Hoy, mano a mano con María Luz López
“Malu”, como todos la conocen, estudió en el Ipat y en 2011 se recibió de profesora en Artes Visuales. Es dibujante y pertenece al colectivo La Nubecita, con quienes ha realizado varias intervenciones culturales y festivales; este año hicieron el primer fin de semana del dibujo, y también realizan una revista cultural hace cinco años.
Ha participado en varias muestras y trabaja en educación no formal, en los barrios de Villa Gaucho, Tunitas y Villa Italia.
El mejor café: El de alguna noche de estudio, con Dani.
El mejor consejo que le han dado: Deberás amar hasta morir (me lo dijo el flaco Spinetta).
La banda de sonido de una película: Amelie. (Yann Tiersen me transporta)
La reunión ideal: Amigos, mate, sierras.
Tiempo perdido: El de preocupaciones.
Tiempo valioso: Todo el resto.
Un actor: Jack Nicholson.
Una amiga: Dani, mi confidente.
Un amor: Darío, el alma de diamante.
Un animal: Los felinos.
Un artista plástico: Joaquín Sorolla.
Un auto: “El topolino", un Fiat 800 azul que nos llevó durante mucho tiempo.
Un color: Todos.
Un conductor de televisión: Badía.
Un disco: Almendra 2.
Un enemigo: El sueño.
Un escritor: Alejandra Pizarnik.
Un ideal: El amor.
Un juego o juguete: Contar estrellas fugaces con mis hermanos.
Un legado: los libros.
Un libro: “Cartas a Théo” y “Van Gogh, el suicidado por la sociedad”, leídos uno seguido del otro.
Un lugar: el arroyito Quiñihual.
Un proyecto: La Nubecita.
Un recuerdo: Muchos relacionados a la infancia: el olor a madreselvas en primavera, tardes enteras en el monte, la casa del árbol, atrapar luciérnagas en verano, la pelopincho llena de pibes, tener 16 gatos, toboganes de barro, cocinar a los 10 años, dormir en el auto si nos encajábamos entrando al campo, recreos de una hora, prender la lámpara a kerosene para tener clases…
Un referente: Eduardo Rodríguez del Pino, el artista y la persona.
Un sabor: los tomates del abuelito Ramón.
Un sueño: Viajar.
Un viaje: El próximo.
Una actriz: Catita Corso.
Una banda extranjera: The Beatles.
Una banda nacional: la de Lisandro Aristimuño.
Una bebida: el Fernet de Horacio.
Una cábala: pasar por debajo de las escaleras.
Una canción: Los Elefantes, de Almendra.
Una causa: el arte.
Una cuenta pendiente: la pintura.
Una época: ahora.
Una estación: Verano.
Una fecha: “No hay nada peor que los calendarios” dice un tema de Aristimuño. Soy malísima con las fechas. Tengo tres agendas sin usar.
Una flor: todas las que corté para mi mamá.
Una fragancia: la de los cítricos de mi casa cuando florecen en primavera.
Una fruta: Guayabas robadas.
Una obligación: sábados de limpieza.
Una obra de teatro: Todas las que no he visto.
Una película: La Vida es Bella.
Una posibilidad: Dar posibilidades.
Una pregunta: ¿Por qué?
Una prenda de vestir: el saquito de la abuela Cata.
Una tradición: el mate (cebado por mi papá, mejor).
Una utopía: la conciencia social.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios