Haití intenta proyectarse hacia el futuro, Correa lleva ayuda humanitaria
Correa, presidente pro témpore de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) llegó el viernes hacia las 14H30 locales (19H30 GMT) a Puerto Príncipe. El mandatario tiene previsto pasar la noche en el campo de la Misión de ONU para la Estabilización de Haití (Minustah), y ofrecerá a su homólogo haitiano René Préval ayuda humanitaria.
“Esto es una tragedia, una tragedia humanitaria”, dijo Correa al bajar del avión que lo llevó hasta la capital haitiana. “Haití en este momento significa para el mundo víctimas, dolor, pero también esperanza”.
“En esta fase de la reconstrucción vamos a necesitar muchos recursos, humanos, materiales y financieros”, dijo Correa a periodistas, afirmando que la Unasur “estará presente” para ayudar en la reconstrucción de Haití.
El violento sismo del 12 de enero dejó más de 170.000 muertos y devastó a la capital haitiana, que deberá ser reconstruida en un 75%.
Pero a la sombra de las ruinas, los haitianos retoman la actividad: puestos telefónicos consolidados, reapertura de locales de muebles y monstruosos embotellamientos.
Los enormes camiones blancos de la ONU, acompañados de cascos azules armados, limpian cantidades más grandes de escombros cada día.
Los pequeños comerciantes atienden a sus clientes pese a las dificultades: “No hay demasiados compradores pero una gran cantidad de vendedores”, notó Rose Gardy-Joseph, sentada cerca de una canasta con bombones, queso y servilletas, en un mercado improvisado en las calles de Pétion-Ville.
Pese a la tragedia, los haitianos intentan proyectarse hacia el futuro.
“Necesitamos turistas”, dice Sorel Charles, un agente de cambio. “Eso permitiría reinyectar divisas directamente en la economía”, dice. Si no “el gobierno recibirá toda la ayuda y se la dará a sus amigos y no al pueblo”.
La radio local Signal FM (90.5) anunció el viernes la próxima reapertura de algunas escuelas, pero sin mencionar el nombre de los establecimientos concernidos. Muchos fueron destruidos o alojan a quienes perdieron sus casas.
“Sin educación no hay vida”, dice en el mercado Faver Volmar, 29 años, con su hijo de seis años, Richard, sentado sobre sus rodillas.
“Habrá que aceptar dar clase en las tiendas de campaña”, advierte Jacky Lumarque, coordinadora de la misión presidencial encargada de la educación.
El fútbol también es un símbolo de esperanza. El equipo de Haití enfrentará a una selección de antiguas estrellas del campeonato alemán el 7 de marzo en Augsbourg, Alemania, en el marco de un partido de beneficencia. Lo recaudado servirá para reconstruir las infraestructuras del muy popular fútbol haitiano.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios