Homenaje al maestro Aníbal Orbe
?En octubre de 1996 conocí a Aníbal Orbe, una época en la que solíamos tocar música de cámara con José Araujo. En uno de nuestros ensayos recibimos la visita de Orbe, quien se dispuso a escuchar y a darnos un par de consejos. Pero la historia había empezado antes…
La primera vez que lo había visto fue en un concierto organizado por el Mozarteum. Sin saber de quién se trataba, lo primero que conté al llegar a casa después del recital fue que en el público había sentado un señor mayor con una profunda expresión de placer al escuchar la música. Luego me enteré de quién se trataba, y al conocerlo mejor, pude entender la impresión que me había llevado de ese primer encuentro. Creo que eso fue, sin duda, lo que me marcó más de su personalidad: la capacidad que tuvo para transmitir entusiasmo, ese mismo entusiasmo con el que él vivía su vida. No sólo el entusiasmo por la música, o más concretamente por el chelo, sino el entusiasmo por todas las cosas positivas y placenteras que se nos presentan en lo cotidiano. Inolvidables quedan las cientos de anécdotas, los buenos consejos, las grabaciones compartidas, los conciertos visitados en su compañía, las tertulias donde la familia Araujo. Para un chelista de Tandil, la desaparición de Aníbal Orbe es un hecho muy doloroso. Desde Alemania envío este pequeño homenaje al maestro y saludo a todos sus familiares y amigos en este triste momento?.
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