Interesantes proyectos impulsados por Rusia y Argentina incluyen al Museo tandilense
El pasado viernes 4 de diciembre el Museo Municipal de Bellas Artes recibió la visita de Elena Butrova, directora del Fondo de Arte del escultor Stephan Erzia, ubicado en la ciudad de Moscú, Rusia, y Mijail Zhuravliov, presidente del fondo.
Ambos llegaron a Argentina con el propósito de recaudar toda la información posible acerca de las obras del escultor, que se encuentran en distintas ciudades de diversos países, para poder confeccionar un catálogo global de las creaciones de dicho artista y la edición de un libro del diplomático Yury Paporov, Grande Erzia, en idioma español. La nueva edición presentará la generación de argentinos que se relacionaron con el escultor ruso en las décadas de 1930 y 1940, durante los 23 años que vivió en Buenos Aires. Las obras del artista ejercieron gran influencia sobre la escultura moderna en la Argentina y este país también ha influido fuerte en la creación del escultor ruso.
En esta localidad fue su vinculación con Carlos Allende, de quien los destacados visitantes recabaron fotos de obra e información que se facilitó en el Mumbat
El nuevo proyecto editorial se realiza con uno de los aportes del fondo ruso, en la colaboración cultural de Rusia y Argentina.
Asimismo, la película ?Stephan Eriza en Argentina?, subtitulada en las lenguas inglesa, española, italiana y francesa, para la demostración pública en dichos países, incluirá el material documental de los archivos, el noticiario histórico, el recuerdo de sus contemporáneos y las opiniones sobre las obras del escultor de especialistas de las colecciones privadas y los museos extranjeros, para lo cual se documentó su obra en el depósito del Mumbat, junto a la de sus contemporáneos, que atesora este espacio.
El Museo Municipal de Bellas Artes, con sus tres piezas, pasaría a formar parte de dicho catálogo, así como todos los materiales fílmicos que se confeccionarán con motivo de los 50 años del fallecimiento de Stephan.
Las pláticas generadas a partir de dicho encuentro beneficiarían al Museo de Tandil, que en un futuro próximo recibirá al restaurador del Fondo de Arte de Rusia, que efectuará sobre las piezas una tarea de limpieza, en un período aproximado de un mes, radicándose en esta ciudad.
Además se encuentran en un período de diálogo para concretar acciones en el 2010 una posible muestra homenaje.
El Museo local preserva las obras ?Hombre?, ?Mi hermana? y ?Tristeza?, en bronce.
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Su verdadero nombre era Stephán Dmitrievich Nefédov. Nació el 8 de noviembre de 1876 en la aldea de Baevo de la provincia de Simbirskaya, en el seno de una familia campesina, u falleció en 1959 en su taller de Moscú.
Las diferentes situaciones de la vida lo trajeron a la Argentina, y ésta es una tierra misteriosa, que recibió siempre a los talentos y Stephan Erzia fue uno de ellos, que perteneció a la cultura rusa y a la cultura argentina.
Fue bautizado como ?el Rodin Ruso?. Llegó a Buenos Aires en 1927 y permaneció durante un cuarto de siglo en este país, donde cumplió un romance con la naturaleza y desarrolló el período más fructífero de su camino artístico.
En quebrachos y algarrobos, descubría las formas de sus esculturas, usando la textura natural de la madera, su colorido y su misterio. No necesitaba observación y el subconsciente le iba superponiendo las imágenes, las caras y las figuras.
Era un vanguardista que trabajaba al límite de lo abstracto, siempre sin boceto ni diseño previo; cuando le preguntaban sobre la originalidad de sus obras, él decía: ?No es mía, yo se la robo a Dios?.
Una persona muy especial, no le importaba ni la casa, ni la ropa ni la comida. Era poeta y obrero, niño y gigante. Viajaba a Chaco en búsqueda de troncos e iba a las montañas, que lo inspiraron en los grandes proyectos para unir la naturaleza y el arte monumental. Soñaba esculpir los Andes, la hazaña de San Martín. Vivía observando las costumbres y las cosas que formaban parte de la vida.
Durante los 23 años en los que Erzia vivió en la Argentina también descubrió las bellezas de Tandil, y gracias a la labor de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes y uno de sus fundadores José Manochi, quienes gestionaron en la década del 30 la donación de tres obras al Mumbat, estas piezas pasaron a formar parte de nuestro destacado patrimonio. Las mismas se realizaron en fundición de bronce en el taller de Hugo Campagnola de la Capital Federal y fueron costeadas por la Sociedad Estímulo de Bellas Artes de Tandil.
En 1950, golpeado por la nostalgia, Erzia volvió a Moscú, llevándose 300 piezas confeccionadas en la Argentina con el objetivo de crear el Museo Erzia en su tierra natal. Este sueño se concretó, y dicha casa es una realidad, en la cual se exalta el período argentino de la vida del escultor. Erzia, un hijo de padres rusos y de madera argentina.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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