Homenaje al dirigente
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“Polémico, audaz, desafiante. De cara al riesgo, ambicioso, realista, encarador. Así era Duggan Martignoni, el dirigente. Y si alguien precisa definiciones sobre el prototipo del directivo actual, las palabras que dan inicio a esta nota caen justas.
Por eso, Duggan fue lo que fue. Un hombre de coraje, fundamentalmente. Porque desafiar a los tiempos, aunque para las instituciones no hay épocas fáciles, es una cuestión de valentía. De ponerse no sólo el overol sino también la coraza porque quien se acomoda a los pasos de la modernidad o salta por encima de ellos está expuesto a los más duros ataques.
En un país, y sobre todo una ciudad, que no hace del riesgo un culto, que se apega a las tradiciones y que considera todo salto no como un avance sino como un salto al vacío, desligarse de estas posturas y lanzarse con emprendimientos que trastocan pasados y presentes, pensando en el futuro, es estar proclive a vivir situaciones incómodas.
Duggan las vivió y las sorteó. Cuando sus compañeros y los socios advirtieron que, pese a alguna verborragia, él hablaba más por sus obras que por los giros dialécticos alcanzaron a ver la dimensión de un dirigente que hoy, a los 93 años del club que tanto amó, vale la pena recordar.
Inició el 54º período del club el 31 de mayo de 1971 y permaneció en forma inalterable durante casi 17 años. No se perpetuó en el sillón de presidente. Duggan era demasiado inquieto como para estar cómodamente sentado. Vivió de pié, murió de pié. Hoy, a 21 años de su desaparición, el club Independiente lo recuerda a través de sus obras, el deporte de esta ciudad a partir de la imposición de una calle que lleva su nombre en el barrio Jardín. El polideportivo rojinegro, que también cuenta con su nombre, es la imagen merecida para un dirigente que lo dio todo.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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