Hace diez años ganó las calles la primera edición a color del diario El Eco de Tandil
En la agonía del siglo, como corolario de una década de cambios rutilantes en la vida del Diario, El Eco de Tandil entraba en la era color.
El domingo 20 de junio de 1999, hace ya una década, ganó la calle la primera edición de la denominada Tercera Fundación. En la tapa, la estructura de la torre de la calle Fugl ostentaba su perfil colorado entre verdes de sierras y árboles, y en las páginas interiores se repetía la fantasía policromática.
Días antes, en una publicación al estilo de un número 0, Rogelio Rotonda anunciaba el cumplimiento de un sueño. Bajo el título de ?Ya era hora?, el director reseñaba que a menos de 200 días del año 2000 y en los umbrales del nuevo siglo, Tandil se merecía un diario moderno, ágil, para todos los gustos, con más páginas, con ideas, con opinión… y en colores.
?Hemos trabajado sin prisas pero sin pausas y el resultado está a punto de verse?, indicaba el director a poco de la salida.
El Eco de Tandil, hoy a punto de cumplir 127 años el próximo 30 de julio, es la empresa más antigua de la ciudad en su rubro, pero esto no significa que no pueda tener el espíritu más joven y emprendedor.
Cuando decidió apostar al color, con la inversión que ello implicaba, lo hizo convencida de que Tandil y su gente lo merecían. Y hoy, 10 años después, la comunidad sigue apostado al diario que más se lee.
En ese momento, Rogelio Rotonda decía: ?Nuestra empresa está bien -sería de necios negarlo- pero queremos estar mejor; demostrar -y demostrarnos- que se puede renovar, y a la vez seguir haciendo un diario serio, objetivo y veraz, que se ocupe de los problemas de la ciudad, que aporte su punto de vista y que sirva como canal de comunicación para el
pueblo?.
Hoy, el objetivo de máxima sigue siendo el mismo, con las mismas ganas e igual compromiso.
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El día después del color sobraron las repercusiones. En cada rincón de la ciudad se habló de las bondades de la edición, que por otra parte estaba cargada de nuevas secciones.
El Eco de Tandil contó entonces su experiencia, puertas adentro, de un día histórico. El trabajo había empezado a la madrugada, cuando la Redacción ardía para dar forma a las noticias. Cumplida la labor periodística y de armado, las páginas pasaron al taller.
Puntualmente a las 3.44 de ese 20 de junio de 1999, un Día del Padre, la rotativa parió el primer hijo de color de El Eco de Tandil. De manos de Ricardo Merlo -jefe de taller-, lo recibió emocionado su mentor, Rogelio Adrián Rotonda, y contagió a todos.
Los canillitas no perdieron tiempo y salieron disparados a vocear la buena nueva y la mañana los agarró sin diarios ni energías. Los kioscos de chapa abrieron con la criatura sonriente en sus escaparates y la vendieron como el auténtico acontecimiento de un día histórico.*
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