Javiera Pérez Salerno, se hace camino al andar
Javiera Pérez Salerno, es una joven serrana (de Tandil), futbolera y citadina (del mundo) que cumplió sus 29 años el 12 de abril con el mundo girando a sus pies. ?Hace meses viajo por Latinoamérica. No uso gorritos de lana, no escucho Manu Chao, no extraño el asado. Sigo caminando con las mismas zapatillas calles distintas? dice el perfil de su blog bicivoladora.tumblr.com en el que publica algunos de sus textos.
La joven viajera y escritora es una de es una de los 14 poetas del proyecto PLUP (Proyecto Latinoamericano de Unión Poética) que viaja por América Latina sin más estridencias ni pretensiones que recoger y entregar, sembrar y cosechar, tomar y dar poesía.
?PLUP es un proyecto de distribución artesanal de poesía argentina, con un lado viajero y otro con sede en Buenos Aires, a donde hacemos llegar todo lo que vayamos descubriendo por el camino? explica.
El proyecto PLUP la puso en viaje el 28 de diciembre y Latinoamérica -que no tiene hijos predilectos- hace el resto a cada paso. Alud, nuevos amigos, ecos de terremotos, incertidumbre de los que quedan en el camino y hermanos que extrañan. Los de siempre y los de ahora, felices (y aliviados) con cada rastro que Javiera deja en su muro de facebook a sus más de 500 amigos.
Para las personas a las que les gusta escuchar y contar historias, ésta es una de las mejores; para los que creen en la historia sin fronteras de nuestro continente, en la hermandad de las personas y de los pueblos, en la palabra, en la amistad y la solidaridad, y en el lenguaje como un regalo, éste es el relato de un sueño posible que se escribe en cada destino.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl peso del primer peso
Por mail, y haciendo uso de las conexiones gratuitas a internet en bibliotecas públicas y bares, Javiera aceptó contestar algunas preguntas para La Vidriera sobre su experiencia en un viaje que va desde Buenos Aires hasta Venezuela, las ciudades y personajes a los que llegó a conocer (y querer) desde dentro, sus proyectos personales y profesionales, el intercambio con otros poetas de Latinoamérica y su ciudad natal.
– ¿Cómo surgió la idea de tu viaje por Latinoamérica? ¿Qué te movilizó a visitar las ciudades y países que vas recorriendo?
– Viajar siempre fue una especie de anhelo que algún día concretaría. Mientras tanto, cursaba la carrera de Letras en la UBA donde la literatura de viajes es una parte fundamental. Un día decidí que ya era suficiente lectura, que tenía que empezar a hacer mi propio camino también. Y así salté de la teoría a la práctica, comenzando a ahorrar para poder hacerlo. Ahí, en el primer peso que guardás, empieza el viaje.
Poesía por el continente
La cartilla (o plaqueta) que Javiera deja ?abandonada? en bares, ferias, y bolsos de viajeros en cualquier lugar, sólo alienta a ?leerla, fotocopiarla y pasarla?, sin pedir nada a cambio. Sus textos y los de otros poetas que viajan en cada cartilla a través de Javiera también se pueden descargar en http://plupblog.blogspot.com/.
– ¿El Proyecto Latinoamericano de Unión Poética (PLUP) ya existía y vos te sumaste a la iniciativa o sos ?parte fundadora??
– PLUP surgió a partir de charlas con amigas poetas y el deseo de aunar un poco nuestro amor por la poesía con el viaje que iba a realizar. Nos dimos cuenta de que era una excelente oportunidad para hacer también un viaje literario. Por eso, junto a Cecilia Eraso, Ana Laura Rivara y Eliana Iñiguez (ahora también con la ayuda de Fran Erian) armamos PLUP, que tiene la función no sólo de mostrar en Latinoamérica algunas de las producciones más recientes argentinas, sino también generar una red para investigar y traer a Argentina lo que sucede en otros países. Participar también nosotros de una especie de unión latinoamericana que, creemos, está en proceso, y participar desde nuestro lugar y nuestro campo que es la poesía. Pero también PLUP es un proyecto que espera nuevos viajeros que quieran sumarse a repartir poesía por los países de Latinoamérica.
– ¿Qué experiencias recogiste en cada destino, desde lo personal y con el Proyecto PLUP? ¿Cómo fue la recepción de la gente?
