Hoy, en el Casino de Tandil, homenajearán a Liri Baretta por sus 70 años con la música
Con sus frescos 86 años de edad, Liri Baretta está cumpliendo 70 de ellos tocando música en público.
Además, se distinguió siempre como maestra del arte de combinar los sonidos. Acompañó musicalmente a Mario Clavell, cuando el gran bolerista recién empezaba a cantar en el Tandil de los años cuarenta. Organizó un sinnúmero de festivales benéficos.
Le dicen ?Liri?, quizás para abreviar? porque su nombre completo es Elida Cucci de Baretta. Nació en Tandil y confiesa que jamás pensó que llegaría a cumplir setenta años con la enseñanza de la música. ?Cuando uno trabaja tanto no se da cuenta de la cantidad de años que pasan?, afirma con sabiduría.
Liri conoció a su esposo, Eduardo Baretta, bailando al compás de la orquesta de los hermanos Ballent, en el club Santamarina. Era una época distinta. Cuando se hacían los corsos en el centro, una vez una agrupación de comerciantes de la calle Pinto armó una carroza muy linda y en ella desfilaba Liri junto a sus alumnos, tocando música para alegrar el carnaval.
Cincuenta años atrás, ya Liri organizaba recitales con participación de los niños en el Salón Parroquial, hoy Teatro Municipal del Fuerte.
De pronto Víctor Laplace se aparecía con alguna obra en esos espectáculos.
Luego Pedro Pablo Paladino (nuestro Carlos Chaplin) la invitó a una programación suya en Santamarina.
En Ferro, Unión y otros escenarios organizó un sinnúmero de festivales benéficos. En uno que se hizo en el cine Avenida compartió escenario con Ramona Galarza y el actor Ubaldo Martínez.
Cuando Mario Clavell todavía vivía en Tandil y recién empezaba a cantar boleros, Liri supo acompañarlo musicalmente junto al gran maestro don Isaías Orbe.
Fundó el Conjunto de Acordeones, uno de los muy pocos en el país dirigido por una mujer. Y hoy, pleno siglo XXI, continúa tocando y enseñando con cariño y maestría.
AQUELLA NIÑA QUE
TOCABA EL PIANO
Liri nació en la ciudad de las sierras el 3 de agosto de 1921, en el lugar donde está la Clínica Chacabuco. Su abuelo -Carlos Macchi- era tío de José Emilio ?Pepe? Lunghi, más adelante Intendente y padre de Miguel. Don Carlos trabajaba como cobrador de la Sociedad Cosmopolita, que funcionaba en ese lugar. También era constructor. A los cinco años se trasladaron a 14 de Julio 247, una casa en donde hay una palmera antiquísima, de las que quedan apenas dos o tres en Tandil. Fue la séptima hija de nueve hermanos.
Su papá había nacido en Italia, pero llegó a los dos años de vida a estas tierras. Y la mamá de Liri era tandilense. ?Mi padre -rememora- se sentía orgulloso de su hija que tocaba el piano, por lo que me llevaba a los domicilios donde tenía cobranzas para hacer y yo tocaba el piano para los dueños de casa?.
Liri Baretta hizo la escolaridad primaria y secundaria en la Escuela Normal, donde se recibió de maestra. Estudiaba música simultáneamente.
?Mi primera profesora fue Carlota Paggi; tenía ochenta años, era muy buena y exigente. Conmigo estudiaba el pianista Antonio Lancellotti, fallecido hace un tiempo. Después me fui con don Isaías Orbe, que fue maestro, padre, consejero?.
En un momento en que la mujer tenía muy pocas posibilidades de mostrarse en público, Liri fue solista de una orquesta que integraban nueve profesores, entre ellos los hermanos Nielsen, Orbe, Mancini.
?Siempre he tenido alumnos particulares, he dado clases de música en Rauch, fui profesora de la Universidad Popular, que funcionaba en la Escuela 1. Y una de las creaciones más interesantes -evoca con gran satisfacción- fue el Conjunto de Acordeones.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLOS EXALUMNOS
?No quisiera nombrar a ninguno porque tengo el mejor recuerdo de todos, a través de tanto tiempo que llevo en esto. Pero puedo citar a Oscar Tavano, que tan bien se lució en todo el país con La Forestal; a Luis Angel Loidi, Oscar Dellamaggiora, José Yofre. Tengo gente tocando en España, como Jorge Sanzberro, o en México como el caso de Oscar Dubancek.
Un gran pianista que ha sido alumno mío es Angel Díaz. Está tocando en música de cámara.
Ricardo Roselli fue un muy buen alumno en guitarra. Otros fueron Martín Harguindeguy, Cuqui Salas, Ferrera, Bedascarrasbure, Renis, los doctores Guillermo Cesáreo, Luis Emilio José (piano), Pedro Stein (?tantos médicos, no me dejan morir?).
Una de mis alumnas fue Marta Machiarolli, hija de un célebre curandero, don Rafael, recordado con mucho cariño por los tandilenses.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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