Hoy se cumplen un año y cinco meses sin noticias sobre el paradero de Abel Barbero
Hernán Alonso, nieto del hombre que falta de su hogar desde el 3 de diciembre de 2012 dijo durante la semana al programa “Dulce o amargo” (Tandil FM, 104,1) que “estamos exactamente igual que la primera semana. No hay ningún indicio ni absolutamente ninguna idea de qué es lo que le pudo haber pasado ni cuál fue su destino”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailIndicó que su último contacto con su abuelo fue dos días antes de la desaparición y que al no poder localizarlo inmediatamente comenzaron a recorrer hospitales, sanatorios, clínicas, casas de conocidos y la peña de amigos que frecuentaba el hombre de 77 años.
Como no se lograron resultados, se realizó la denuncia ante la policía.
Ante la consulta, Hernán Alonso dijo que “de la manera en que se encontró el departamento, da la sensación de que salió apurado, ya que era una persona ordenada que jamás dejaría cosas fuera de lugar como estaban ese día”.
Conjeturas
Sin embargo, a través de los peritajes “no pudimos confirmar la presencia de un tercero que haya ingresado, aunque independientemente nos ha quedado la duda, al igual que con la cochera. El ha sido abordado en la cochera o en el departamento”, especuló.
Sobre el posterior hallazgo abandonado del rodado de Barbero, su nieto dijo que si bien traté de ser muy cauto, daba indicios de que no había dejado el vehículo en forma voluntaria en el lugar” e hizo referencia a indicios tales como el faltante de las alfombras y la posición del asiento del conductor. “Mi abuelo era una persona baja y manejaba con al asiento contra el volante, pero estaba regulado a la mitad. Eso permitía inferir que era otra persona que lo condujo hacia el lugar, alguien de cerca de 1,80 metros”, planteó.
Si bien en el auto de tomaron muestras de ADN “son para cotejar con algo, con un patrón. Quiero creer que están conservadas. Pero si no hay con qué compararlo, no arrojan ningún resultado”, razonó.
Sobre la acción de la fiscalía, Hernán Alonso señaló que “inmediatamente dictó los oficios y pidió toda la información que necesitaba a todos lados. No puedo ser injusto, si bien uno como familiar quiere resultados enseguida y no ha sido el caso. En lo procesal se hicieron todos los pasos que correspondían. Luego hubo un cambio de fiscal y el expediente quedó sin avanzar”.
En la causa han declarado numerosos testigos. “La mayoría ha sido muy medida en las declaraciones y no alcanzó. De las declaraciones un poco más jugosas tampoco hemos encontrado el cierre a lo que se planteaba. En concreto, no surgieron pistas firmes nunca”.
Cuando se lo consultó acerca de las actividades de su abuelo, Alonso indicó que “era jubilado y como disponía de tiempo compraba algunos vehículos usados y los ponía en consignación. No más que eso. Tenía alguna que otra relación -muy menor- de tipo comercial con un par de amigos. Su grupo es de tres o cuatro personas, a lo sumo cinco. Ninguna de las actividades de compra y venta de vehículos o sus actividades mínimas justifican nada”.
Las expectativas
Finalmente Hernán Alonso dijo que pese al paso del tiempo “insistimos con la difusión y pretendemos que no quede en el olvido, como tantos casos de inseguridad o de injusticia”.
Planteó que “seguimos pidiendo que si alguien tiene alguna información, por mínima que sea, que se ponga en contacto conmigo, con la fiscalía o la DDI. Está garantizada la reserva de la identidad y estamos trabajando para subir el monto de la recompensa, para procurar alguna información certera”.
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