?Hace un mes que me quedé sin trabajo y es la primera vez que no puedo alimentar a mis hijas?
Se lo ve resuelto, decidido, con empuje. Digno. Pero la procesión debe ir por dentro. No debe ser fácil tener que salir a poner la cara para pedir, aunque lo que pida sea trabajo. Nada más y nada menos. Es la crisis del campo, que se lo ha quitado.
Juan Galoso tiene 28 años y una familia. Su mujer y tres hijas, de doce, siete y cinco años que, hasta hace poco, esperaban en casa a su papá, cuando llegaba de trabajar, cansado, pero con el orgullo de ser el sostén del presente y del futuro de las niñas, a las que jura ?dará todo lo que sea para que puedan terminar el colegio y seguir una carrera?, para que el día de mañana ?tengan una profesión y puedan defenderse en la vida?, que no regala nada.
Pero la realidad es otra, y a Juan, por ahora, sólo le queda tiempo para pensar en cómo hará para llegar a la noche a su hogar, con un litro de leche, algunos yogures y algunas cosas más, para alimentar a su familia, a sus pequeñas hijas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email?Ahora, no sé si a la noche
tengo para la comida del día?
?Trabajaba en una cooperativa cerealera, pero como está la situación en el campo, el trabajo aflojó muchísimo y terminé quedando afuera. Nunca llegué hasta este extremo, de no poder darle de comer a mis hijas, de llegar a la noche con las manos vacías y la verdad, es desesperante?, se sinceró Juan.
Pero aclaró que no quiere que le regalen cosas, lo único que quiere es trabajar con sus propias manos, llevar comida a casa con su propio esfuerzo, como lo ha hecho hasta ahora; a veces más ajustado, a veces menos, pero ?siempre había mantenido mi dignidad a lo alto por saber que yo podía mantener a mi familia como corresponde?.
Juan siente una gran impotencia cuando llega a casa y enfrenta y mira a sus hijas, sabiendo que no ha podido resolver nada. ?La sensación que tengo es de una gran impotencia. Es lo que deben sentir tantos otros que están en esta situación y es horrible, la verdad, sentirse en condiciones de trabajar y no poder hacerlo y, además, tener ganas de trabajar y no encontrar un lugar, un espacio en el que desarrollar una actividad que uno sabe que puede hacer y bien, con compromiso, cumpliendo siempre, no fallar, porque uno es honesto, tiene disposición, pero todo se complica porque el trabajo no aparece?.
Si bien agradece profundamente las pequeñas changas que le va ofreciendo la gente y que por ahora le permiten al menos ?zafar?, Juan se siente capaz de mantener un trabajo estable, que le dé mayor seguridad y solidez, y saber que todos los meses, como producto de su trabajo, cobrará un sueldo digno.
?Trabajo de cualquier cosas, no tengo problemas, si tengo que hacer pozos, hago pozos, si tengo que pintar, pinto, lo que sea, y si tengo que salir a cirujear, lo voy a hacer con tal de mantener a mi familia, porque no puedo dejar que pasen hambre. Mi mujer y yo nos arreglamos tomando mate, pero mis hijas, no. Para ellas quiero lo mejor. Todo lo que pueda ganar lo destinaré a su alimentación y a su educación, para que mañana ellas no tengan que pasar por esto, nunca?.
Juan Galoso vive en Muñiz 580 y se lo puede ubicar en el celular número 153-23379.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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