Hay inquietud en Tandil por la falta de recursos para abordar la problemática de las adicciones
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Durante la mañana de ayer se llevó adelante, en el Centro Sociocultural Almafuerte, una interesante jornada sobre “Comunidad, familia y consumo de drogas”, encuentro organizado en forma conjunta por una serie de instituciones locales.
Acompañaron la iniciativa la Municipalidad de Tandil, a través de la Secretaría de Desarrollo Social; junto a la Asociación de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial, la Universidad Nacional del Centro y la obra social universitaria, el grupo de padres e instituciones por una comunidad sin drogas.
De esta manera, con la participación de una treintena de padres e integrantes de los diversos ámbitos, disertaron profesionales de la Comunidad Terapéutica Programa San Ignacio, de Pilar, entre los que se destacan Nilda Cazenave y Sergio Velásquez (directora y coordinador terapéutico), la psicóloga Mónica Pereyra y Esteban Fernández, también del equipo.
Este grupo de profesionales efectuó la presentación y el abordaje del tema, con una exposición que ahondó en las causas, las consecuencias y las posibles soluciones en torno a la problemática de las adicciones.
Tras la exposición inicial, el psicólogo y coordinador terapéutico Sergio Velásquez explicó que “inicialmente comenzó a generarse la inquietud en torno a la problemática de adicción, que es un problema que aqueja a bastantes jóvenes en la ciudad y en un momento se atendió a un primer paciente derivado de Tandil y a través del contacto con la familia, ellos empezaron a darse cuenta que la problemática acá no se abordaba con la seriedad necesaria ni se le daba el lugar que tiene que dársele”.
Seguidamente, el profesional contó que la idea –mediante estas jornadas- es “tratar de mostrar la importancia y la necesidad de un abordaje, de un tratamiento y acercamiento desde lo profesional y lo comunitario para tratar de solucionar esa problemática”.
En relación a la modalidad de trabajo que se utiliza en estos encuentros, Velásquez especificó que “se realizó una presentación donde se habló de la problemática, de lo familiar, de lo comunitario y lo que es el tratamiento”, pese a que admitió que “abarcar en poco tiempo todo lo que implica esto es complicado”.
“Pensamos que cada familia que asistió tiene sus propias dudas y ahora, luego de la presentación inicial, esperamos un intercambio con ellos para saber cuáles son las inquietudes puntuales de la población y cómo podemos aportar nosotros para responderles”, aseguró.
Consultado acerca de si disponen de estadísticas de la provincia respecto a la cantidad de jóvenes que sufren de adicciones, reconoció que “no manejamos números”, pero aclaró que “tenemos entendido que es una problemática que aqueja bastante y está instalada en la ciudad”, al tiempo que acotó que “la juventud es la que mayormente se está viendo afectada; hablo inclusive desde los 12 a 13 años en adelante”.
Velásquez reparó también en “todo lo que se vincula al consumo de drogas, como la delincuencia, y todo lo que tiene que ver con la problemática social”, y recalcó que ante estas consecuencias que se tienen en este nivel “es necesario hacerse cargo, ocuparse de esa problemática y aportar un poco la solución”.
Según afirmó, el planteo que realizan como profesionales es que “hay una problemática a la que hay que prestarle atención y que nosotros podemos ofrecer algo para instalar un cambio”.
Reconocer
el problema
Consultado acerca de la importancia del rol de los padres en este tipo de situaciones y qué es lo que deben hacer frente a ello, el psicólogo y coordinador de la jornada explicó que “una vez que reconozcan la problemática, que se encarguen de hacer algo, que sean ellos quienes se ocupen de esto, porque muchas veces se empieza a confiar en la palabra del hijo que está consumiendo, quien empieza a minimizarlo. Y allí es cuando muchas familias se sienten tocadas porque es el aceptar que es mi familiar el que tiene la problemática”.
En este sentido, contó que “el ser humano por lo general piensa que eso le va a pasar a otros. Y cuando le pasa, se pregunta: ‘¿Por qué a mí?’, entonces es importante que la familia tome conciencia que tiene un lugar. Nosotros procuramos manejarnos por las pautas comunitarias de la institución, hay un trabajo que es común a todos los pacientes pero hay un punto en el que se individualiza, cada uno hizo una entrada particular en esa situación, en la problemática del consumo de drogas”.
En cuanto a las causas, detalló que “hay muchas, no se puede hablar de una única. Está lo social, lo familiar, lo escolar, lo laboral; cualquier causa suma a la entrada. Entonces, en ese sentido, se particulariza y se trabaja individualmente”.
El rol de
la familia
Por último, afirmó que en la Fundación Programa San Ignacio han tenido pacientes de otras provincias del país. “Las familias empiezan a inquietarse porque en sus lugares de origen no hay quién se ocupe de ello. Sienten que hay algo que tienen que hacer, que deben acudir a alguien pero esa persona no está cercana, entonces se trata de generar la conciencia de que es necesario empezar a ocuparse en el lugar de origen porque tampoco es bueno desarraigar a la persona enferma de su entorno por un espacio prolongado”, dijo.
Cuando esto pasa, remarcó que es “necesario involucrar a las familias para que se planteen cuál es su lugar, no le decimos nosotros ‘usted es parte del problema’ pero sí que tiene que ser parte de la solución, entonces tiene que haber una movilización porque no es sólo la persona adicta quien se va a ocupar de la problemática sino a qué lugar va a volver y con qué familia se va a encontrar”.
Para cerrar, acotó que es “la familia la que tiene que saber acerca de la problemática y cómo poder brindarle un espacio de ayuda en el momento en que lo necesite”.*
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