Hoy se celebra el Día Nacional del Bandoneón
El Eco de Tandil, atento a tan cara fecha, entrevistó a Norberto Matti, el músico dueño de una técnica y un talento que hace que se coloque en el primer nivel de intérpretes de este instrumento.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMatti, recibió recientemente el premio Küme Che (Buena gente) que otorga el casino de Tandil a los artistas locales que se han destacado por su trayectoria. Un reconocimiento más que merecido.
-¿Qué reflexión le merece este día?
-Para mí es un día, justamente de celebración, porque se trata del instrumento que amo, que es mi pasión desde que tenía nueve años. Si bien creo que nunca dejaré de tocarlo, es verdad que ya lo hago menos seguido porque hay menor movimiento de orquestas, entre otras cuestiones.
-¿Es verdad que tiene una actividad nueva relacionada con el bandoneón?
-Sí, en Mar del Plata, se retira un afinador y me pasa los instrumentos para que los siga reparando y afinando. Casualmente ahora estoy arreglando el de un alumno que me lo dejó y no se imagina con cuánto placer trabajo en él.
-¿Qué lugar ocupa la música en su vida?
-La familia y seguidamente la música, pero no sabe qué cosa rara me pasa, cuando me voy de vacaciones a los dos o tres días ya estoy extrañando el bandoneón, de modo que desde ahora lo hemos incorporado como un familiar más y lo llevamos.
-¿Los jóvenes optan por este instrumento?
-No, cuesta encontrar chicos que demuestren interés en estudiar; sí, gente grande que se acerca para perfeccionarse, pero más que nada para ellos. Por un lado el costo del instrumento es importante y los que lo tienen no lo quieren vender y la iniciación es tal vez un poco más difícil que otros instrumentos, porque abriendo suena de una manera y cerrando de otra, son dos escalas. Entonces es un poquito más complicado que el piano que tiene todas las notas correlativas, que la guitarra? y en el bandoneón si mira una mano no puede mirar la otra?
-Piazzolla tocaba varios instrumentos, pero amaba por sobre todos al bandoneón.
¡Qué le parece! Y tengo una anécdota al respecto, a finales de los ochenta fui a Buenos Aires al negocio de unos afinadores y en un armario vi uno que decía ?Piazzolla?. Les pregunté si lo podía tomar por unos momentos, dijeron que sí, fue una emoción muy grande, luego lo volví a guardar en el estuche y entra Piazzolla. Nos saludamos y estuvimos charlando un rato de Tandil, le hablé del Conjunto de Bandoneones y los afinadores tenían nuestro afiche, lo miró y dijo ?Qué grande, Tandil tiene un conjunto de bandoneones, lo felicito?.
-¿Lo conoció a Aníbal Troilo?
-Por supuesto, hemos charlado varias veces en Buenos Aires, también cuando ha venido a Tandil. Era un bohemio, un hombre al que le gustaba la noche y que le sacaba unas melodías al instrumento que sólo él podía, con tres notas hacía algo maravilloso y ese don se fue con él.
-¿Es verdad que lo llamaba ?la jaula??
-Claro, porque a uno lo atrapa, a veces me pongo a tocar y mi señora me llama para comer y recién allí me doy cuenta que estuve atrapado en esa jaula, se me pasaron volando las horas de tan compenetrado que estaba.
-En una oportunidad hizo un dúo con Facundo Cabral, acá en lo que fue alguna vez una joya arquitectónica? el Teatro Cervantes, ¿grabaron un disco?
-Facundo se refería al bandoneón como ?ese instrumento de sonido misterioso? y, efectivamente, grabamos en el Cervantes el 2 de abril de 1982 varios temas que después se pasaron a un casete.
-En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se harán festivales por este día, a pesar de la crisis sanitaria, pero al aire libre.
-He leído que estarán Leopoldo Federico, Mederos, entre otros.
-¿Alguno de sus hijos o nietos heredó su amor por la música?
-Lamentablemente no. Si bien es una lástima, nunca insistí pero no sabe con cuánto gusto les hubiera enseñado; en fin, son esas cosas de la vida, no me quejo ya que con que me guste a mí lleno de música toda la casa.
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