pedía hace cinco años, que sea más agresivo. Actualmente, los dos atacamos, él a veces no se da cuenta lo agresivo que es y lo fácil que me llegan a mí algunas pelotas luego de que él exige al rival.
-¿Cómo absorben esas actuaciones en falso?
Gutiérrez: –Yo, después de la derrota, me fui decepcionado, totalmente frustrado. El no, confiaba en nuestras chances. Lo que pasa es que yo había jugado un desastre.
Reboredo: –Estamos acostumbrados a que la gente nos vea jugar bien, y hay veces que te toca hacer verdaderos papelones, me pasó de saltar a pegar un smash y que pique la pelota antes de llegar a la red, algo que no me puede pasar nunca.
-Es bueno que suceda en la zona, donde aún hay margen, y no en un partido eliminatorio.
Gutiérrez: –Tal cual.
Reboredo: –Igual, si es un partido en el que sabemos que nos quedamos afuera, no hay chance de que nos pase. Ya hemos estado en situaciones así. Lo que también destaco es que cuando uno estuvo bajo el otro lo apoyó para salir adelante, cuando vimos muchas parejas que discutían o de la frustración tiraban un pelotazo.
-¿Al nivel en el que juegan también los nervios suelen traicionarlos?
Gutiérrez: –Sí, cuando empezás errático, estás listo.
-¿Por qué, en su momento, disolvieron la pareja?
Gutiérrez: –Yo sufrí una pubalgia y él tuvo una muy buena racha con Mauricio Vera.
Reboredo: –Además, él me pedía que fuera agresivo y yo tenía un profesor que me bajaba los decibeles. En ese momento no tenía los golpes necesarios para ser “picante”. Ahora, siento que estoy más cerca de lo que me pedía Ariel. Antes, yo voleaba suave y a él le llegaba un misil, nunca podía pegar un smash, en vez de atacar tenía que bloquear lo que yo jugaba suave.
-Más allá del logro puntual de ustedes, fue destacable lo de la delegación tandilense, que ganó la copa por equipos.
Gutiérrez: –Tremendo, nuestra final era una de las últimas en jugarse y fueron muchos los chicos a alentarnos. Se pusieron en un rinconcito y el resto del público era todo de Mar del Plata, apoyando a nuestros rivales, que eran locales. Se crea un ambiente muy lindo, yo también fui a ver un par de partidos de los chicos de Tandil, aunque a veces estás muy limitado porque necesitás descansar.
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