Impacto social, familiar, económico y laboral
La Institución de Esclerosis Múltiple Argentina dice que se trata de una enfermedad neurológica crónica, de causa no determinada, que afecta al sistema nervioso central. Aunque no modifica esencialmente la expectativa de vida de las personas que la padecen, constituye una de las afecciones neurológicas más discapacitantes en el adulto joven, lo que implica un serio impacto en el ámbito familiar, social y económico-laboral.
Se puede manifestar con diversos síntomas, desde la pérdida de visión, mareos y alteraciones del equilibrio, hasta trastornos sensitivos, fatiga, entre otros. En la Argentina hay entre 18 y 20 pacientes por cada 100 mil habitantes.
Una de las problemáticas más complejas que plantea la EM es su variabilidad e imprevisibilidad, así como su dificultad en ser diagnosticada.
La EM puede ser controlada con el tratamiento adecuado, para lo cual resulta importante el diagnóstico temprano.
Diagnóstico
Debido a que no existe un test de laboratorio que sea específico para efectuar un diagnóstico, éste puede resultar dificultoso para el médico, especialmente en los primeros estadios de la enfermedad. En base a los antecedentes, el examen neurológico y estudios de laboratorio, el neurólogo deberá demostrar la existencia de daño en distintas áreas del sistema nervioso central, lo cual es un hecho característico de la EM. Sin embargo, otros procesos de tipo infecciosos, inflamatorios, metabólicos o vasculares pueden simular un cuadro parecido al de la EM y el médico deberá tenerlos en cuenta dentro del diagnóstico diferencial.
A lo largo de los años se han diseñado criterios diagnósticos para EM con el fin de hacerlo con más certeza. Con los avances tecnológicos, distintos estudios de laboratorio fueron incorporándose en los criterios diagnósticos mejorando las posibilidades de documentar la enfermedad. En la actualidad los potenciales evocados, el análisis del líquido cefalorraquídeo y en especial la resonancia magnética son los estudios complementarios que brindan mayor utilidad.
Recientemente un panel internacional de expertos ha actualizado estos criterios, recomendando, entre otras cosas, que el diagnóstico de la EM fuera realizado preferentemente por un profesional familiarizado con la enfermedad y que pueda interpretar adecuadamente los estudios complementarios.
Causa
La causa de la EM permanece desconocida hasta hoy. No obstante, se reconoce la existencia de factores genéticos, que si bien no son absolutamente determinantes, generan una predisposición a padecer la enfermedad. Parece claro que sobre esta predisposición genética uno o más factores ambientales podrían influir en el desarrollo de la EM.
A lo largo de los años varios factores ambientales han sido considerados: “toxinas, virus, bacterias, tipos de alimentación”, sin que hasta la fecha ninguno de ellos haya podido ser demostrado fehacientemente.
Sí se ha podido demostrar que la EM está mediada por una reacción autoinmune, es decir un mecanismo de autoagresión en que el sistema inmunológico, normalmente encargado de defendernos de agresiones externas como infecciones, por razones aún no totalmente clarificadas, genera una respuesta hacia estructuras del sistema nervioso como la mielina, provocando su lesión y la aparición de los síntomas de la enfermedad.
Cómo afecta
La EM se caracteriza por la presencia de lesiones en el sistema nervioso central llamadas “placas”, las cuales son áreas de desmielinización inflamatoria, es decir, zonas donde se ha perdido la mielina que cubre las fibras nerviosas o axones. Este proceso desmielinizante está provocado por un complejo proceso inmune que determina una respuesta anormal contra uno o más antígenos de la mielina. Estas “placas” desmielinizantes producen una alteración en la conducción de impulsos nerviosos bajo la forma de enlentecimiento o directamente bloqueo, determinando la aparición de síntomas y signos de acuerdo al lugar del sistema nervioso donde se localicen: sustancia blanca de los hemisferios cerebrales, cuerpo calloso, cerebelo, nervios ópticos, tronco encefálico o médula espinal.
La variedad de síntomas incluye alteraciones en el control del equilibrio, debilidad o parálisis de uno o más miembros, trastornos en la sensibilidad, hormigueos, alteraciones visuales, trastornos en el control esfinteriano y trastornos sexuales.
Se ha demostrado, además, que en las placas desmielinizantes existe una variable y gradual destrucción de axones, y este proceso ocurriría tempranamente en el curso de la enfermedad. Esta característica neuropatológica avala el inicio de un tratamiento inmunomodulador tan pronto se confirma el diagnóstico de EM.
Síntomas
Las manifestaciones de esta enfermedad suelen aparecer entre los 20 y 40 años. Trastornos sensitivos son frecuentes, en la forma de parestesias (adormecimientos u hormigueos), disestesias (sensibilidad alterada) o hipoestesias (disminución de la sensibilidad). El compromiso de la motricidad está dado por la pérdida de fuerza en uno o varios miembros que variará desde un grado leve hasta la pérdida total de la función. Otra manifestación de la enfermedad es a través de los trastornos en el equilibrio y en la marcha; pérdida o disminución de la visión en uno o ambos ojos en forma sucesiva o simultánea, evento conocido como ?neuritis óptica?. La diplopía (visión doble) también puede presentarse aunque suele ser transitoria.
La EM puede presentarse como un trastorno de la marcha lentamente progresivo. Suele asociarse con dificultades en el control de los esfínteres. La sexualidad suele verse comprometida en un porcentaje importante de casos.
Los problemas en la atención y memoria pueden resultar un problema para algunas personas con EM.
Problemas psicológicos, familiares, laborales y sociales no pueden atribuirse directamente a la desmielinización, pero son hallazgos secundarios que aparecen como consecuencia de una enfermedad crónica y discapacitante como suele ser la EM.
Aspectos generales del tratamiento
Considerables progresos han surgido en los últimos años para el tratamiento de pacientes con EM. En la actualidad, a pesar de que todavía esta enfermedad no tiene un tratamiento que la cure, mucho es lo que los profesionales expertos en esta afección pueden ofrecer a sus pacientes.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios