Hoy presenta su novela Juan Carlos Montani
Es bioquímico, tiene cuarenta años de profesión y escribe en los momentos que le quita al sueño. Conocido ampliamente en Tandil, cuando habla de su trabajo recuerda épocas buenas y malas y un presente pleno de satisfacciones. Por supuesto no falta la referencia a su infancia en la Confitería Norma.
Llegó a la redacción trayendo su primera novela, con una impecable edición y un arte de tapa muy destacado.
-¿Cómo fueron sus inicios en la literatura?
-Tal vez en mi infancia. Comencé a trabajar de chiquito junto a mis padres, era una vida maravillosa si bien no tenía permisos para salir como otros chicos y, tal vez por eso no cultivé amigos del alma. Mis recuerdos vienen desde un lugar muy contemplativo, mirando cómo iba transcurriendo la vida más allá de las vidrieras de la confitería convirtiéndome en un observador profundo.
-¿Y desde qué lugar está escrita la novela?
-Desde una visión muy estricta e hipercrítica de una veintena de años (de los cuarenta a los sesenta). Sin embargo pienso que si hubiera escrito una novela situada en la actualidad habría escrito casi lo mismo.
Le doy un ejemplo: en el país tenemos más de 26 mil leyes nacionales y solamente se pena a quien no cumple con alguna de ellas, pero no se premia a los que cumplen con todas.
-Dicen que la primera novela siempre es un poco autorreferencial, ¿qué le parece?
-Quería que no fuera así pero, me di cuenta después que la releí, que a veces es imposible escapar a eso. En esta novela está todo lo que decía, pensaba, actuaba un sector de la sociedad, del país al que estaba más cercano, el campo.
-¿Cómo nació la idea de escribirla?
-De mis insomnios.
-¿Cómo es eso?
-Pasé por momentos muy difíciles en mi vida y mi compañera fue la novela. No dormía, entonces aprovechaba para escribir. Fue el bastón en el que me pude apoyar en el camino tortuoso y también la luz en los momentos de oscuridad. Ayudó a fortalecerme, seguir estudiando, haciendo un posgrado en el Favaloro y también a seguir trabajando en el laboratorio, que en realidad es mi vida.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLas mujeres, esas heroínas
-¿Cómo se define?
-Soy un diletante, me gustan todas las cosas y tengo la suerte de no mirar televisión, me lo he impuesto y he sacado la cuenta que son 1200 horas al año que me quedan libres. Es verdad, a veces cuando hablan de determinado programa o alguna cuestión relacionada con la tele quedo como un desubicado porque no tengo ni idea pero me hace sentir bien.
Claro que toda regla tiene su excepción, de modo que me doy permisos cuando juega Juan Martín del Potro o Piquito Mónaco, Maxi González.
-¿Y qué hace con esas 1200 horas guardadas?
-Escribo y no le quito tiempo ni a mi familia ni a mi trabajo ni a mi estudio, ni a mi tiempo libre. Tengo empezados varios cuentos e incluso un ensayo que no sé cuándo terminaré, no me pongo tiempos y eso hace que escriba con mucha libertad.
-¿Tiene un por qué presentar en la víspera del Día de la Mujer?
-En la novela hay tres heroínas: una mujer muy sumisa, una niña prodigio y una mujer batalladora. Y lo de la presentación tómelo como un homenaje a las mujeres que hacen determinadas cosas sin dejar por ello de ser femeninas y libres de pensamiento.
-La novela critica la sociedad ¿cree que puede haber una mejor?
-Solamente a través del libre pensamiento de la mujer, de aquella que no pone el género como un estandarte sino que está a la par y que se levanta por sobre sus penas y es capaz de brindar tanto amor sin esperar nada a cambio, como lo hace por ejemplo, una madre.
Entre líneas
?El autor logra describir la idiosincrasia de los habitantes de una nación, definir sus personalidades y el carácter de ellos, las tramas ocultas de movimientos sociales, políticos, con sólo esbozar acontecimientos, de aparente insignificancia algunos y muy intrincados otros? logra describir las emociones y sensaciones que sienten los personajes, la relación entre aquellas y las relaciones con éstos? la novela Bandoneón nos pinta con ingenio narrativo, sazonado con súbitos relatos de hechos movilizadotes la vida en Argentina, de tal modo que nos hace preguntar: mientras permanecemos tranquilos en nuestras cosas ¿sabemos lo que está ocurriendo en nuestro barrio??
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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