Historias con Bielsa, para entenderlo mejor
Marcelo Bielsa será todo lo Loco que quieran pero si algo no hay que reprocharle es su capacidad de trabajo. El miércoles, con el vecino Chile, le dio una mano enorme a la Argentina y, siendo que ni él ni los suyos conceden entrevistas personales, El Eco de Tandil quiso homenajearlo publicando dos anécdotas crudas de personas que residen en la ciudad y tuvieron un particular contacto con el notable técnico. Se pueden publicar cientos de historias y atribuciones a su fenómeno de persona pero no cabrían, por eso, sin más, aquí van sueltas:
?Mi fanatismo por Bielsa siempre existió y una noche decido escribirle un mail?, arranca en La Entrevista el tresarroyense Cristian Guillemón, estudiante de la Unicén. ?Primero lo escribí y después veía cómo se lo mandaba, que era lo más difícil. Y buscando en internet encontré que tenía una hermana que es concejal, cosa que no sabía. Y, como todo concejal, supuse que tendría una casilla de correo que fuera pública. Entonces, le escribí para ver si me hacía la gauchada porque era la única vía que yo tenía. A los dos días me respondió diciendo: ?Quedate tranquilo que en estos días viene a Rosario y yo, cuando lo vea, se lo alcanzo?. Le agradecí y ahí quedó. Al mes, yo estaba tomando mate con unos amigos y me sonó el celular. ¡Era Bielsa! Estuvimos hablando media hora e imaginate yo, el shock que tenía ante semejante sorpresa.
-Lo que se pueda contar: ¿qué le habías escrito vos en el mail?
-Le había planteado un poco lo que yo estudio (Licenciatura en Administración de Empresas) ofreciéndome a laburar para él. Nunca imaginé que me iba a llamar y le puse cosas que pienso. Me la jugué, si el tipo no me hablaba yo no se lo comenté a nadie, entonces, vergüenza no iba a pasar. Le dije que podía serle útil desde lo que yo estudiaba y como me gusta mucho el fútbol, pienso que algunas herramientas de la carrera se pueden aplicar. Me llamó en abril o mayo, se presentó y me explicó que leyó mi mail, que un par de cosas le habían interesado pero que tampoco me podía hacer ir a Chile porque no tenía ninguna referencia mía. Me dijo que entendía que al tener 23 años no como que quería llevar el mundo por delante pero algo así, como que yo quería hacer todo por la fuerza de mi juventud. Me comentó cómo trabajan, me nombró cómo sigue a Ormeño de Gimnasia y Esgrima La Plata y que al Mundial pasado, si bien no trabajó, fue como para seguir capacitándose. Que su equipo de trabajo se tiene que conocer muy bien porque trabajan muchas horas por día juntos. ?La única referencia que tengo de un caso como éste es que entró a trabajar hace un tiempo un amigo de mi hija?. Después me enteré que trabaja viendo entrenamientos de otros equipos. Me preguntó dónde estaba viviendo y cómo me iba en la carrera y me dijo que tenía un amigo abogado acá en Tandil, que lo había conocido por Mariano González, que lo fuera a ver. La verdad, con el shock de recibir su llamado o por la forma tan particular que tiene de hablar, por su vocabulario y porque arranca por un tema y se desvía, tenés que estar muy atento para escucharlo y yo por momentos me ?iba? pensando en con quién estaba hablando. Lo único que me acuerdo es que me dijo: ?Andá a verlo? y me dio el nombre. Nada más?.
Pasó un mes y efectivamente Cristian se reunió con Bernardo Loustalot, quien le ofreció volver a contactarlo con el Loco cuando quisiese. Quedaron en contacto pero ?no más que eso porque yo le expliqué que, por el momento, no quería nada. No quiero molestarlo?, redondeó su anécdota Guillemón que por haber llevado a cabo su insólita iniciativa, no dudamos de que le irá muy bien como licenciado cuando se reciba en los primeros meses de 2010.
Pero, efectivamente el Loco lo dijo, el tandilense que mejor conoce a Marcelo Bielsa es Loustalot.
