Independiente dominó con claridad a Vélez y empieza a pensar en la clasificación
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
De este modo, el elenco rojinegro redondeó un fin de semana ideal luego de la épica victoria conseguida el viernes, en el mismo escenario, frente a Estudiantes de Olavarría.
Tras un inicio por momentos adverso en el score, los tandilenses establecieron el primer desnivel en el cuarto inicial y en el tercero terminaron de asegurar la victoria.
Fue una noche iluminada en el costado ofensivo para un equipo que ha cimentado su muy buena campaña en la fortaleza ostentada en el otro lado de la cancha.
El ganador mostró una muy fluida circulación de balón, facilitada por sistemas cada vez más aceitados, y una distribución equitativa del goleo, teniendo a cinco de sus jugadores con una anotación superior a los 10 puntos.
Los de Liniers comenzaron dañando con sus perimetrales, entre las penetraciones de Castaño y la puntería de Cassettai (dos triples en el primer cuarto). En el juego interior, Piuma trató de aprovechar que Arca se cargó prematuramente de faltas (cometió dos cuando apenas se había jugado 1’15” de partido), pero fue desprolijo en sus embates al aro.
Paulatinamente, Independiente fue enderezando el rumbo. Con un Sevegnani muy influyente en ataque, haciéndose sentir primero en posiciones cercanas al cesto y más tarde con tiros perimetrales para cerrar ese capítulo abridor con 10 de sus 19 puntos de la noche. Portillo fue el otro as de la ofensiva, haciendo añicos la defensa velezana entre su admirable manejo de balón, su capacidad de lectura a la hora de asistir y su puntería al momento de buscar el cesto.
Esos dos baluartes empezaron a inclinar la balanza, permitiendo que Independiente se lleve un provechoso 29-20 al primer descanso.
El segundo cuarto fue de transición para el rojinegro. Jerez Pilotti llegó a su tercera falta (dos en ataque, por sacarse de encima un rival), Portillo tomó un descanso, debiendo Castiñeira cambiar la media cancha titular (entraron los juveniles Dilascio y Lanusse).
Pero los tandilenses supieron conservar casi toda su diferencia ante un rival sin mayor inventiva en ataque, que tuvo en los cortes por el eje de Cassettai como principal arma.
A poco de comenzada la segunda mitad, Independiente ingresó en problemas de faltas. Otros dos en llegar a la tercera fueron Portillo y Sevegnani.
Pero sería un inconveniente anecdótico, que nunca haría mella. Es que en ese parcial el ganador llegaría al ápice de su rendimiento, ganándolo por 30-15, combinándose su goleo más prolífero con el más magro de su adversario.
Tras no anotar en el segundo segmento, Sevegnani volvió a cobrar protagonismo y aportó otros 9, Andrizzi tomó temperatura y fue importante lanzando desde la medialuna (dos triples) y la conducción de Dilascio, con un colaborador de lujo en ese menester como Portillo, se volvió cada vez más confiable.
Con esos condimentos, Independiente terminó de asegurar la victoria ante un rival que conoció su destino mucho antes del último chicharrazo.
El último cuarto fue apenas de rutina, sólo para que el rojinegro consiga una diferencia mayor a los 12 puntos de luz que Vélez logró en el partido de la primera rueda (pensando en una eventual igualdad en la posición tras la segunda fase), objetivo que también terminaría consiguiendo.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios