Heiland en Panamá
Cuando Federico Thompson fue vapuleado vergonzosamente en el Luna Park una de las causas que siempre adujo el panameño fue que no soportaba el helado clima de la Argentina. Estando en la conferencia de prensa en un hotel de Córdoba, mientras nos abanicábamos del calor Vicente Mosquera, también panameño y campeón del mundo que iba a enfrentar a Pablo Estrella, con pullover y campera nos manifestaba pelea con el frío.
Todo esto viene a cuento por la falsa actuación de Jorge Heiland el pasado sábado en el Roberto Durán de Panamá ante Nilson Tapia por un título de la AMB. Son varios los factores que han influido para que el ?Gaucho de Pigüé? no rindiera lo que todos esperaban de él, sobre todo teniendo en las retinas grabada la gran pelea que le hizo a Sebastián Zbik en Alemania, el 31 de Julio.
En primer lugar, esa la pelea fue durísima para ambos con fallo muy cerrado que lo dio perdedor. Apenas si pasaron dos meses para este nuevo compromiso. Heiland probablemente no se haya repuesto del enorme gasto físico que realizó y tampoco tuvo el tiempo de descanso necesario para asimilar la derrota. Bueno habría sido que en lugar de tomar en tan poco tiempo una pelea de primera línea, hubiera hecho algún combate liviano que le devolviera confianza y trabajando a media máquina, para proteger el arma de trabajo del boxeador: su físico. Tiene solamente 23 años, los apuros generalmente nos llevan a decisiones equivocadas y volviendo sobre la pelea con Zbik, recordemos la frase de Tito Lectoure: ?los bollos no son caramelos?. Hubo generoso reparto por los dos lados.
Otro factor que debe tenerse en cuenta es el conocimiento previo del rival. Hoy en día todo buen entrenador consigue videos del futuro rival. No sabemos si llegaron a Panamá sabiendo quién era Nilson Tapia, un colombiano de un físico privilegiado, de brazos largos que combina con efectividad y que maneja las piernas con singular comodidad para encontrar la distancia. Para completarla tiene un ?freezer? en la cabeza, por momentos hacía recordar a Monzón por su displicencia y simpleza. Por supuesto, una muestra gratis de nuestro campeón, pues delante no estaba ni Benvenutti, ni Griffith, Boutier o Rodrigo Valdez.
Por si los factores en contra fueran pocos, a la inversa del problema de de Thompson y Mosquera, Heiland seguramente sufrió sobre el cuadrilátero las consecuencias del calor abrasador y la humedad sofocante que regala el clima panameño.
La pelea fue prácticamente unilateral, el morocho manejó con acabada solvencia todo el trámite con un bache en el séptimo. En el noveno Heiland consiguió lo que buscó toda la noche, conectar un boleado de izquierda al mentón de su rival que a duras penas llegó al final del round, pero que con signos de cansancio o de ahogo, terminó la pelea con un amplio margen de puntos.
Heiland tiene todavía un camino por recorrer en el que debe aprender muchas cosas más de las que sabe hacer actualmente sobre el cuadrilátero. El coraje, un boleado a suerte y verdad sumado a una defensa que debe corregir, no fueron suficientes ni por asomo para hacerle frente a Nilson Tapia.
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