Hoy, última función de ?De tal Palo?, con Pepo Sanzano y Lucas Máximo
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Dos artistas callejeros, padre e hijo que por necesidad y vida, terminan compartiendo el escenario en las fiestas y ferias de la Provincia de Buenos Aires. De plaza en plaza, les pasa la vida. El chico que crece, elige el destino de artista golondrina, y el padre que envejece, se llena de mañas, y no quiere pasar la posta.
Pero hay un momento en la vida en que los hijos se hacen padres de sus propios padres. El momento en que se rompe con el mandato. En que se pasa de obedecer a mandar, de aceptar a compartir las decisiones.
La nueva obra de Pepo Sanzano, plantea ese momento como homenaje a la relación padre-hijo y a los artistas buscavidas que se ganan el pan entreteniendo al público en todos los pueblos.
Homenaje, que también desde el texto llega para los artistas jóvenes que ‘toman la posta’, para todos aquellos que vienen generando el teatro nuevo en Tandil.
Una comedia en donde hay acrobacias, canciones en vivo, malabares, escenas de clown, y las “perlas” de la “Compañía Angel Redoblatti e hijo”, los recitados gauchescos con temas inusuales para el estilo; “El perro fiel” y “El Romance de E.T., el alienígena macanudo”.
Emoción, ternura, humor y la identificación con el momento en que reconocemos que ‘nuestros viejos’ necesitan de nosotros para seguir adelante.
La obra cuenta con la dirección de Daniela Ferrari y la actuación de Pepo Sanzano y Lucas Máximo. La asistencia de dirección es de Verónica Gargiulo. Y el diseño gráfico, de vestuario y de utilería de Ernesto Santiago Rojas.
Los protagonistas
-¿Cómo se preparan para realizar la última función de “De tal palo”?
Pepo Sanzano: -Con todas las ganas y con la mayor expectativa. Hacemos una única y última función hoy a las 21, en la sala de la Confraternidad, la ‘bombonera de Tandil’. Una sala tan cálida y hermosa para actuar. Y por eso también es que debemos bajar de cartel. Porque la sala está pedida para todo el año. Así que no es que no queramos hacerla más, sino que no tenemos lugar para hacerla. Es debido también a la cantidad de propuestas que hay en Tandil a nivel teatro. Muchísima producción.
Lucas Máximo: -Terminamos con una mezcla de melancolía, por ‘colgar las perchas’ hasta nuevo aviso, y ansiedad de saber dónde las descolgamos; pero es a lo que nos acostumbramos, los gajes de nuestro oficio y, como los Redoblatti, nosotros también tenemos que levantar campamento y buscar otras plazas.
-¿Cómo evalúan lo que fue este mes en la Confraternidad?
Pepo Sanzano: -Maravilloso. Un verdadero placer lo que pasó con la obra y con la gente y las segundas lecturas que se hicieron sobre la comedia; con el mensaje de la ‘pasada de posta’, de darle lugar a los artistas jóvenes, de lo que intenta transmitir la vida de los Redoblati, el compartir arriba del escenario la vida y el arte.
Particularmente estoy muy orgulloso y ‘chocho’ con la parte que me toca de autor. Era como un examen doble, el de actuarla y haberla escrito.
Lucas Máximo:-¡Fue un mes increíble! Me voy de la Confraternidad contento y pleno de haber trabajado y haber apostado todo a este proyecto con el que la gente se enganchó y nos apoyó y como dice Pepo, son nuestra mejor propaganda los que se rieron, lagrimearon y los que la recomiendan, a todos ellos, también les damos las gracias.
Experiencias
-¿Cómo se sintieron trabajando juntos?
Pepo Sanzano: -Otro placer enorme. Con Daniela nos conocemos desde 1986 y hemos hecho cosas juntos siempre, de compañeros actores. Y a partir de “Remanente de invierno” en que me dirigió por primera vez, después era obvio que volvería a pedirle que me dirigiera. Aunque la deuda es volver a pisar el escenario pero juntos, de actores los dos. Y con Lucas es algo maravilloso porque lo conozco desde muy chico, cuando empezó en el Club de Teatro y ya lo admiraba en su forma de actuar y en el potencial que desde ese entonces tenía. Y cuando la escribí a “De tal palo”, ya lo hice pensándolo a él como el Estebita Redoblati… era él. Y la verdad es una mezcla de orgullo y alegría hacer la obra juntos.
