Homenaje al gran maestro Eolo Pons
La Academia Nacionalde Bellas Artes fue el primer espacio de formación de Eolo, abandonado después de haber militado en la huelga de estudiantes de 1934, en la que se promovía la modificación de los planes de estudio. En 1935 pasó a los talleres del Instituto Argentino de Artes Gráficas, donde conoció a Lino Enea Spilimbergo, quien aparecía ya como uno de los maestros deseados por los estudiantes que comenzaban a identificarlo como un referente del arte moderno y del artista comprometido con su práctica y con la sociedad. Con él aprendió la disciplina del trabajo en el taller, fundada en la labor cotidiana.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEolo Pons dijo en una oportunidad: “Fue con Spilimbergo con quien aprendí la ley, con él estudié el número de oro, la proporción áurea, tratados como el de André Lothe y Matyla Ghyka…”.
La normativa del maestro, sin embargo, no se reflejó, en su caso como en el de los demás discípulos, en la construcción de un tipo de figuración a imagen de la de aquél. Por el contrario, el rigor de la propuesta analítica de las formas transmitido por Spilimbergo, así como la invitación permanente a que sus alumnos ensayaran composiciones libres, promovieron en cada uno de ellos el desarrollo de una propuesta plástica con identidad propia. En este sentido pueden ser vistos los trabajos de la serie de fuerte impronta surreal que Pons realizó entre 1935 y 1939. Años más tarde, Spilimbergo convocó a Pons –que regresaba de una intensa experiencia en Bolivia– como uno de sus colaboradores para el proyecto que desarrolló en el marco de la Universidad Nacional de Tucumán. Por razones familiares, Pons no pudo incorporarse; sin embargo, su breve paso por Tucumán señaló otra de las líneas de su extensa labor: la propuesta muralista, en el curso de los años cincuenta. En ella es posible registrar tanto el rigor del dibujo y la construcción compositiva como algunas de las etapas de este tipo de trabajos: desde el análisis pormenorizado de las figuras individualmente consideradas hasta el estudio general de direcciones, tensiones y estructura del conjunto iconográfico diseñado. (Extraído del trabajo de Diana B. Wechsler)
Lo prometido se plasmó
La sencillez e ímpetu de Pons marcaban su presencia, y en una amena charla la titular museísta profesora Indiana Gnocchini contó que prometieron concretar una muestra en el Mumbat. Su avanzada edad frustró el sueño de aquellos días, pero el presente nos regaló esta posibilidad renovada de apreciar a un verdadero referente del arte nacional.
Las obras de Eolo Pons se encuentran expuestas en diversas instituciones culturales del país y del exterior. Sus paisajes del norte del país y de la ciudad de Buenos Aires mantienen las huellas del surrealismo argentino. Nuestro Museo Municipal cuenta con dos óleos del artista de su etapa paisajes de Potosí: “Feria de Potosí” (1980) y “Mercado potosino” (2006), que se pueden contemplar en las salas.
Rodrigo Bonome escribía en el año 1973: “Hay algo que no hemos de soslayar y que se hace evidente en la trayectoria plástica de Eolo Pons y ese algo alude al elemento humano que aparece en su obra no como simple referencia sino como un hecho inevitable. El hombre y el paisaje configuran los dos extremos de una perfecta armonía. Entre una punta y la otra, está la subjetividad que es producto de su rara sensibilidad de pintor”.
Para agendar
Quienes deseen visitar el Museo y conocer las obras de este exponente de nuestro arte nacional pueden hacerlo de martes a viernes de 8.30 a 12.30 y de martes a domingo de 16 a 20. Las instituciones educativas pueden solicitar la visita guiada al 443-2067 o vía e-mail a direcciomuseo@tandil.gov.ar.
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