Hoy es el Día de la Secretaria
(Escribe Ana Pérez Porcio de esta redacción)
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Nada mejor que parte de la letra del tema del grupo español Mocedades para retratar a la mujer que pasa gran parte de su día junto a un hombre que no es su marido, novio, padre o su hijo. Más allá de los lugares comunes, prejuicios que dan para llenar páginas enteras, la mayoría de las mujeres –secretarias- hacen oídos sordos a lo que el folclore popular o las leyendas urbanas tramaron a través de los tiempos en su nombre, porque saben de su valía.
Y por más que la tecnología avance y sea de punta o última generación, agendas electrónicas, black berry, I Pad I Phone, entre otros nadie podrá ir delante de esa mujer que toma decisiones en nombre de su jefe –la mayoría acertadas- debido a que lo conoce tanto que sin demasiado esfuerzo llega a pensar como él y hasta –si se le observa bien a adoptar sus gestos, frases y conceptos; o sea, está mimetizada.
La secretaria es un ser especial, odiada o querida, no acepta términos medios, ya que en el organigrama -si se trata de una secretaria ejecutiva o personal-, figura al lado de su jefe separada o unida a él simbióticamente, como se lo quiera ver.
Y esto no es fácil de digerir para quienes a diario necesitan consultar, ver o hablar con ese ser que ella considera único. Si se le pregunta por su jefe –inevitablemente preguntará el motivo por el cual se lo tiene que molestar, porque para ella no hay cosa más sagrada –aunque el hombre sea un malgeniado de aquellos- que él.
El (para ella) nunca está de mal humor sino “preocupado”.
Si llegó tarde, no es que se durmió, tuvo “un desayuno de trabajo y vendrá más tarde”.
Si grita es porque los demás “lo ponen nervioso”.
Si está triste es porque “no gana para disgustos”.
¡No se lo toquen! La secretaria es fiel soldado y se cruzará delante de quien sea frente a su puerta con tal de que nadie interrumpa su trabajo: twitteo, una entrada a su facebook o un divertido chateo… y es que “necesita relajarse porque está al borde de un pico de estrés”.
La secretaria tiene siempre un botiquín de primeros auxilios a mano, un café con sacarina, un té con limón o un humeante capuccino. Es experta en Word, faxes, contestadoras automáticas y su arma más preciada es la agenda. Tiene buena disposición para atender a la gente pero es sutil y rápida despachando a los plomos. Está atenta a las necesidades de los demás siempre y cuando esto no implique molestar a su archi ocupado súper hombre, su jefe.
¡Feliz Día con mucho humor para todas las secretarias”
Y por más que la tecnología avance y sea de punta o última generación, agendas electrónicas, black berry, I Pad I Phone, entre otros nadie podrá ir delante de esa mujer que toma decisiones en nombre de su jefe –la mayoría acertadas- debido a que lo conoce tanto que sin demasiado esfuerzo llega a pensar como él y hasta –si se le observa bien a adoptar sus gestos, frases y conceptos; o sea, está mimetizada.
La secretaria es un ser especial, odiada o querida, no acepta términos medios, ya que en el organigrama -si se trata de una secretaria ejecutiva o personal-, figura al lado de su jefe separada o unida a él simbióticamente, como se lo quiera ver.
Y esto no es fácil de digerir para quienes a diario necesitan consultar, ver o hablar con ese ser que ella considera único. Si se le pregunta por su jefe –inevitablemente preguntará el motivo por el cual se lo tiene que molestar, porque para ella no hay cosa más sagrada –aunque el hombre sea un malgeniado de aquellos- que él.
El (para ella) nunca está de mal humor sino “preocupado”.
Si llegó tarde, no es que se durmió, tuvo “un desayuno de trabajo y vendrá más tarde”.
Si grita es porque los demás “lo ponen nervioso”.
Si está triste es porque “no gana para disgustos”.
¡No se lo toquen! La secretaria es fiel soldado y se cruzará delante de quien sea frente a su puerta con tal de que nadie interrumpa su trabajo: twitteo, una entrada a su facebook o un divertido chateo… y es que “necesita relajarse porque está al borde de un pico de estrés”.
