Habrá un encuentro de arte cooperativo
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa jornada es abierta y gratuita y constará de una serie de ponencias sobre las características, trayectoria y experiencia de las cooperativas La Hormiga Circular, El Hormiguero y RecoopArte.
A las 11.25 se abrirá la mesa a preguntas de la audiencia y a profundizar sobre arte y cooperativismo. Por la noche, a las 21, en el Teatro de la Confraternidad (4 de Abril 1371) se presentará el espectáculo “La Razón Blindada” de Arístides Vargas, a cargo de la cooperativa rionegrina, que contempla como tema principal la privación de la libertad y el acoso a la razón.
-¿Cómo surge la idea de hacer este encuentro?
Eduardo Hall: -Con la gente de la Hormiga Circular pensamos en cómo poder encontrarnos y fortalecernos mutuamente y difundir lo que es el arte y el cooperativismo. Al estar en un mismo camino, un camino similar, venimos hablando hace bastante tiempo y ahora apareció la posibilidad de encontrarnos.
-El encuentro empieza, entonces, el sábado a las diez de la mañana.
Verónica Rodríguez: -Habrá una serie de ponencias. Va a exponer la Hormiga Circular, que va a contar sus 25 años de trayectoria. Para cualquier grupo cooperativo, tantos años de experiencia son muy importantes. Va a exponer El Hormiguero, que tiene más de 30 años de trayectoria en Tandil, con servicios culturales abiertos a la comunidad y Recooparte contará lo que tiene que ver con arte e inclusión social. Luego se abrirá una mesa de debate.
-En la noche estará “La Razón Blindada”
E.H.: -Sí, es una obra de Arístides Vargas que está situada en plena dictadura y habla de la razón en dos personas que están privadas de su libertad. Es una obra para todo público que estará en el Teatro de la Confraternidad.
Algunas precisiones
-¿Qué camino viene haciendo Recooparte?
V. R.: -Se creó en 2009. Nosotros trabajábamos como grupo independiente hace más de diez años, siempre fuimos Estación Teatro. La cooperativa nace para poder impulsar proyectos vinculados a arte y transformación social. Cuando empezamos a incorporar ese tipo de programas, donde había muchos adolescentes, nos vinculamos más con las instituciones, con organismos de salud, de desarrollo social y nos dimos cuenta que necesitábamos una forma organizativa distinta. Asociamos a trabajadores que se quieren dedicar a esto y la cooperativa crece así con el trabajo de los asociados.
-¿A quién se invita?
E.H.: -Esperamos a todo público, que vayan estudiantes de arte, que conozcan las formas cooperativas, que son herramientas de trabajo que viabilizan la posibilidad de hacer cosas. También esperamos a aquellos que quieran conocer cómo funciona esto, a los que están en otras cooperativas.
-¿Cuáles son las expectativas a días de este encuentro?
E.H.: -Que la gente se pueda acercar, que se interese y que esto pueda servirle a los que están vinculados al arte, a gente que está trabajando en economía social. Queremos decirles que las experiencias se puedan compartir. La Hormiga Circular tiene una trayectoria grande, es referente para los que trabajamos en esto y sabemos todas las dificultades que hay que sortear para seguir adelante, entonces estamos convencidos de estar en este sistema de trabajo y nos interesa poder compartirlo.
V.R.: -La idea es fomentar todos los conceptos de la economía social como son la solidaridad, el respeto por la diversidad, colaboración y, sobre todo, la construcción de una vida digna para los trabajadores del arte, algo muy importante que tenemos que defender los artistas.
Sobre “La razón blindada”
Basada en El Quijote de Cervantes, en “La verdadera historia de Sancho Panza” de Kafka y en las narraciones de presos políticos durante la dictadura argentina de los ‘70, esta obra de Arístides Vargas contempla como tema principal la privación de la libertad y el acoso a la razón.
Dos presos políticos se reúnen los domingos en la cárcel de alta seguridad donde se encuentran internos para buscar la salvación a través de la imaginación, a través de la historia de Don Quijote y Sancho Panza. La sinrazón y el desorden del Quijote se cuelan entre los barrotes de la prisión en forma de aventuras y fantasías que ayudan a vivir a estos presos. Para ellos, como para Kafka, Don Quijote de la Mancha no es más que el deseo de Sancho Panza, que encarna a su vez el deseo del propio Cervantes encarcelado, de fugarse de su propia vida, ser y sentirse libre.
Sobre el autor de la obra
Arístides Vargas, cordobés radicado en Mendoza, tiene lugares de coincidencia con tantos otros que sufrieron persecuciones durante la dictadura militar. Trabajó en algunos grupos locales mendocinos y estudió teatro en la Universidad de Cuyo. El exilio, la única salida en la década del ‘70, determinó su radicación en Ecuador, donde comenzó su labor dramatúrgica. Después de un breve periplo por América latina, se radicó en Quito en 1978. Participó como actor y director de importantes grupos y compañías de teatro latinoamericano, entre los cuales es fundador del grupo ecuatoriano Malayerba, que dirige en la actualidad. Su obra como dramaturgo además de “La Razón Blindada”, incluye títulos como “Jardín de pulpos”, “La edad de la ciruela”, “Donde el viento hace buñuelos”, ”La República Análoga”, entre otras. Estas obras son representadas en diferentes países de Latinoamérica y Europa, algunas de ellas se han traducido al inglés, francés y portugués. Los textos de Vargas son la presencia de la ausencia. Es un teatro fundador, como el olvido y la memoria, que no son nunca neutros. Sus personajes son deliberadamente deambulatorios, no tienen un espacio definido o definitivo. Existen en el ejercicio pleno del olvido y la memoria, porque su identidad personal es la conciencia que acompaña al ejercicio pleno del pensar: lo específicamente recordado y lo específicamente olvidado.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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