Hoy se cumple el décimo aniversario del asesinato del productor Juan Antonio Cano
Hace 10 años la ciudad de Tandil se conmovía por el asesinato del productor papero Juan Antonio Cano, quien fue baleado por uno de los dos delincuentes que ingresaron encapuchados al local en el que la víctima se aprestaba a vivir un grato momento de camaradería.
Pero esa noche de martes nada salió como estaba previsto, ya que la tranquilidad prevista se vio alterada por el ingreso de los maleantes al predio de Canadá y Colectora Juan Carlos Pugliese.
Uno de los presentes se habría resistido e intentado retirar la máscara a uno de los asaltantes, acción que le terminó costando la vida.
Juan Antonio Cano -?Juanito? entre sus seres queridos- contaba con 69 años y recibió el impacto de una bala calibre 9 milímetros, en tanto que el otro cómplice también realizó disparos que no impactaron en los presentes.
La tragedia se adueñó del local de compra venta de camiones y acoplados de Miguel Maña e Hijos, lugar en el que había una decena de personas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAtaque mortal
Los asaltantes ingresaron por los fondos y redujeron inicialmente al mecánico, a quien obligaron a que los acompañe a las otras dependencias, donde fueron pidiendo el reclamo a cada una de las víctimas.
Pero Cano, que era de no amilanarse ante el peligro, reaccionó y eso le costó la vida.
El entonces juez en lo Criminal y Correccional José Luis Piñeiro se hizo presente en el lugar y a las pocas horas dictó varias órdenes de allanamiento.
Entre las hipótesis de esos días figuraba la posible vinculación con un frustrado atraco similar ocurrido seis meses antes en la empresa Segura Hermanos, donde también se reunía un grupo de productores agropecuarios.
Realidades distintas
La comunidad tandilense reaccionó con diversas expresiones ante el crimen, recordándose un duro documento de la Cámara Empresaria y la Sociedad Rural de Tandil, entidades que reiteraron su denuncia sobre ?el auge del delito, al amparo de la inoperancia de la conducción política para prevenirlo y reprimirlo ejemplarmente?.
Paralelamente, los titulares de los diarios reflejaban las gestiones que realizaba Tandil para lograr la cabecera judicial, mientras se caminaba a pasos acelerados para la puesta en marcha de una profunda reforma judicial.
Una contundente expresión del sentimiento de los tandilenses fue el apagón realizado en las calles céntricas y una posterior marcha en la que se reclamó ?seguridad con justicia?.
Diversos sectores de la ciudad y del agro marcharon al palacio municipal y entregaron un petitorio, estimándose en cinco mil almas las protagonistas del reclamo.
Sin embargo, para el entonces secretario de Seguridad ?Carlos Beraldi- ?no hubo más de mil personas? y ?la mayoría de los crímenes cometidos en Tandil en el último lustro fueron resueltos?.
Detenidos y juicio
El camino emprendido por la comunidad tandilense incluyó numerosas reuniones, en las que participaron familiares de víctimas de diversos crímenes, previos y posteriores al de Cano.
Finalmente, el trabajo llevado adelante por el juez de instrucción dio su resultado con la vinculación de dos personas al caso, las que fueron juzgadas y condenadas en primera instancia por magistrados de Dolores.
Los jueces Jorge Luis Dupuy, Fernando Sotello y Orlando Oscar Portis encontraron a Julio César Paz como responsable de los crímenes del comerciante de Ayacucho Juan Nigar Jensen y de Juan Antonio Cano.
En tanto, Fernando Darío Serra fue considerado coautor del homicidio de Cano.
El 8 de septiembre de 2003, el tribunal condenó a Paz a 23 años y a Serra a 17 años de reclusión.
El fiscal Felipe Defelitto había pedido una pena de 36 años de prisión para Paz, apelando a un fallo jurisprudencial que determinaba que el máximo de la pena para cualquier delito sería aumentada en un medio.
Para Serra solicitó una condena a 25 años, mientras que la defensora oficial Verónica Olindi Huespi planteó el beneficio de la duda a favor de Paz en el homicidio de Juan Nigar Jensen (ocurrido el 11 de diciembre de 2007) y cuestionó el allanamiento en el que se secuestró la escopeta usada en el crimen y pidió la absolución por tal crimen.
Con respecto al caso Cano, apeló a una confesión de Serra, quien dijo que cometió el homicidio junto a otra persona y planteó la nulidad de tal testimonio.
Propuso como atenuantes para Serra su confesión y arrepentimiento, reclamando el mínimo legal imponible de 8 años.
Los dichos de
los acusados
Al cierre del juicio oral, Serra afirmó en la sala de audiencias que ?en ningún momento tuve la intención de matar a nadie. Fui a concretar un robo. Quiero aclarar que estoy arrepentido y pido perdón a la familia de la víctima y a la mía también por todo esto?.
Julio César Paz se proclamó inocente ?en los dos hechos por los que me acusan?, y denunció que su novia, ?presionada por la policía, plantó la escopeta 12.70 -presuntamente utilizada en el homicidio de Ayacucho- en el patio de mi vivienda de calle Paraguay, en Tandil, tres días después de que otro allanamiento en esa casa arrojase resultado negativo?.
Cuando se conoció la sentencia, los familiares de las víctimas reaccionaron al grito de ?asesinos?.
El caso de Ayacucho
Como se indicó, Juan Nigar Jensen fue asesinado el 11 de diciembre de 2007, cuando dos hombres ingresaron al almacén de ramos generales del cruce de las rutas 29 y 50 y despojaron de sus pertenencias a varias de las ocho personas.
El botín logrado fue de entre 300 y 400 pesos, tras lo cual Paz disparó la escopeta 12.70, según concluyó el Tribunal dolorense, al determinar que el arma fue hallada por la policía -enterrada en el interior de un bolso- en la casa de Paz.
Además, testigos señalaron que ese día se observó un vehículo Renault Fuego color verde, similar al de Paz, cerca del almacén.
En tanto, para el caso Cano resultó importante el hallazgo del cañón de una pistola 9 milímetros en un pozo resumidero de la vivienda de un allegado a Serra, junto al testimonio de otra víctima que dijo que Paz le disparó al productor cuando éste intentó arrebatarle la máscara que cubría su rostro.
Cabe acotar que los jueces de Dolores consideraron mendaz la versión de Serra en el sentido de que participó del hecho junto a otra persona, la que habría sido amenazada para que cambie su declaración en el juicio.
De vuelta a la cárcel
En tanto, el nombre de Julio César Paz volvió a cobrar presencia en los medios en el último semestre del año pasado, cuando se le otorgaron salidas laborales, es decir, la posibilidad de una detención morigerada.
Más allá del impacto causado por tal noticia, hace menos de un mes fue detenido y ahora está alojado en la Unidad Penal 37, tras ser acusado del atraco ocurrido el 3 de junio en el que un hombre fue baleado a mansalva.
La nueva causa está en manos de la Justicia tandilense.*
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