Independiente, complicado por un absurdo incidente
Lo más doloroso de la triste tarde noche que se vivió ayer en el Agustín F. Berroeta fue ver las caras de los chicos saliendo del vestuario después de que una serie de incidentes les impidieron hacer lo que tenían que hacer: jugar un partido de fútbol. Los ojos húmedos, enrojecidos por la bronca y el llanto, con la frustración absurda de un encuentro del Nacional Sub 15 suspendido por petardos arrojados desde la tribuna que afectaron a dos protagonistas del juego. La impotencia de no poder salir a buscar esa revancha del 1-0 en contra del cotejo de ida, ante Huracán de Saladillo, que les permitiera seguir avanzando en el certamen.
Un primer petardo arrojado por un grupo de chicos desde la tribuna local le provocó una quemadura al número 2 del equipo visitante, Lucas Piergiacomi, y unos minutos después, el árbitro Sebastián Quinteros quedó aturdido por otro explosivo cuando salía del túnel. Esto derivó, primero, en una postergación del inicio del partido y, casi una hora más tarde, en una suspensión por ?imposibilidad del árbitro de dirigir por estar afectado por la explosión de una bomba de estruendo?, según constó en las observaciones de la planilla oficial.
En la llegada al estadio sorprendió la cantidad de pirotecnia que disparaban desde ambas parcialidades (en Saladillo, hace una semana, también hubo problemas con este tipo de explosivos, pero sin heridos). Los chicos que pretendían alentar a Independiente comenzaron a arrojar petardos que caían en el pasillo frente a los vestuarios. Osvaldo Dadiego, dirigente rojinegro, tal vez tuvo alguna premonición de lo que podía ocurrir, porque les gritó desde abajo que no tiraran pirotecnia cuando saliera el equipo de Saladillo ?porque puede haber problemas?. Los chicos no hicieron caso a la advertencia, y le provocaron la quemadura al defensor visitante, y más tarde un aturdimiento al árbitro del partido. El línea Nicolás Terni ordenó que los equipos se retiraran del campo de juego, y allí comenzó la tensa espera de los dirigentes de ambos clubes para ver que se resolvía.
Hubo enojo en entre los directivos e integrantes del cuerpo técnico local porque intuían de parte del árbitro falta de voluntad para jugar el partido, sobre todo por tratarse de un juez tandilense (más temprano se produjo un problema por la demarcación de la cancha, que para los árbitros era defectuosa). Elvio Vázquez, el técnico visitante, un ex defensor que supo vestir las camisetas de Banfield e Independiente de Avellaneda, explicó: ?Nosotros no tenemos mala voluntad y nos hubiera gustado que se jugara por los chicos. Acá me parece que hubo descuidos de los dirigentes de los dos clubes. Pero yo lo tengo a Lucas (Piergiacomi) lastimado y más allá de la suspensión del árbitro no hubiera permitido que jugara así?. Más allá de la pequeña quemadura de segundo grado que le provocó el petardo, lo cierto es que después del estallido el chico se fue junto a sus compañeros a hacer los últimos movimientos de calentamiento en uno de los arcos, y que fue Vázquez, cuando vio lo que sucedía con el árbitro, el que lo mando a llamar a los gritos y lo hizo ir al vestuario para sacarle provecho a la situación.
Eso no justifica de ninguna manera lo ocurrido, y pone un llamado de atención en cuanto a situaciones que pueden parecer intrascendentes ?se sabe lo peligrosa que puede resultar la pirotecnia en manos de los chicos- y que terminaron derivando en la suspensión del partido. Casi dos horas después del horario previsto para el comienzo del partido (las 20), y después de ser atendido por los médicos, el árbitro Quinteros abandonó el vestuario y contó sus sensaciones: ?Lamentablemente no me siento en condiciones de dirigir. Justo cuando salía del túnel vi una luz y sentí la explosión en mi oído. Todavía siento un zumbido. No estuve mareado, pero si muy aturdido?. Habrá que ver que resuelve el Tribunal de disciplina de la AFA en los próximos días, pero parece muy poco probable que se resuelva jugar el partido. Seguramente se le dará por ganado el encuentro al club de Saladillo y entonces los chicos rojinegros tendrán la doble frustración de quedar eliminados, sin salir a jugar.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDisturbios afuera
Una vez suspendido el cotejo y cuando el público comenzaba a abandonar el campo de juego, dos simpatizantes del Deportivo Santamarina que pasaban por el lugar comenzaron a tirar piedras e insultar a la hinchada rojinegra. De acuerdo a los primeros informes de la policía, los alertó un llamado al 101 Mejorado y, tras una persecución, lograron aprender a dos personas mayores de edad en 9 de Julio entre Constitución y 25 de Mayo. No trascendieron las identidades debido a que al cierre de esta edición se estaban realizando las actuaciones para iniciar las correspondientes infracciones por ebriedad y desorden en la vía pública.
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