Ignacio Calles, de regreso tras su experiencia mundial
Ignacio Calles intenta por estos días desenchufarse un poco tras un mes en el que sólo tuvo en mente la pelota ovalada y su participación con Los Pumitas en el Mundial Juvenil de Nueva Zelanda. El jugador formado en Los Cardos se instaló por unos días en Tandil, antes de retomar su actividad con el PladAr y con el plantel superior de Liceo Naval, el club al que se sumó este año, iniciando su nueva etapa en Buenos Aires. Mientras intenta acomodarse de nuevo a una diferencia horaria de 15 horas con respecto al país de los All Blacks, aprovechó para contar su histórica actuación en el seleccionado argentino.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Fue una experiencia increíble. Fue raro porque recién caí que estaba con Los Pumitas en un Mundial cuando hicimos el reconocimiento del estadio antes del debut. En esos segundos que tuve entrando a la cancha me di cuenta de lo que estaba por vivir. Fue increíble. Una experiencia hermosa que tengo claro que sólo me la podía dar el rugby. Me llenó de alegría saber que tanto sacrificio y entrenamiento valió la pena”.
-¿Qué balance hicieron de la actuación en el torneo?
-Los dos primeros partidos no fueron buenos, y la verdad no tengo una explicación clara de lo que nos pasó. Creo que entramos nerviosos, no respetamos el plan de juego. No hicimos las cosas bien y se notó mucho. Veníamos cumpliendo muy bien con lo que nos pedían los entrenadores, pero no lo pudimos hacer contra Australia e Italia.
-Contra Inglaterra se notó una clara mejoría.
-Me parece que hicimos un click. Se notaba que algo había cambiado en el equipo, que estábamos más focalizados, y más allá de que no pudimos clasificar para terminar más arriba, el equipo terminó jugando muy bien y estuvimos cerca de ganarle al campeón del mundo. Perdimos por un punto, pero nos sirvió para encarar de otra forma los dos partidos que nos quedaban y pudimos ganarles a Fiji y Escocia. Tal vez seguimos teniendo imprecisiones y errores, pero la cara del equipo cambió.
-¿Cuánto influyó que el scrum no rindiera como se esperaba?
-Para los forwards el scrum es como nuestra bandera. Argentina siempre tiene buen scrum y cuando vas para atrás es difícil no caerse mentalmente. Habíamos entrenado para que esa formación fuera a matar o morir, para dejar todo e ir para adelante, pero no rendimos como esperábamos y fue un golpe duro para nuestro juego. No le encontramos una explicación clara a ese déficit, y también es cierto que los rivales se prepararon especialmente para complicarnos ahí. Yo en el momento no le presté atención, pero me dijeron que los australianos festejaron como si fuera un try el primer scrum que nos ganaron.
-¿Qué cosas te llamaron la atención de otros equipos?
-La disposición y la dinámica que tienen con respecto al juego. Están constantemente en movimiento, y es algo que a nosotros nos cuesta lograr. Siempre están en juego, no paran de correr y no sé si la diferencia es física, sino que me parece que es algo que lo tienen incorporado desde chicos.
-Y del país, ¿que te impresionó?
El rugby se vive como el fútbol acá. Pudimos ir a ver el test de los All Blacks con Inglaterra y la gente lo vive con mucha pasión. Y cuando vas por la calle, en vez de potreros de fútbol ves chicos jugando al rugby. La gente está muy informada del deporte, sabe mucho. Fuimos a un colegio donde nos hicieron una ceremonia de bienvenida con una especie de haka, y después hicimos unos ejercicios de técnica con algunos de los chicos, y decíamos que muchas cosas las hacían mejor que nosotros”.
-Y en lo personal, ¿cómo evaluás tu actuación?
-Me tocó jugar en los últimos minutos, y contra Italia fui titular, pero no me sentí cómodo. Fue un partido muy trabado, con muchas infracciones, y no pude aportar mucho de mi juego. Pero más allá de eso estuve muy bien, sobre todo en el tema físico, donde me sentí de igual a igual con los rivales. A lo mejor no tuve tantos minutos en la cancha, pero espero ganarme un lugar para el año que viene y poder tener más protagonismo.
-¿Cómo sigue tu relación con el seleccionado?
-A partir de ahora es borrón y cuenta nueva. Hay que volver a ganarse el puesto y las convocatorias al preseleccionado. Obviamente si tengo la suerte de estar de nuevo voy a tener otra experiencia, sé qué cosas tengo que mejorar y pulir para que me tengan en cuenta. Ya me tengo que poner a trabajar para eso. El domingo (por mañana) me voy a Buenos Aires y empiezo a entrenar con el PladAr y con Liceo. Voy a estar en el plantel superior y espero ir ganándome un lugar de a poco. Más allá de la categoría en la que me toque jugar, sé que con el nivel que hay en la URBA voy a crecer en mi juego.
-¿Cómo te recibieron en Los Cardos?
-Fue impresionante cómo me recibieron en el club. Te hacen sentir bárbaro, me siguieron mucho en el Mundial y esta semana todos me preguntaron cosas de mi experiencia allá. Me da mucha alegría volver a Los Cardos, es como mi casa, y aunque sé que jugar en Buenos Aires me va a servir mucho, me da lástima haber dejado el club. Es como una deuda pendiente volver en algún momento.
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