?Yo a Mariano González lo seguí a todos lados donde jugó y cuando la selección se fue a jugar el Preolímpico a Chile, yo me fui con el auto en una carpa a verlo?, se lanza a contar el entrenador de goleros ?Lousta?. ?Pero, claro, Bielsa y Bonini no dejan entrar a nadie a los entrenamientos -prosigue-. Y ellos iban a un lado y yo estaba ahí, por eso me habían apodado Droopy (el perro súper héroe Metro-Goldwyn-Mayer que en su cortometraje más famoso -Northwest Hounded Police- aparece literalmente en todos los sitios donde el villano intenta huir). Luego ganan el Preolímpico y uno de los colaboradores de ellos se vino conmigo en el auto. Después vino la Copa América de Perú y ahí ya medio que conviví con ellos. Y terminé en la concentración y el partido final de Argentina y Brasil lo vi en la cancha con la gente de utilería. Desde ahí se generó una relación muy linda porque supo que yo no tenía ningún otro interés que estar cerca de Mariano, ellos estudian mucho esas cosas. No fui a Atenas por razones económicas pero de ahí en más estuve en todos los partidos de Eliminatorias. Fui al Mineirão (Brasil) y también ante Perú, que fue el último partido que Bielsa dirige a la selección. Quedó una buena relación, después yo le llevé un par de proyectos de entrenamientos de arquero, y todo eso, y estuvimos charlando bastante, incluso me atendió en su propia casa. Y tal es así que hace poco estuve en la concentración de Chile, en los partidos de la ronda eliminatoria anterior cuando vencen a Paraguay y me permitió ver los entrenamientos. Terminé siendo el cebador de mate oficial del cuerpo técnico.
-¿En qué momento se dio cuenta que vos sabés de fútbol?
-Al hablar con Bielsa es muy difícil saber si uno sabe de fútbol o no. Yo, para él, soy el abogado amigo de Mariano. Él al fútbol lo ve desde otra órbita, tiene un análisis supraterrenal para lo que es el común. Yo le llevé un par de proyectos de laburo, de los cuales a él le interesaron dos o tres cosas puntuales que yo había presentado porque no se le hubiesen ocurrido, entonces, cuando pasa eso le llama mucho la atención. Determinado tipo de relaciones entre los entrenadores de arqueros del seleccionado y los entrenadores de arqueros de los equipos locales.
-¿Nunca trabajaste para él?
-No, jamás, nunca. Además, Bielsa a los arqueros no les da mucha bolilla, su pensamiento básico está en el arco de enfrente. Pero es un tipo tan abierto para algunas cosas y tan expresamente cerrado para otras que lo hace muy misterioso. Por ejemplo, con él hablás tipo Sócrates porque vas charlando y vas caminando a la par. Está continuamente en movimiento y son charlas muy ricas porque habla de fútbol pero también de la vida y es una parte que, por ahí, no todos llegan a conocer. Y cuando se larga a hablar con uno es bellísimo porque mide cada una de las palabras que dice y mide cada una de las palabras que uno dice. Por lo cual, la charla es tensa por momentos porque uno se siente observado continuamente pero a la vez halagado porque sabés que lo que te está diciendo es lo que realmente él analizó y pensó para decir. Y cuando en algunas palabras te llena, te sentís colmado de satisfacción. Es un tipo muy sano.
Y cierra el abogado con una anécdota: ?Yo antes hacia mucho Derecho Penal y estábamos en Piura, Perú. Y le digo: ?Marcelo, nunca me saqué una foto con usted?. Y me dice: ?Huy, venga, vamos a sacarnos una foto?. Y sale con una cosa: ?Me tiene que prometer una cosa. ¿Qué? Que nunca más va a defender a un culpable. Si usted no se compromete a eso, yo voy a negar la existencia de esta fotografía?. ¿Podés creer que perdí la cámara en el viaje? No tengo foto con Bielsa pero igual dejé de hacer penal después, así que medio que fue de la mano. Es más, cuando estuve en Chile le conté que ya no hacía penal. ?Noo, qué alegría, pero está muy bien?, me dijo.
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