Ayer, Memoria por la Vida en Democracia informó que la familia Sanllorenti recibió la confirmación por parte de la Justicia Federal de que uno de los cuerpos hallados e identificados en marzo de 2009 en el cementerio de Vicente López era el de María Eugenia, una de las tandilenses desaparecidas durante la última dictadura.
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De esta manera, la familia de la joven se aproxima a cerrar una historia de dolor e incertidumbre, y ayer había viajado a realizar trámites vinculados al traslado del cuerpo para su definitiva inhumación.
María Eugenia Sanllorenti era tandilense, pero se había radicado en La Plata para estudiar la carrera de arquitectura. Cuando la secuestraron, el 1 de diciembre de 1976, contaba con 23 años y hacía 16 días que había sido madre.
El bebé, llamado Manuel, pudo ser rescatado por el esposo de María Eugenia, quien lo llevó hasta Buenos Aires donde residía la familia paterna, por lo que creció sin su madre desaparecida.
Ayer, Memoria por la Vida en Democracia difundió que el cuerpo hallado en Vicente López fue identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense como el de María Eugenia Sanllorenti, quien nació en Tandil, cursó los estudios primarios en la Escuela 1 y continuó la secundaria en la Escuela Normal.
El proceso
De acuerdo con los datos suministrados, los desaparecidos que ya fueron identificados y cuyos restos se entregarán a las familias son María Eugenia Sanllorenti, Mirtha Noelia Coutouné, Alejandro Emilio Sánchez, Alicia Lisso, Pacífico Francisco Díaz, Marta Leonor Santana Elías de Iwaniw y el ex cura Héctor Federico Bacchini.
Los restos óseos fueron recuperados en los cementerios de San Martín y Vicente López entre 2002 y 2007, y luego identificados tras un prolongado trabajo de los peritos, tanto antropólogos como de laboratorios de estudios genéticos en Córdoba y en Estados Unidos.
Por otro lado, se comunicó que el camarista Eduardo Cattani, a cargo de los trámites identificatorios en el ámbito de la Justicia Federal, ordenó también la remisión de los casos al Juzgado Federal 2 de San Martín, donde se tramita la causa contra el ex general Santiago Omar Riveros, jefe de la zona militar en la época.
Siete historias
De acuerdo a las constancias documentales reunidas, María Eugenia Sanllorenti, Mirtha Noelia Coutouné y Alejandro Emilio Sánchez fueron hallados sin vida el 31 de diciembre de 1976, en Munro, partido de Vicente López, con heridas de bala que les ocasionaron la muerte. Luego fueron enterrados en fosas comunes como NN en el cementerio municipal de esa localidad.
María Eugenia Sanllorenti tenía 23 años, estudiaba arquitectura y al momento de ser secuestrada en La Plata, el 1 de diciembre de 1976, y hacía 16 días que había sido madre.
Mirtha Noelia Coutouné, misionera, de 24 años y embarazada, también fue secuestrada en La Plata, en noviembre de 1976, junto con su esposo, Héctor Hugo Malnati, cuyos restos fueron identificados en 2010.
El tercer identificado en esa necrópolis, Alejandro Emilio Sánchez, fue secuestrado el 8 de noviembre de 1976 en La Plata, tenía 31 años y según testigos fue visto en los centros clandestinos de detención de Pozo de Arana y comisaría Quinta de la capital bonaerense.
Respecto de los restos procedentes del cementerio de San Martín, Alicia Lisso, de 22 años, fue secuestrada en Hudson en octubre de 1976, y vista en un centro clandestino de detención de la localidad de Plátanos, Berazategui, provincia de Buenos Aires.
Héctor Federico Bacchini, un ex sacerdote de 39 años de edad que fue secuestrado el 25 de noviembre de 1976 en La Plata, fue visto en el centro clandestino de detención que funcionó en la comisaría Quinta de esa ciudad.
En ese lugar también fueron vistos Pacífico Francisco Díaz, entrerriano y arquitecto de 36 años, y Marta Leonor Santana Elías de Iwaniw, quien a la fecha de su secuestro -ocurrido en diciembre de 1976- tenía 31 años.
Los cuatro fueron hallados sin vida en los primeros días de febrero de 1977 en distintos lugares de Ciudadela, en el partido bonaerense de Tres de Febrero, y las partidas de defunción originales consignan que las muertes se produjeron por heridas de bala.
Con estas identificaciones, la Cámara Federal porteña lleva reconocidos los restos de 219 desaparecidos en el período 1976 a 1983, y ya se reintegraron a sus familiares los cuerpos de 189.*
Sobre el autorMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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