?Jamás le hice mal a nadie?
Sentis en el diván. Quién diría. ¿Se anima a ir a fondo?
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-¿Hizo terapia alguna vez?
-Jamás.
-Bueno, mire que pueden aparecer cosas oscuras, usted sabe, su astucia para instalar operaciones políticas y demás son una verdadera leyenda y las tenemos que abordar.
-Jamás hice un operativo en contra de nadie.
-Rubén, esto es para publicar. Nadie nos va a tomar en serio.
-Dígame un ejemplo donde yo haya hecho daño a alguien.
-Importa su palabra.
-Déme un ejemplo. Vamos.
-Aquí la que vale es su verdad.
-Por eso, hablemos sobre ejemplos concretos, sino estamos escribiendo un relato -sobre mí o sobre otros- y no es serio. Mire, como todos los actos humanos, tenemos aciertos y errores, y yo en política he tenido aciertos y errores. De los errores se encargaron los adversarios circunstanciales y algunos de esos errores se magnificaron, pero jamás hice algún daño -esto lo saben todos-. Incluso los que me critican no van a encontrar ningún hecho que yo haya hecho conscientemente.
–¿Inconscientemente, entonces?
-Inconscientemente seguramente he hecho y tengo memoria de algún daño que desde lo político hice en lo personal, pero no con intención previa. Nunca planifiqué ni me metí en la vida personal de nadie y en cambio sí lo han hecho conmigo. Pero lo tomo como el costo que pagó alguien que ama la política y estoy contento.
-En la otra cara de la moneda está su sagacidad, también reconocida por los adversarios.
-Tampoco eso. En la vida hay que buscar términos intermedios; las cosas siempre hay que tomarlas con un equilibrio, para mí no son tan así, ni las críticas ni los elogios.
-¿Sintió culpa alguna vez?
-No, porque no he actuado de mala leche, jamás. Y siempre actué a plena luz del día, o sea, le recuerdo que he sido candidato. No hice operativos, al contrario, yo los he sufrido y muy fuertes, campañas clandestinas como aquel mail famoso durante la campaña de Mario (Bracciale, en 2003) con un invento siniestro, en una de las primeras veces que se usaron las redes para denigrar a una persona, con falsedades. Antes, en los ‘90, me balearon la casa.
-¿Por?
-Por la denuncia que hicimos sobre la policía corrupta desde El Espejo. Fui el primero que denunció la mafia policial antes del caso Cabezas y de la “maldita policía”, diría que fui pionero en la provincia. Denuncié el caso Astiz -cuando planeaba instalarse en Tandil- y presenté un proyecto, que aprobó el Concejo, declarándolo ciudadano “no ilustre”. Mis peleas no fueron menores. Fui el primero que anticipó la caída del sistema financiero local y regional, la caída del Banco Comercial, y me puse enfrente ante el auge de los piratas del asfalto y delitos que empezaban a tomar envergadura como el juego clandestino y las coimas a la policía. Evidentemente, me he ganado un enemigo muy fuerte, muy poderoso, que sigue viviendo en Tandil. Y no me arrepiento de esas cosas, al contrario: me enorgullezco de los enemigos que tengo. Y le nombré algunos. Tengo más si quiere (risas).
-La idea era encontrar a un político y sus confesiones, pero estamos frente a un ángel. La faltan las alitas, Sentís.
-No soy un ángel, pero estamos en mi casa y lo ve: no tengo fortuna, ni tampoco la he buscado; y lo de esa maldad para actuar, no existe. Ni nunca existió.
-Hablemos de sus éxitos.
-En las cuatro elecciones que ganó el peronismo en Tandil: las del ‘85, ‘87, ‘91 y 2001, en todas, fui jefe o coordinador de campaña. No digo que el peronismo ganó porque yo estaba, pero yo estaba…
-No sea tímido ¿Cuál cree que es su mérito?
-Capacidad de organización. Saber mover sectores importantes a favor de un proyecto. Saber coordinar. Pero, ¿la verdad? Así como no me gustan algunas críticas, los elogios me ponen incómodo porque soy un tipo común con una fuerte vocación política que no utilizó la política para fines personales, ni para algún trámite judicial que pude haber tenido, ni nada. Esa sí, lo reconozco, es una virtud mía: para mí la política es un servicio a la gente.
-¿El kirchnerismo es el paraíso de la política que usted soñó?
-¿El paraíso? Noo. Ni paraíso ni infierno: es un proceso de transformación profundo, como lo fue el peronismo del ‘40-‘50 y así como ese peronismo marcó 60 años de la política nacional y la seguirá marcando, el kirchnerismo va a marcar los próximos 60.
