Historia y presente del rock local, unidos en una noche que será muy difícil olvidar
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Tandil tiene hoy uno de los movimientos rockeros más importantes del interior bonaerense, ya que son cerca de un centenar las bandas que se han formado y que se lucen en circuitos alternativos o todavía andan en "estado de garaje". Esta actualidad no es fortuita, hay una larga historia que, aunque muchos no lo sepan, lleva casi medio siglo de existencia y en la cual se apoya este presente. Atendiendo a estas dos realidades, la de un pasado que todavía se hace sentir y a este momento tan convulsivo, es que la Secretaría de Extensión de la Unicén decidió hacer una movida que, por un lado, procura respetar y reconocer las raíces del rock local y, por otro, intentar entre viejos y nuevos músicos un cruce generacional, algo que no se da en otros ambientes, más bien circula el enfrentamiento.
El antes y el ahora
Bajo el nombre de “Palos y Astillas” es que se realizó el martes pasado, Día de la Música, una segunda edición de un encuentro muy particular que juntó a músicos que después de décadas siguen en actividad, con sus hijos y jóvenes en general que a su vez también hacen rock. La propuesta en realidad había nacido hace diez años, también bajo la órbita de la Unicén, realizándose la primera edición en el Aula Magna. Aquel show quedó grabado por siempre en el recuerdo de los participantes y es por eso que ahora se intentó reproducirlo con algunos de los actores de aquella oportunidad a los que se sumaron otros.
Espíritu intacto
Una década después quedó demostrado que el espíritu, ante este tipo de convocatorias, sigue intacto. Así lo entendió también el público que colmó las instalaciones del auditórium del Centro Cultural Universitario y que por más de cuatro horas disfrutó de covers y temas propios de las distintas formaciones que se constituyeron exclusivamente para esta iniciativa, ya que no participaron bandas actualmente en acción, sino "palos" juntándose con sus "astillas".
Hermanados
Fue así que se vieron pasajes emotivos y vibrantes al mismo tiempo. Padres con hijos, profesores con alumnos adolescentes, hermanos entre sí y toda a la vez, valga la redundancia, hermanados por el rock. Acaso la mejor postal de este fenómeno fue haber visto a alrededor de una treintena de músicos finalizando el show a la una de la mañana y con gente de todas las edades unida en la ovación para premiar ese cierre fantástico con todos juntos en el escenario cantando “Rutas argentinas”. También fue una manera de respaldar esta idea que constituye un reconocimiento al artista local, sumándose a este objetivo un elemento más para una historia todavía no escrita: la proyección de un video testimonial donde los pioneros del rock tandilense cuentan cómo fueron aquellos viejos hermosos tiempos.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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