Investigan un posible desfalco en la Delegación de María Ignacia
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Pueblo chico, infierno grande. Algo de eso parece medir la sensación térmica en María Ignacia (Vela) al tomarse conocimiento de un presunto desfalco ocurrido en la delegación municipal, en las narices de la tesorería comunal.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa especie pudo ser confirmada por distintas voces durante el fin de semana en pleno desarrollo de la nueva edición de la Fiesta del Dulce de Leche. El comentario vecinal primero, y las confirmaciones de fuentes ligadas a la administración dejaron al descubierto lo que pretendía silenciarse hasta tanto se sustancie y arribe a una conclusión el sumario administrativo que se lleva adelante, según algunos, o hasta que pase el tiempo preelectoral, según otros.
Sobre la segunda de las hipótesis que intenta explicar el hermetismo oficial, se añadió que se está transitando un proceso de investigación y, en el medio, la campaña rumbo a las urnas del 25 de octubre, por lo que hacer público la presunta grave irregularidad administrativa pondría sobre el debate electoral un asunto incómodo para propios y extraños.
Lo concreto es que en la Delegación Municipal de María Ignacia se ha detectado una irregularidad económica, puesta al descubierto a partir de una intimación que le llegó a un vecino que pudo comprobar que había pagado en tiempo y forma sus impuestos.
Lo que este Diario pudo averiguar es que las sospechas recaen sobre el encargado de administrar la recaudación de la citada delegación, sobre quien presumen podría haber concurrido en un fraude económico al Municipio de proporciones aún inimaginables, ya que hasta la fecha nadie sabe a cuanto alcanzaría el desfalco ni desde qué tiempo se vendría realizando la presunta maniobra, utilizando para llevarlo a cabo el propio sistema de control, vulnerando la supervisión que se haría desde Tesorería Municipal.
De acreditarse el grave fraude no hace más que traer al presente el affaire del Tesoro comunal en el 2005, que provocó un cimbronazo político que derivó en debates y polémicas varias, jubilaciones anticipadas de hombres muy cercanos a la actual gestión e incluso consecuencias trágicas, con el suicidio de Ricardo Galotto.
La maniobra
Según este Diario pudo constatar desde fuentes ligadas a la pesquisa administrativa, la maniobra que se hacía era recepcionar el pago de un contribuyente, quien se llevaba el ticket correspondiente de pago. En un momento del día comenzaba el desvío del dinero, anulando el pago hecho y realizando luego todo el proceso que internamente se lleva a cabo para tal caso y se debe presentar en la Tesorería.
La operación efectuada por el cajero, burlaba al contribuyente que inocentemente se iba de la Delegación dejando un dinero y no sabiendo que nunca ingresaría a las arcas del Municipio y a la propia Tesorería comunal quienes estaban “tranquilos” porque se había anulado un pago cumpliendo con el requisito interno con que se trabaja.
La modalidad se puso de manifiesto con un selecto grupo de personas a las que el encargado de administrar los dineros tendría identificados, interceptando él mismo las intimaciones que iban llegando para que la maniobra defraudatoria sea completa. La tasa que cobraba pero nunca llegaba a la órbita Municipal es el de la red vial que ronda entre los 2 y 3 mil pesos mensuales.
Un caso, por ahora
El fraude que se estaba realizando en las narices de Tesorería sin ser advertido hasta ahora, sale a la luz casi por casualidad, cuando un contribuyente apareció en la dependencia comunal de Tandil a llevar sus comprobantes de pago, ante una supuesta deuda que tenía con el Estado.
El hombre mostró el ticket original que se había llevado tras pagar y que fuera anulado luego para que ese dinero jamás ingrese al Municipio.
A partir de ahí, desde Tesorería al cotejar lo que tenía el contribuyente y lo que había sido anulado, comenzaron a advertir de la sospechosa situación.
Más allá de las eventuales diferencias entre aquél recordado caso que llevara al suicidio a Ricardo Galotto y este incipiente hecho, vuelve a ponerse sobre la superficie la vulnerabilidad de los controles.
Por estas horas todos en la planta municipal de Tesorería están preocupados, básicamente porque fueron engañados utilizando el mismo sistema de control interno que está avalado. El desconcierto interno es mucho, entre tesorero y gente de Cómputos, porque es a ellos a quien se le escapa esta situación, que recién fue detectada cuando apareció en escena un contribuyente que con comprobante en mano argumentó que había pagado y desató el escándalo.
El affaire hace una semana que está siendo investigado y no se quiere tomar ninguna decisión hasta tanto no se recolecten mayores pruebas. Sobre quien se apuntan las sospechas no ha recibido sanción ni medida alguna hasta se arribe a conclusiones concretas, pero sí se han bloqueado todas las claves que manejaba.
Los dineros en juego
Sobre los dineros y el tiempo en que podría haberse ejecutado el fraude, hay quienes manifiestan que la operación de recaudación realizada rondaría entre los 50 y 100 mil pesos por mes. Otros bajan esa cifra a 30 mil pesos mensuales. Lo cierto es que el propio sistema de control del Municipio habría sido vulnerado, una vez más.
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