La secretaria tiene siempre un botiquín de primeros auxilios a mano, un café con sacarina, un té con limón o un humeante capuccino. Es experta en Word, faxes, contestadoras automáticas y su arma más preciada es la agenda. Tiene buena disposición para atender a la gente pero es sutil y rápida despachando a los plomos. Está atenta a las necesidades de los demás siempre y cuando esto no implique molestar a su archi ocupado súper hombre, su jefe.
¡Feliz Día con mucho humor para todas las secretarias”
El origen
Existen dos historias sobre el origen del Día de la Secretaria. Una de ellas, sin comprobar, cuenta que durante la segunda etapa de la Revolución Industrial, en el siglo XIX, Christopher Sholes inventó la máquina de escribir. Su hija Lilian Sholes fue una de las primeras personas en comprobar la eficacia del invento. De esta manera, se convirtió en la primera mujer que se presentó en público escribiendo a máquina.
En Estados Unidos, en homenaje al centenario de su nacimiento, el 30 de septiembre de 1850, los fabricantes de máquinas de escribir realizaron en 1950 diversas actividades para conmemorar la fecha. Entre ellas, un concurso para elegir la mejor dactilógrafa, que se repitió año a año el 30 de septiembre con la participación de muchas secretarias. Los exitosos festejos llevaron a que la asociación que nuclea a las secretarias en ese país fijara un "Día de la Secretaria". Luego, en el mundo las organizaciones que reúnen a las secretarias en cada país fijaron una fecha diferente para cada festejo.
Otra historia, con mayor credibilidad, afirma que el evento anual fue organizado por la Asociación Nacional de Secretarias (ahora conocida como la Asociación Internacional de Profesionales Administrativos) en 1952 en Estados Unidos. El festejo se llamó la "Semana Nacional de las Secretarias", y fue creado en conjunto con el ejecutivo de relaciones públicas Harry Klemfuss y un consorcio de fabricantes de productos de oficina.
El objetivo era reconocer las contribuciones de las secretarias en el lugar de trabajo, y atraer más gente hacia los puestos administrativos y de secretaria. En 2000, la Asociación Internacional de Profesionales Administrativos cambió el nombre de la celebración por la Semana de los Profesionales Administrativos, la tercera semana de abril, y el Día de los Profesionales Administrativos, el 21 de abril, como una forma de reconocer los cambiantes nombres de los puestos dentro de las empresas y las cada vez mayores responsabilidades de la fuerza de trabajo administrativa.
En Estados Unidos, en homenaje al centenario de su nacimiento, el 30 de septiembre de 1850, los fabricantes de máquinas de escribir realizaron en 1950 diversas actividades para conmemorar la fecha. Entre ellas, un concurso para elegir la mejor dactilógrafa, que se repitió año a año el 30 de septiembre con la participación de muchas secretarias. Los exitosos festejos llevaron a que la asociación que nuclea a las secretarias en ese país fijara un "Día de la Secretaria". Luego, en el mundo las organizaciones que reúnen a las secretarias en cada país fijaron una fecha diferente para cada festejo.
Otra historia, con mayor credibilidad, afirma que el evento anual fue organizado por la Asociación Nacional de Secretarias (ahora conocida como la Asociación Internacional de Profesionales Administrativos) en 1952 en Estados Unidos. El festejo se llamó la "Semana Nacional de las Secretarias", y fue creado en conjunto con el ejecutivo de relaciones públicas Harry Klemfuss y un consorcio de fabricantes de productos de oficina.
El objetivo era reconocer las contribuciones de las secretarias en el lugar de trabajo, y atraer más gente hacia los puestos administrativos y de secretaria. En 2000, la Asociación Internacional de Profesionales Administrativos cambió el nombre de la celebración por la Semana de los Profesionales Administrativos, la tercera semana de abril, y el Día de los Profesionales Administrativos, el 21 de abril, como una forma de reconocer los cambiantes nombres de los puestos dentro de las empresas y las cada vez mayores responsabilidades de la fuerza de trabajo administrativa.
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