“La tregua” es una película argentina de 1974, basada en la novela homónima del escritor uruguayo Mario Benedetti, dirigida por Sergio Renán y protagonizada por Héctor Alterio y Ana María Picchio. Fue la primera película argentina en ser nominada al Oscar.
El film relata una historia de amor entre un hombre mayor viudo, Martín Santomé (Héctor Alterio), que tiene tres hijos grandes y vive una vida rutinaria como jefe de una oficina cuando, de pronto, conoce y se enamora de una joven soltera llamada Laura Avellaneda (Ana María Picchio). Ambos viven su mutuo amor como una "tregua" en un mundo duro y sin afectos
La película incluye notables actuaciones de reparto, como las de los hijos de Martín Santomé (Marilina Ross, Luis Brandoni y Oscar Martínez), sus empleados (Walter Vidarte -quien realiza una recordada escena al ser objeto de una broma de oficina- y Carlos Carella), la madre de Laura (Cipe Lincovsky), entre otros. La película también incluye, por primera vez en el cine argentino, una escena acerca de la homosexualidad de uno de los hijos de Santomé.
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La crítica
Con una sencilla idea original, basada en la novela del mismo título del prestigioso escritor uruguayo, Mario Benedetti, Sergio Renán construye una, por lo menos para mí, de las más emotivas historias de amor que he visto en el cine. No noto para nada, en ella, el paso del tiempo. Es más creo que es una película en estado de gracia que consigue atrapar el momento en que fue hecha. Soy tan admirador de ella que si me obligasen a ir a una isla desierta y sólo me dejasen llevar una película creo que ésta sería la elegida. Quizás dudaría un poco con “Breve encuentro”, de David Lean, pero al final me quedaría con “La tregua”. Reconozco el mérito de la idea original pero no coincido para nada con Mario Benedetti, al que le he leído que no le gustó la película a pesar de reconocer la actuación de los actores. Yo, con esta película, confirmo que para mí, como consumidor y receptor, el cine es el arte de nuestro tiempo. Aquí constato prácticamente que una imagen vale más que mil palabras y que es imposible reflejar con palabras la magia transmitida en una buena escena de cine. A mí que el cine me ha hecho disfrutar mucho y que he visto muchas escenas que me han maravillado, si tuviese que elegir una me quedaría con la de la declaración de amor y la recepción de ella entre Héctor Alterio y Ana María Picchio. Hay que tener mucha categoría (sensibilidad), el director y los actores, para conseguir una escena así. Yo siempre les estaré agradecido por ello. (labutaca.com)
Sobre el autorMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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