Hay malestar en las bibliotecas populares por los subsidios impagos de la Provincia
Una serie de correos electrónicos y cartas fueron enviadas a la Federación de Bibliotecas Populares de la Provincia de Buenos Aires para comunicar el grave problema que están atravesando las veintiún bibliotecas populares de Tandil que dependen del subsidio provincial para el pago de los sueldos de sus bibliotecarios.
Además, se remitieron notas solicitando una reunión urgente con el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, para dar a conocer la acuciante situación por la que están atravesando las bibliotecas.
En una entrevista con El Eco de Tandil, el presidente de la Asociación de Bibliotecas Populares de Tandilia, Nacho Lacovara, confirmó la deuda y adelantó que mañana podría haber novedades.
-Desde las bibliotecas afirman que los subsidios de noviembre y diciembre de la Provincia no han llegado…
-Yo estoy en la comisión directiva hace tres años y dicen que cada vez que hay cambio de gobierno pasa lo mismo, que llega fin de año, noviembre y diciembre, y los pagos quedan atrasados.
Nosotros hicimos el reclamo a la Federación que, por su parte, también reclamó. Hubo una reunión con el jefe de Gabinete y dijeron lo de siempre: ‘Lo vamos a actualizar’.
Lo que siempre ha pasado es que cada vez que hay recambio de autoridades en la Provincia, recién en marzo se vuelve a normalizar.
-¿Cómo accionó la Asociación en Tandil?
-La última reunión la tuvimos en diciembre y ya estábamos diciendo que estaban los pagos atrasados. La gente que está hace más años aclaró que pasa siempre que hay cambio de autoridades, así que empezamos a hacer reclamos, hasta que decidimos mandar un correo formal.
El impacto
-¿De qué manera repercute este atraso en las bibliotecas?
-Para las bibliotecas es complicado, porque es la plata con que le pagan los sueldos a las bibliotecarias. Dicen que el pago de noviembre estaría para el lunes.
-¿Y qué pasaría si el lunes están depositados los fondos de noviembre?
-Todavía adeudarían diciembre, de modo que nosotros tenemos ganas de hacer el reclamo a la Federación, que se reunió con el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, quien dijo ‘vamos a ver cómo lo arreglamos’, pero lo único que arreglaron fue lo de noviembre. Esperemos que sea en el corto plazo, porque mucha gente tiene esa sola entrada y, finalmente, a muchas bibliotecarias les conviene trabajar en el sistema educativo.
La Provincia te pide todos los requisitos para darte el subsidio. Una vez que cumplís, te mandan el dinero, que no alcanza para pagarle a alguien que está haciendo un trabajo profesional.
-¿Por qué los bibliotecarios no son empleados y hay que pagarles con los subsidios?
-Es cierto que hay que buscar un mecanismo que permita que, automáticamente, cuando cobran los sueldos los empleados de la Provincia, vaya la bibliotecaria y pueda cobrar. No sé si debería ser un empleado más de la Provincia, pero debería buscarse la forma legal, es complicadísimo.
Insuficiencias reales
-En los correos electrónicos que enviaron surgieron protestas que tienen que ver con los escasos recursos para solventar todas las actividades que se ofrecen…
-Lo de prestar libros ha ido decreciendo, hoy hay talleres, ayuda escolar. Los chicos en las bibliotecas de los barrios hacen sus deberes, hasta les dan la merienda. En los barrios se hace una tarea importantísima.
-O sea que no alcanza…
-El subsidio provincial es de algo más de 2.000 pesos y se da por categorías. Hay un subsidio nacional, alrededor de quince mil pesos por todo el año, también dividido por categorías. La biblioteca Rivadavia y la Sala Abierta de lectura son de mayor categoría. Sólo ocho bibliotecas de Tandil reciben el subsidio nacional y dieciséis reciben el subsidio de la Provincia y después está el subsidio municipal.
-¿Cómo fueron expresándose respecto a esta disconformidad?
-Nosotros tenemos un correo, un Facebook de la Asociación de Bibliotecas Populares de Tandilia y allí recibimos los mensajes.
La realidad es que las bibliotecas que no reciben subsidio nacional o están en una categoría menor, dependen del subsidio provincial y también nos damos cuenta que lo mismo ha pasado en toda la provincia.
Hay algunas bibliotecas que es la única entrada que tienen, porque con el subsidio del Municipio se pagan otras cosas. Es muy difícil la situación porque a los socios les cobran 3 ó 4 pesos, una cuota muy baja, que a veces no pueden pagar, y tampoco son muchos.
Los fondos con los que cuentan las bibliotecas de los barrios son muy escasos, y la tarea se hace muy difícil. Se hace un trabajo muy comprometido, porque están permanentemente ahí, todo el año. Antes, la mayoría cerraba en enero, ahora casi ninguna cierra, hacen horario reducido, tratan de mantenerlas. Los chicos cumplen con sus tareas, talleres, se enseñan instrumentos musicales, idiomas. Es un trabajo bárbaro el que se hace en las bibliotecas.
-De modo que es una deuda real la que se tiene con bibliotecas…
-Realmente, habría que ver de qué manera el Municipio, la Provincia y la Nación pueden darnos un poco más de dinero a las bibliotecas.*
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