Hoy, mano a mano con Nicolás Rampoldi

Como percusionista de música africana se formó en Guadalajara (México) con su maestro Kabele Bah (Guinea), durante dos años, y luego comenzó a brindar talleres de percusión africana desde el 2007 a la fecha.
El mejor café: trabajando en equipo
El mejor consejo que le han dado: aprende a delegar.
La banda de sonido de una película: Pink Floyd “The Wall”.
La reunión ideal: con amigos.
Tiempo perdido: ninguno.
Tiempo valioso: compartir el arte.
Un actor: Tom Hanks.
Un amigo: más de uno y menos de dos manos.
Un amor: mi compañera Sarita.
Un animal: Jorge (mi perra).
Un artista plástico: ninguno.
Un auto: el 147.
Un color: rojo.
Un conductor de televisión: ninguno.
Un disco: Hijos del cu… (Bersuit Vergarabat).
Un enemigo: el no frenar.
Un escritor: Klive Barker.
Un ideal: apostar a los chicos que son los que pueden cambiar las cosas.
Un juego o juguete: el estanciero.
Un legado: generar puntos de encuentro.
Un libro: Sangre (Klive Barker).
Un lugar: cualquiera pero con mi compañera.
Un proyecto: los encuentros de percusión y danza.
Un recuerdo: los dos viajes a México.
Un referente: Benjamín Gasse (mi profesor de música de la secundaria).
Un sabor: menta granizada.
Un sueño: poder tomarme unas vacaciones.
Un viaje: a Guinea.
Una actriz: China Zorrilla.
Una banda extranjera: Bandikoro (México)
Una banda nacional: Divididos.
Una bebida: Fernet con coca.
Una cábala: ninguna en particular.
Una canción: Una palabra (Carlos Varela).
Una causa: seguir mostrándole a los chicos el buen camino del arte y no que vayan por otros lados.
Una cuenta pendiente: vacaciones.
Una época: ésta.
Una estación: primavera.
Una fecha: primer fin de semana de noviembre (encuentro de percusión y danza).
Una flor: jazmín.
Una fragancia: ninguna.
Una fruta: mandarina.
Una obligación: no dejar la carrera de música.
Una obra de teatro: ninguna en particular.
Una película: Forrest Gump.
Una posibilidad: estudiar.
Una pregunta: porque cada vez nos preocupamos menos por el de al lado.
Una prenda de vestir: la que está a mano.
Una tradición: el rejunte de barrios de principios y fines de carnaval con grupos y amigos.
Una utopía: que la gente deje atrás los egos.

Nota proporcionada por :

Deja tu comentario