Intentaron asaltar a una familia en Larrea al 1200
Un par de delincuentes armados intentaron asaltar a una familia en su vivienda, ubicada en Larrea al 1200. Luego de tocar timbre varias veces, trataron de entrar por la ventana y a través de la misma amenazaron al dueño de la casa con un revólver. Pero el joven no se dejó amedrentar y llamó a la policía. Antes de que los patrulleros llegaran, los delincuentes se dieron a la fuga.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEzequiel Ledesma, quien vive en Larrea al 1200, estaba solo en la casa con su novia y su beba de tan sólo dos semanas. En diálogo con El Eco de Tandil contó que “me encontraba en mi vivienda alrededor de las 17, justo mis papás había salido para la casa de mi hermano, y me tocaron timbre. Mi novia se acercó para abrir la puerta, pero miró por la ventana y se dio cuenta de que no eran conocidos, entonces no abrimos. Uno estaba en una bicicleta playera en la calle y el otro en la puerta y volvió a tocar timbre”.
“En ese momento, yo escuché un ruido en el portón y era que se estaba colgando para ver si había gente dentro de la casa. No vieron movimiento ya que yo había pagado el televisor porque nos estábamos por ir”, explicó.
Entonces, uno de los delincuentes abrió la persiana y le pegó una patada a la ventana pero no logró abrirla. “Como no pudieron abrir la ventana, patearon la puerta, pero tampoco la pudieron abrir. Entonces levantaron la persiana y en ese momento yo me asomé por la ventana y me apuntó con un revólver. No me dijo nada, el otro chico le decía: ´Vamos, vamos´. Y el que abrió la persiana le respondió: ´No, vamos a entrar´. El que tenía el revólver estaba decidido a entrar, aunque estuviéramos nosotros”, aseguró.
Posteriormente, el que estaba armado “salió corriendo y se quedó escondido atrás de un árbol que hay en mi casa esperando que yo saliera, justo lo vi por la ventana y no salí. Llamé a la policía enseguida”.
Ledesma admitió que fue una situación “muy difícil, un momento muy feo. Nunca nos había pasado algo así y por suerte, por instinto, no quise abrir la puerta, llamé a la policía y enseguida vinieron. Ellos ya se habían ido”.
Respecto a los sospechosos, los describió como dos jóvenes de aproximadamente 30 años. Uno de ellos estaba vestido con una remera verde, pantalón corto y tatuaje grande en el brazo derecho y era morocho y alto. En tanto, el que estaba en la bicicleta, tenía el cabello teñido de rubio.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios