Inconductas (I)
Por Marcos Gonzalez
(marcosggonza@gmail.com)
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Estamos casi en noviembre y el miércoles de ayer mereció más ser un día de junio que de primavera. Esto es Tandil, rezongo para mí mismo mientras camino mirando para abajo. Porque además, llovizna.
Se sabe que la intersección de Rodríguez y Sarmiento es nuestro centro ciclónico urbano. Una esquina donde los flacos remontan vuelo y por donde las mujeres no se atreven a pasar si llevan pollera.
El ventarrón me termina de desmejorar el peinado y una mañana que ya venía complicada. Espero que el semáforo corte para cruzar y veo que a mi lado hace lo propio Juan Carlos Pugliese. Lo saludo con el gesto más amigable que me sale en esas circunstancias.
Me responde el saludo mientras ambos cruzamos por Sarmiento. Se detiene en la esquina, como para volver a cruzar por Rodríguez. Lo miro bien y creo que el viento, el frío, la llovizna también, lo tienen a maltraer. Al menos somos dos en un día de miércoles.
Lo dejo atrás, pero no alcanzo a hacer cinco pasos que me llama. Creo que me tutea, pero a mí me parece que me está tratando de usted:
-Usted -me dice o creo escuchar- tiene que escribir sobre la inconducta ciudadana. Me señala con la mirada un Peugeot que espera el cambio a verde bien arriba de la senda peatonal.
-Cómo no -le digo y termino de confirmar que somos dos los que tenemos un día de miércoles. En mi caso, por el tiempo.
Al rato, tres o cuatro cuadras más adelante, me acuerdo que le podría haber dicho que uno de sus correligionarios, el Intendente, también tiene lo suyo a la hora de manejar.
Resulta que el domingo pasado, en el programa de Javier Pianta en la radio de El Eco, un oyente mandó un mensaje diciendo que lo había visto a Miguel Lunghi manejando y hablando por teléfono.
Rápido de reflejos, Pianta lo llamó al mismísimo Intendente:
-Miguel, acá me dicen que lo vieron manejando mientras hablaba, ¿es cierto eso?
-Efectivamente -respondió Lunghi, infractor, pero sincero-. Lo que pasa es que con este tema de las elecciones me llamaron de una radio de Buenos Aires y tuve que contestar. Es más, en este momento también voy manejando. Pero tiene razón: esto no se debe hacer.
-Bueno, le corto -le dijo Pianta-, así no sigue cometiendo infracciones.
No es la primera vez que el jefe comunal comete la misma contravención. Ni tampoco la primera vez que lo "mandan a frente". Sucedió hace un par de años, en Eco TV. Un televidente dijo que había visto al Intendente manejando y hablando. Lunghi lo reconoció y dijo que al día siguiente se iba a presentar espontáneamente en el Juzgado de Faltas a pagar la multa.
Cumplió. Y para dar prueba de ello, le mandó a Claudio Andiarena la fotocopia de la infracción pagada.
(Comentario al margen: si por simple observación cotidiana comprobamos que uno de cada dos conductores de Tandil habla por teléfono mientras maneja, no es de extrañar que Lunghi se haya impuesto con el 50 por ciento de los votos. Representativo, el hombre).
Ha de agradecer el Intendente que en la provincia no se utilice el sistema de scoring -que resta puntos por infracción hasta llegar al límite de quitar la licencia-. Caso contrario y de seguir con esa costumbre, va a terminar su tercer mandato a pie o en bicicleta.
Lo cierto es que lo que me pidió Juan Carlos Pugliese no tiene nada que ver con esta columna.
Pero el compromiso está asumido y mañana hablaremos de las inconductas ciudadanas.
Hoy, Juan Carlos, ha sido un día de miércoles.
Se sabe que la intersección de Rodríguez y Sarmiento es nuestro centro ciclónico urbano. Una esquina donde los flacos remontan vuelo y por donde las mujeres no se atreven a pasar si llevan pollera.
El ventarrón me termina de desmejorar el peinado y una mañana que ya venía complicada. Espero que el semáforo corte para cruzar y veo que a mi lado hace lo propio Juan Carlos Pugliese. Lo saludo con el gesto más amigable que me sale en esas circunstancias.
Me responde el saludo mientras ambos cruzamos por Sarmiento. Se detiene en la esquina, como para volver a cruzar por Rodríguez. Lo miro bien y creo que el viento, el frío, la llovizna también, lo tienen a maltraer. Al menos somos dos en un día de miércoles.
Lo dejo atrás, pero no alcanzo a hacer cinco pasos que me llama. Creo que me tutea, pero a mí me parece que me está tratando de usted:
-Usted -me dice o creo escuchar- tiene que escribir sobre la inconducta ciudadana. Me señala con la mirada un Peugeot que espera el cambio a verde bien arriba de la senda peatonal.
-Cómo no -le digo y termino de confirmar que somos dos los que tenemos un día de miércoles. En mi caso, por el tiempo.
Al rato, tres o cuatro cuadras más adelante, me acuerdo que le podría haber dicho que uno de sus correligionarios, el Intendente, también tiene lo suyo a la hora de manejar.
Resulta que el domingo pasado, en el programa de Javier Pianta en la radio de El Eco, un oyente mandó un mensaje diciendo que lo había visto a Miguel Lunghi manejando y hablando por teléfono.
Rápido de reflejos, Pianta lo llamó al mismísimo Intendente:
-Miguel, acá me dicen que lo vieron manejando mientras hablaba, ¿es cierto eso?
-Efectivamente -respondió Lunghi, infractor, pero sincero-. Lo que pasa es que con este tema de las elecciones me llamaron de una radio de Buenos Aires y tuve que contestar. Es más, en este momento también voy manejando. Pero tiene razón: esto no se debe hacer.
-Bueno, le corto -le dijo Pianta-, así no sigue cometiendo infracciones.
No es la primera vez que el jefe comunal comete la misma contravención. Ni tampoco la primera vez que lo "mandan a frente". Sucedió hace un par de años, en Eco TV. Un televidente dijo que había visto al Intendente manejando y hablando. Lunghi lo reconoció y dijo que al día siguiente se iba a presentar espontáneamente en el Juzgado de Faltas a pagar la multa.
Cumplió. Y para dar prueba de ello, le mandó a Claudio Andiarena la fotocopia de la infracción pagada.
(Comentario al margen: si por simple observación cotidiana comprobamos que uno de cada dos conductores de Tandil habla por teléfono mientras maneja, no es de extrañar que Lunghi se haya impuesto con el 50 por ciento de los votos. Representativo, el hombre).
Ha de agradecer el Intendente que en la provincia no se utilice el sistema de scoring -que resta puntos por infracción hasta llegar al límite de quitar la licencia-. Caso contrario y de seguir con esa costumbre, va a terminar su tercer mandato a pie o en bicicleta.
Lo cierto es que lo que me pidió Juan Carlos Pugliese no tiene nada que ver con esta columna.
Pero el compromiso está asumido y mañana hablaremos de las inconductas ciudadanas.
Hoy, Juan Carlos, ha sido un día de miércoles.
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