Integrantes de la comunidad educativa, junto a una firma privada, pintaron el Jardín 910
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Los dueños de la empresa Loimar donaron pinturas para el Jardín 910, sito en Dante Alighieri s/n, pero además viajaron desde Buenos Aires a Tandil para realizar el trabajo de pintar la escuela junto a integrantes de la comunidad educativa y algunos empleados de la compañía. El objetivo, afirmó Juan Loitegui, uno de los dueños, es “devolver a la comunidad algo de lo que ella nos da”.
El ingeniero explicó que este proyecto surgió dentro de la fábrica en el marco del programa “Ayudándonos entre todos”, que comprende a los que trabajan dentro de la empresa y se ayuda a aquellos operarios que tienen algún problema en la casa, o donde fuere. Por ejemplo, ayudan si alguna familia no tiene gas natural y tampoco poseen la posibilidad de hacer la conexión, poniendo los materiales y sus propios compañeros aportan con su trabajo.
“Nosotros, los dueños, decidimos dar un paso más y salir de las puertas de la fábrica. Se trata de devolver a la comunidad algo que ella nos da sin saberlo, porque que haya un jardín de infantes del Estado para nosotros como empresa es importante, ya que es una solución para la gente que trabaja en nuestra empresa y queremos retribuir de alguna manera eso. El proyecto del Jardín 910 es el primero que sale de las puertas de la fábrica”, señaló.
“En la fábrica todos trabajamos para producir, para generar riqueza pero, además, creemos que la empresa tiene que tener esta parte para que sea más completa, más humana”, agregó.
Por su lado, la directora del Jardín 910, Ana María Dalmao, expresó su agradecimiento y manifestó que “para nosotros es un aporte valiosísimo y nos parece que es una iniciativa para felicitar y para valorar mucho”.
“Es una ayuda incondicional la que nos han brindado. Están los dueños de Loimar, los sobrinos, los hijos, todos vinieron de Buenos Aires. Para muchos fue la primera vez de agarrar un pincel y ponerse a pintar, pero esto es muy cálido trabajar juntos, compartimos un almuerzo, una merienda”, expresó.
Y agregó que: “nosotros hacía siete años que no podíamos pintarlo porque, económicamente, por más que tenemos una cooperadora en la que los papás colaboran muchísimo, no podíamos afrontar el gasto de dar esta lavada de cara a la institución; así que estamos más que agradecidos y contentos de poder estar trabajando juntos”.
También participaron del proceso de pintado padres de nenes que concurren a la escuela y a su vez, son empleados de Loimar. Loitegui aclaró que todos los empleados que colaboran con estos proyectos lo hacen voluntariamente.
Ana María Dalmao destacó esta iniciativa y resaltó que sería importante que esto incentivara a otros empresarios a realizar este tipo de propuestas “que a las instituciones educativas nos viene más que bien”.
“Trajimos una cantidad de sobrinos, convocó Tati, mi hermana. La idea es repetir esta iniciativa en otros lugares. Creo que siempre hay que mantener prendida esa llamita de trascender fuera de la empresa”, concluyó Juan Loitegui. *
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