-¿Cuál es su gran frustración?
-No tengo ninguna frustración. Amo la política, Desde que me despierto hasta que me acuesto pienso en esto. Me interesa mucho trabajar en la comunicación política. Amo eso, la comunicación, el debate, la discusión.
-En definitiva, usted es un tipo feliz.
-Estoy en un buen momento. En todo sentido. Con mi actual esposa (Corina Alexander) siempre tenemos una diferencia que puede explicar esta etapa que atravieso: ella dice que a las cosas hay que responderles inmediatamente, y yo sostengo que el tiempo pone las cosas en su lugar. Ella habla de una reacción instantánea y yo soy más paciente.
-Usted es más como el General.
-Sí. Perón decía: “Esto se arregla o con sangre o con tiempo. Con el tiempo ahorrás sangre y con sangre ahorrás tiempo”. Perón estaba a favor del tiempo.
-“Entre el tiempo y la sangre elegí el tiempo y el tiempo me dio la razón”, dijo Perón. ¿El tiempo le dio la razón, Sentís?
-El tiempo me dio la razón en muchas cosas. Ante todo en una de mis grandes peleas en los ‘90: pude ver modificar la policía bonaerense (aunque todavía está en un proceso intermedio); también en la cuestión de que el peronismo no podía estar desligado de los derechos humanos y en esta política social en Argentina, todo eso me hace feliz sin tener cargos, porque justamente hoy hay una generación muy valiosa en Tandil; hay 400 militantes en el peronismo, algo que nunca antes vi. Jamás tuvimos esa cantidad de pibes jóvenes, de distintas edades, militando las 24 horas con quienes podemos juntarnos en un momento determinado.
-¿Ahí estará el futuro peronista que recupere la Intendencia?
–Sí, sí. Y se empieza a sentir olor a lo que podríamos llamar el post-lunghismo, tanto desde el peronismo como del radicalismo; porque ellos también están olfateando eso y están en busca de una alternativa a Lunghi y no la tienen, y nosotros sabemos que tal vez este año se acentuará o comenzará un ciclo que especialmente en los próximos dos años se perfilará hacia un post-lunghismo, porque es sencillo, es un tema generacional. Hay una nueva generación instalándose en la política argentina, ése es el título entiendo, de todo lo que estamos hablando y los que tenemos más de 60 años tenemos que prepararnos para que esa generación comience a gobernar.
-Le falta escribir un libro.
-Estoy escribiendo. Dos libros. Uno sobre el origen del peronismo de Tandil, ya tengo el 90 por ciento terminado y el año que viene lo estoy presentando. El otro tiene que ver con las nuevas redes sociales y la comunicación política. Así que está frente a un escritor, que ha identificado su vida con la política.
Fuera de sesión
La Patria Twittera
“Lejos de los cargos”, desde hace tiempo, Rubén Sentís se dedica full time “a la creación de una estructura mediática fuerte”; ésa es su misión actual: la comunicación política. Y de acuerdo a su testimonio, su empeño ya rindió frutos concretos. “El proyecto de comunicación de twitter de Cristina fue una propuesta mía, hecho con otros compañeros”. Mano a mano con la Presidenta, allá por febrero de 2010, Sentís le explicó su idea “durante 20 minutos. Hablamos de la comunicación, qué es la web 2.0, qué son las redes. Fui con dos compañeros de trabajo, se armó un equipo de laburo y hoy el twitter de Cristina tiene más de dos millones de seguidores”, evalúa, orgulloso.
-O sea que el famoso twitter de Cristina que ahora tanto usa ¿Es una idea suya?
-Sí, en ese momento nadie en el gobierno tenía ni twitter ni facebook. Yo estuve al frente de eso hasta hace un año y medio, y ahora lo maneja ella misma, lo maneja muy bien. Pero lo importante es que Cristina hoy tiene dos millones de seguidores. u
Ficha personal
-Edad: 64
-Lugar de Nacimiento: La Paternal (Capital Federal)
-Dos hijos, una nieta y otro en camino.
-Tres veces concejal (1983-1987, 1987-1991, 1993-1997)
-Librero durante 20 años.
-Actualmente: Comunicador. Director de una plataforma de comunicación digital.
-Autodefinición: “Soy un cuadro político. Se puede ser dirigente político y no un cuadro. Se puede ser candidato, pero no un cuadro. Cuadro político es el que puede actuar siempre, frente a cualquier circunstancia: en la legalidad, en la ilegalidad, en la clandestinidad. Yo soy eso: alguien que se transforma y capacita para en cualquier circunstancia dar un mano”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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