Lucas Máximo: -Pepo es más que un compañero, también es un amigo, confidente, consejero y también un ‘papá adoptivo’ que me enseñó muchas cosas arriba y abajo del escenario, por eso es que lo quiero mucho. Trabajar con él es una alegría enorme, ni hablar que lo mismo con Daniela y Verónica, creo que se armó una especie de ‘compañía familiar adoptiva’, así que hacer esta obra es completamente un placer.
-¿Por qué el público no debería perderse esta obra?
Pepo Sanzano: -Porque además de pasar un muy buen momento en cuanto a lo que prometo que se van a reír, la obra pretende (aunque nunca quiero ser “pretencioso” a la hora de escribir) homenajear a los jóvenes, a los artistas nuevos, a los que tienen que conocer, a los chicos que en Tandil están haciendo cosas increíbles. Por eso hay que verla y por eso la publicitamos como “la obra que tenés que ver con tu hijo, la obra que tenés que ver con tu viejo” porque es para compartir y encarar el momento de pasar la posta, de ceder el volante del auto.
Lucas Máximo: -Es difícil de responder eso. Deberían hacer la prueba. Que vayan, la vean y, en todo caso, se pregunten después porqué se la habían perdido hasta ahora.
Sin hacerme el importante: creo no deberían perdérsela porque es un gran empujón para todos los que empezamos a andar por los caminos del “querer hacer teatro”; Pepo al terminar la obra aconseja a todo el público que asista a ver teatro tandilense, que es mucho y muy variado; y por otro lado porque es un lindo reflejo de las relaciones que todos tenemos con nuestros padres y que los padres tienen con sus hijos, a todos nos llega tarde o temprano ese momento en la vida de los Redoblati.
-¿Cuál es la satisfacción más grande que se llevan de hacer esta obra?
Pepo Sanzano: -El reconocimiento de la cantidad de público, el compartir con el equipo de trabajo y el saber que estamos haciendo una obra que nos salió desde el corazón. Con todo el amor.
Lucas Máximo: -La satisfacción más grande es lo que viene, el espaldarazo gigante que me prestaron Pepo y Daniela para arrancar a full con el teatro como trabajo y todo lo que falta de “De tal palo” y los proyectos que vienen. Eso y el cariño inmenso de todos los que construimos esta obra es lo más lindo que me puede quedar.
Palabras de directora
-¿Cómo te sentiste en la dirección de la obra?
Daniela Ferrari: -Muy bien, el trabajo fue muy productivo, ya que el texto estaba pensado para esos actores y desde la primera lectura intenté proponer un trabajo vinculado a crear entre ambos la relación del padre y el hijo y los distintos momentos que atraviesan.
-¿Cómo fue trabajar con Pepo y Lucas?
Daniela Ferrari: -Trabajar con Pepo para mí es de una enorme comodidad, en principio porque hace veinte años que nos conocemos, hemos sido compañeros de estudios, hemos trabajado mucho juntos como actores, ya lo he dirigido en otra oportunidad, así que siempre es un gusto y una gran seguridad volver a trabajar con él. También es un gusto que el vuelva a confiar en mí para que lo dirija. Con Lucas es diferente porque es un joven que ha sido mi alumno y al que fui descubriendo en las distintas instancias, a pesar de conocer sus posibilidades actorales desde esos otros ámbitos, fue una sorpresa enorme descubrir su intensidad al proponer lo suyo y la responsabilidad con la que ha tomado el trabajo.
-¿Cómo sentiste la respuesta del público?
Daniela Ferrari: -La respuesta del público fue buenísima, yo intuía que la obra iba a gustar pero cuando se concretó superó las expectativas.
-¿Qué balance podés hacer de este mes en la Confraternidad?
Daniela Ferrari: -El balance es muy bueno, trabajar en ese teatro es un placer, es una sala preciosa y creo que el público que la conoce percibe la calidez que permite generar desde el escenario. Y el público que no la conoce tiene una buena oportunidad para hacerlo con “De tal palo”.
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