Hoy comienza un taller de narración oral
María de los Angeles es profesora de lengua y literatura y aprendió a narrar dictando clases. Comenzó a trabajar en la Escuela Media 1 de Villa Cacique y afirma que a los alumnos los ?obligaba? a leer hasta que un alumno le dijo ?yo nunca leí y acá estoy?. Entonces, ella les propuso empezar a contarles un cuento para que ellos sintieran comprobaran lo que podía experimentar una persona cuando alguien le contara algo. En ese momento, notó en los rostros de sus alumnos todo lo que percibían con la narración. Así que empezó a emplear esta actividad con los más chicos y los adolescentes.
Ese mismo año concurrió a la Feria del Libro y participó de los encuentros de narración oral. Escuchó a los narradores y se dio cuenta que quería aprender a narrar como ellos. Ese mismo año se contactó con Marta Lorente y empezó a viajar para capacitarse.
Luego continuó con Paula Martín, con quien profundizó la técnica con el cuerpo, con los gestos, las miradas, los silencios. Hoy siente que está preparada para transmitir todo lo que ha aprendido a la comunidad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Este año comienza a compartir lo aprendido…
-Sí, tengo ganas de compartirlo. En una introducción al taller que hicimos en San José en el profesorado de letras, los profesores manifestaban muchas ganas de aprender y de soltarse y lo mismo sucede con muchas personas, aunque no sean profesores.
-¿Cómo podría definir la narración oral?
-No se trata de leer un cuento. Como punto de partida sí se intenta leer y buscar algo que te guste. Cuando encontrás el texto que te llama la atención, que te colma, se trabaja para interpretarlo. Y eso consiste en introducirse en el cuento, vivirlo, sentirlo.
-¿En qué consiste interpretar?
-Allí está el trabajo que vamos a hacer en el taller. Tiene mucho que ver la voz, la estructura del cuento, con captar cuáles son sus partes más importantes y hallar dónde está la acción. Se trata de empezar a dejar hablar a los personajes, ver qué imágenes tiene el cuento y retenerlas en la cabeza, en la voz, en el cuerpo. De esa manera, el narrador queda a un lado y el cuento se ubica en el centro de la escena y habla por sí mismo.
-¿Hay técnicas para aprender a narrar?
-Sí, como a veces hay miedo a soltarse, a dejar el papel de lado, a trabajar con el cuerpo, hay técnicas para el manejo de voz y de análisis del cuento.
Algunos cuentos se pueden narrar y otros no, entonces hay que saber elegir, aprender a seleccionar qué historia puede ser narrada y cuál no. Por ejemplo, hay cuentos que pueden estar excelentemente escritos, pero no pueden ser narrados, porque por ejemplo, pueden llegar a tener mucho análisis psicológico del personaje. En ese caso, vale para que yo lo lea, me conmueva, pero no para que se lo cuente a otro porque no tiene acción ni emoción. A veces, una buena historia también puede partir de los cuentos tradicionales, las anécdotas o los relatos familiares. Es un trabajo interesante traer a la memoria aquel momento que a mí me produjo una emoción, para recrearla en una narración.
-¿Con qué se va a enfrentar alguien que quiera aprender a narrar?
-Seguramente con sí mismo, porque es una búsqueda interior para encontrar cómo contar lo que se lee. No todos narramos igual, cada narrador tiene su estilo, su forma y por eso, hay que hacer la búsqueda. La intención no es dejar de lado este trabajo previo, que es la búsqueda de los textos. Yo puedo escuchar un cuento y querer contarlo, pero la idea es buscar el propio texto y trabajar sobre el material literario y también con las anécdotas y la improvisación.
-¿Desde qué edad se puede aprender a narrar?
-Se puede aprender desde cualquier edad. Los chicos cuentan los cuentos maravillosamente. Este taller está pensado para adolescentes y adultos, por la edad. Pero la verdad es que no hay edad para contar un cuento.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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