Hoy, mano a mano con María Elena Nemi
Es profesora de Lengua y Literatura y de juegos dramáticos, también es acompañante terapéutico.
Actualmente se desempeña en la obra “Debajo de las polleras” bajo la dirección de Darío Gorosito y junto a los actores: Analía Ríos, Christian Roig y Cristina “Boyo” Tosello.
El mejor café: Con amigas.
El mejor consejo que le han dado: Apretá los dientes y seguí.
La banda de sonido de una película: “Expreso de medianoche”.
La reunión ideal: Con gente querida y divertida.
Tiempo perdido: Ninguno.
Tiempo valioso: todos.
Un actor: Johnny Depp.
Un amigo: Las amigas de toda la vida.
Un amor: Mis hijos: Nicolás, Mariela y Joaquín.
Un animal: mi gato Berlioz.
Un artista plástico: Aniko Szabó.
Un auto: Uno que no necesite ni combustible ni mecánico.
Un color: Violeta.
Un conductor de televisión: Ninguno. De radio, Rolando Hanglin.
Un disco: Cualquiera de Serrat.
Un enemigo: El miedo.
Un escritor: Julio Cortázar y Herman Hesse.
Un ideal: Vivir en la naturaleza.
Un juego o juguete: Saltar al elástico.
Un legado: El amor a la vida.
Un libro: “Demian” de Hesse y “Rayuela” de Cortázar.
Un lugar: Mi casa.
Un proyecto: Crear un espacio cultural.
Un recuerdo: Mi adolescencia en el Colegio María Auxiliadora.
Un referente: Marisol Caamaño.
Un sabor: Dulce.
Un sueño: Correr la Maratón de Malvinas.
Un viaje: a Europa con mis amigas.
Una actriz: Meryl Streep.
Una banda extranjera: Queen.
Una banda nacional: Serú Girán.
Una bebida: Agua.
Una cábala: No tengo.
Una canción: Aquellas pequeñas cosas de Joan Manuel Serrat.
Una causa: Ser feliz.
Una cuenta pendiente: Escribir una novela.
Una época: Esta.
Una estación: Primavera.
Una fecha: Hoy. Carpe diem.
Una flor: Jazmín.
Una fragancia: Frutales.
Una fruta: Pera.
Una obligación: Corregir.
Una obra de teatro: “El jardín de los cerezos” de Chejov.
Una película: La sociedad de los poetas muertos.
Una posibilidad: Dirigir mi propia obra de teatro.
Una pregunta: ¿Cuándo vamos a salir campeones de la Libertadores con River?
Una prenda de vestir: Según la ocasión.
Una tradición: Los pastelitos con chocolate para el 9 de julio.
Una utopía: un mundo sin fronteras ideológicas, religiosas o geográficas.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios