Internet: lo que empieza como un juego de seducción y atención puede terminar de la peor manera
Comunidades como flickr, facebook, facebox o los fotolog aparecen como un nexo ideal para que hombres y mujeres inicien amistades o relaciones formales, aunque puede haber muchos riesgos.
En muchos casos, los adolescentes ?sobre todo las chicas- crean fotologs y suben allí fotos con cierto tono provocativo, lo que despierta la curiosidad en el que ve esas imágenes.
Sin embargo, se desconoce qué clase de persona está mirando las fotografías, ya que en muchos casos se ocultan malas intenciones. Varios son los casos en los que las jovencitas caen engañadas por individuos que integran redes de prostitución o poseen otras malas intenciones.
En ese sentido, la presidenta de Missing Children, Lidia Grichener, explicó a Noticias Argentinas que “hay muchos chicos cuya desaparición está vinculada a salas de chat y otras comunidades de la web”. “Siempre decimos que no suban fotos ni videos a la red, porque no se sabe quién está del otro lado. Pedimos que no dejen datos privados como celulares, direcciones de mail o teléfonos particulares, porque así arrancan los problemas”, indicó Grichener.
“Hay casos de chicos perdidos cuya desaparición está vinculada a las salas de chat o a otras comunidades de la red, en las que conocieron a una persona y se fueron con ella o directamente las tomaron a la fuerza para llevarlas a otros lugares con fines destructivos como puede ser la prostitución”, añadió.
Según los especialistas, estos sujetos se contactan con chicas lindas o con cuerpos esculturales y aprovechan que tienen una edad que oscila entre los 12 y los 20 años para consolarlas por algún acto de rebeldía hacia padres, amigos, novios u otros familiares, producto de la edad difícil que atraviesan.
Pero ¿qué lleva a las adolescentes a usar cada más este recurso de atracción por la web? La psicóloga Mariana Juda Ungar explicó a Noticias Argentinas que para las chicas “es como un juego, algo que se da en distintas etapas de la niñez”, aunque aclaró que “es importante saber salir a tiempo de ese juego y es fundamental la ayuda de los padres”. “Cuando las nenas tienen 4 ó 5 años juegan a ser madres.
Se ponen la ropa de la mamá, se cuelgan la bijouterie y hasta le sacan la pintura para maquillarse. A los 12 ó 13 años están en la etapa que están a mitad de camino entre adolescencia y mujer, por lo que juegan a ser mujeres de esa manera”, precisó Juda Ungar.
“Y cuando pasan los 18 años, el juego pasa por hacer poses y parecer modelo. Ojo, que no son todos los casos, pero cuando hacen este tipo de cosas la idea es llamar la atención”, agregó. Las relaciones en la web pueden servir también para aquellos que sienten miedo al rechazo y al entablar una conversación el receptor se da cuenta que es agradable y pasa a un segundo plano la belleza, algo muy presente en esta sociedad consumista.
Juda Ungar sostuvo que en muchos casos “las chicas no se dan cuenta de cuál es el límite y lo sobrepasan sin darse cuenta” y remarcó que “para los padres es difícil aceptar que la hija se va haciendo mujer y tal vez les cuesta iniciar una charla”.
Por su parte, Andrea Gómez, especialista en sexualidad y adolescentes, atribuyó esa modalidad a un “fenómeno social, en el que da importancia y se expone lo escultural por encima de otros valores” al tiempo que agregó que se “pone a la mujer como objeto”.
“En la televisión aparecen mujeres que muestran su cuerpo y empiezan a aparecer en todos lados, ganan dinero, se hacen famosas y son aceptadas. Eso lo ven las adolescentes y creen que si se muestran en Internet pueden ser iguales y ser aceptadas”, añadió Gómez, quien además es miembro del Comité de Desarrollo del Centro Latinoamericano de Salud y Mujer (CELSAM).
Gómez sostuvo que las adolescentes que se involucran de esa manera en la web realizan un “juego que puede ser peligroso y que no mide consecuencias”. Además, remarcó que es necesario “que los padres le brinden herramientas como para darles educación, tener diálogo y presencia” para que los chicos cuando empiecen a “construir o reconstruir su identidad tengan las armas necesarias como para afrontar los problemas que se le presenten”.
En tanto, Juda Ungar señaló que “hay padres que no se enteran porque no quieren saber la realidad”, pero pidió que los progenitores “vean lo que hacen sus hijos cuando están con una computadora, no como mecanismo de control total, sino como forma de cuidado”.
“No importa la cantidad de tiempo que puedan estar con ellos, sino la calidad que tenga la charla”, añadió. Precisó también que “como el límite a veces es medio difuso no se dan cuenta de los mismos, por lo que la situación puede irse de sus manos”, aunque aclaró que hay jóvenes “que son capaces de encontrar el límite”.
Un estudio que publicó hace unos días el portal de Infobae señalaba que sólo “el 20 por ciento de los padres controla cómo los niños usan internet”, mientras que la falta de atención lo atribuía en gran parte a “la escasa preparación de los padres en el mundo virtual”.
De esa manera “deja expuestos a los menores a contenidos no apropiados”. Por lo tanto, la prevención y el diálogo con los hijos puede llevar a evitar situaciones desagradables vinculadas a un medio que cada vez es más masivo y se torna peligroso si no se lo maneja con cuidado. (Especial de NA, por Gastón Marote)
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios