Hoy es 30 de noviembre
Escribe Ana Pérez Porcio, de esta Redacción
anapporcioeleco@yahoo.com.ar
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Hoy concluye el penúltimo mes del año ¡vaya novedad! Es 30; sin embargo, éste tiene muchas connotaciones y también es la puerta abierta a una serie de festividades que durarán todo diciembre y principios de enero, cuando ya estemos en 2012 y hayamos comido las uvas, dado vueltas a la manzana con nuestros bolsos para que se cumplan los deseos de viajar y nos hayamos augurado lo mejor…
Se nos viene encima el mes de los balances, llegan las vacaciones y un año más se pondrá en marcha como sucede cíclicamente, aunque muchos sientan que en determinado momento se detuvo. Pero el mundo sigue, visto desde otro lugar, con otro mirada, pero no se interrumpe ni para prolongar momentos inmensamente felices, ni para congelar el dolor de una pérdida.
Para quienes celebran sus cumpleaños este mes puede ser doblemente reconfortante: por los regalos y por haber nacido en un período particular del calendario que a veces se olvida: El milagro renovado del nacimiento de Jesús.
Cada vez con más antelación los hipermercados se encargan de avisarnos que un tiempo especial está llegando, pero siempre apuntando a lo gastronómico, no a lo espiritual, a lo novedoso de los adornos navideños y juguetes para los pibes.
Hoy es 30 de noviembre, podría considerarse un miércoles más en el calendario; sin embargo, no es así, no hay una publicidad pautada especialmente para este día, no se festeja nada si no somos lectores del santoral y la liturgia cristiana. No hay suplemento especial que marque un antes y un después de este día, que claro que lo tiene, porque vamos corriendo hacia diciembre, hacia el final de otro año.
Sin embargo, para muchas familias el año terminó, en algún momento se detuvo el calendario clausurando la esperanza de los proyectos a futuro, grandes o pequeños preparativos. ¿Cómo se hace -nos preguntamos-, para tener la suficiente voluntad de levantar la mirada bien alto sintiendo que Jesús quiere reconfortar los apenados corazones?
¿Cómo se hace para no culparlo de algo que sabemos que no es responsable sino que somos los hombres ¡si tenemos el libre albedrío!?
Seguramente será para Josefina Málaga una maravillosa navidad junto a sus hijitas, no así para los papás de Jano, de Manuel, de Iñaki… o de tantos otros que han perdido durante el año a sus hijos, circunstancia que no es normal porque los padres tienen que ser despedidos por su prole, eso es natural.
No es natural, al contrario, que Jano que recién comenzaba a vivir se lo llevara rápidamente un cáncer o que dos malnacidos se cruzaran en el camino del joven tandilense que transitaba por la Panamericana en Buenos Aires, terminando de este modo con sus sueños, proyectos y su vida, dándoles a sus padres el dolor más grande que puedan sufrir: la pérdida de un hijo.
Y, a pesar de todo, hoy es 30 de noviembre, la víspera del mes más soñado por grandes y chicos, donde se renuevan las ilusiones, se arma el árbol, se vuelve a hablar con los parientes lejanos, se reconcilian los hermanos, mientras la abuela prepara su plato especial para agasajar a la familia.
Hoy es 30 de noviembre y Josefina recuperó a su hijita Sofía y juntas armarán el árbol y en el pesebre ya no faltarán piezas; en tanto, los papás de Jano, de Manuel, de Iñaki, tratarán dentro de un tiempo de hacerse a la idea de que es posible continuar adelante, por los otros hijos, porque además tanto dolor no puede ser en vano, porque aunque crean que el mundo se paró en determinado momento, continúa desde otra mirada: para honrar a los hijos que partieron.
Se nos viene encima el mes de los balances, llegan las vacaciones y un año más se pondrá en marcha como sucede cíclicamente, aunque muchos sientan que en determinado momento se detuvo. Pero el mundo sigue, visto desde otro lugar, con otro mirada, pero no se interrumpe ni para prolongar momentos inmensamente felices, ni para congelar el dolor de una pérdida.
Para quienes celebran sus cumpleaños este mes puede ser doblemente reconfortante: por los regalos y por haber nacido en un período particular del calendario que a veces se olvida: El milagro renovado del nacimiento de Jesús.
Cada vez con más antelación los hipermercados se encargan de avisarnos que un tiempo especial está llegando, pero siempre apuntando a lo gastronómico, no a lo espiritual, a lo novedoso de los adornos navideños y juguetes para los pibes.
Hoy es 30 de noviembre, podría considerarse un miércoles más en el calendario; sin embargo, no es así, no hay una publicidad pautada especialmente para este día, no se festeja nada si no somos lectores del santoral y la liturgia cristiana. No hay suplemento especial que marque un antes y un después de este día, que claro que lo tiene, porque vamos corriendo hacia diciembre, hacia el final de otro año.
Sin embargo, para muchas familias el año terminó, en algún momento se detuvo el calendario clausurando la esperanza de los proyectos a futuro, grandes o pequeños preparativos. ¿Cómo se hace -nos preguntamos-, para tener la suficiente voluntad de levantar la mirada bien alto sintiendo que Jesús quiere reconfortar los apenados corazones?
¿Cómo se hace para no culparlo de algo que sabemos que no es responsable sino que somos los hombres ¡si tenemos el libre albedrío!?
Seguramente será para Josefina Málaga una maravillosa navidad junto a sus hijitas, no así para los papás de Jano, de Manuel, de Iñaki… o de tantos otros que han perdido durante el año a sus hijos, circunstancia que no es normal porque los padres tienen que ser despedidos por su prole, eso es natural.
No es natural, al contrario, que Jano que recién comenzaba a vivir se lo llevara rápidamente un cáncer o que dos malnacidos se cruzaran en el camino del joven tandilense que transitaba por la Panamericana en Buenos Aires, terminando de este modo con sus sueños, proyectos y su vida, dándoles a sus padres el dolor más grande que puedan sufrir: la pérdida de un hijo.
Y, a pesar de todo, hoy es 30 de noviembre, la víspera del mes más soñado por grandes y chicos, donde se renuevan las ilusiones, se arma el árbol, se vuelve a hablar con los parientes lejanos, se reconcilian los hermanos, mientras la abuela prepara su plato especial para agasajar a la familia.
Hoy es 30 de noviembre y Josefina recuperó a su hijita Sofía y juntas armarán el árbol y en el pesebre ya no faltarán piezas; en tanto, los papás de Jano, de Manuel, de Iñaki, tratarán dentro de un tiempo de hacerse a la idea de que es posible continuar adelante, por los otros hijos, porque además tanto dolor no puede ser en vano, porque aunque crean que el mundo se paró en determinado momento, continúa desde otra mirada: para honrar a los hijos que partieron.
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