– Fue una experiencia muy valiosa en todo sentido. No es lo mismo viajar, que viajar llevando poesía: el viaje se resignifica. En lo personal, fue la oportunidad de conocer gente y poéticas de todas partes, poder asomarme a un mundo que sabía que existía pero al que a veces es muy difícil tener acceso, como por ejemplo, la escena quiteña, o caleña; países y ciudades no tan distintos al nuestro donde hay gente escribiendo, creando, y movilizando la cultura hacia distintos lugares. Gracias a internet contacté a muchas personas que enseguida se sumaron al proyecto, que me abrieron las puertas a mostrarme cómo era todo en sus ciudades, que repartieron y se quedaron con plaquetas, que generosamente las mostraron a sus amigos poetas. Antes de salir tenía un poco de nervios porque no sabía cómo iba a ser la recepción, pero la verdad es que todo salió mucho mejor de lo que planeaba y con no pocas sorpresas.
Continente en movimiento
– ¿Te sorprendiste con la recepción de las plaquetas que llevan los textos de PLUP?
– Me sorprendí más que nada con la calidez humana que encontré alrededor de las plaquetas; me recibieron también con una generosidad intelectual que a veces es difícil de encontrar. Hice contactos con gente que me derivó a otra gente y así la cadena se iba armando. En Perú y en Ecuador anduve por todos lados, en lecturas, presentaciones de revistas, etc. En Colombia, incluso, llegué a estar en un barrio muy marginal, el Petecuy I de Cali, leyendo poesía con los chicos y adolescentes en una experiencia que jamás olvidaré. En proyecto, en mi caso particular, me llevó a vivir experiencias que el viajero común no vive. Conocer los países desde adentro.
– En los últimos seis meses, Latinoamérica se vio conmocionada con desastres naturales, elecciones, cambios de presidentes?
– Sí, Estuve encerrada en Machu Picchu cuando fue la inundación. Pasamos casi cinco días sin poder salir de Aguas Calientes hasta que nos rescataron en helicóptero. Pero para mí fue una gran experiencia, más sociológica que trágica. Fue como vivir un gran hermano gigante. Estoy viviendo ahora mismo las elecciones en Colombia, viendo desde afuera cómo fueron las campañas, escuchando los debates de mis amigos y leyendo mucho sobre el tema.
Latinoamérica, la Argentina y las costumbres
-¿Existe un lenguaje común, una historia que une a los pueblos latinoamericanos?
-Yo creo que sí, que existe, por el sólo hecho de ser latinoamericanos. Y por más que cada país tiene sus diferencias, siempre hay un punto histórico-político en donde se tocan. En Colombia, por ejemplo, veo que hay una cuestión original y propia que es el tema de la guerrilla que ya lleva muchos años. Eso atraviesa la cosmovisión de los colombianos y también se refleja en sus obras. Pero también es muy impactante encontrar a gente como Oliver Glavé (Perú) o Efra Páez (Ecuador) que manejan una retórica urbana y cuyas problemáticas e incertidumbres podrían ser cualquiera de las nuestras.
– ¿Cómo se vivieron las elecciones en Colombia? ¿Qué expectativas tiene el pueblo colombiano?
– Colombia es un país muy diferente en el sentido electoral. Acabamos de pasar unas elecciones en las que, por primera vez en años, nadie murió. Hay una cuestión muy difícil de entender porque la guerrilla y la violencia están tan metidos en el pueblo colombiano que nadie puede explicarse cómo puede ser que gane casi el 50 por ciento de los votos una persona que se adjudica un asesinato. Pero es que en los últimos años están viviendo una paz inaudita para ellos que no quieren perder. El problema es que a esa paz tirante se llega por medio de la violencia. Siempre me gustó Mockus, claramente, pero creo que aún no están dadas las condiciones para que una plataforma como la suya sea viable acá. Y siguiendo los debates no encontré en Mockus la fortaleza ante los temas más candentes que son las relaciones internacionales, Chávez, y la guerrilla.
Con acento argentino
– ¿Creés que La ?Patria Grande? que soñaron Bolivar y San Martín, se esboza de alguna manera con las ?concordancias? de Lula, Evo, Lugo, Cristina y Chávez?
– Ojalá, pero creo que a nuestros gobernantes le falta mucho todavía para ser dignos hijos de los libertadores que nombrás. ¡Hay que leer a Bolivar! Lo que sí siento es que después de las décadas infames de neoliberalismo e individualismo que sufrieron todos nuestros países, estamos en un avance importante que apoyo y al que adhiero con todas mis fuerzas.
– ¿Cómo nos ven a los argentinos? ¿Qué usos y costumbres tenemos en común?
– Algo muy curioso es que en todos los países se ve mucho Fox Sport. Entonces, un colombiano de la costa sabe lo que es, por ejemplo, Atlético Rafaela. Y como en esta cadena está llena de periodistas deportivos argentinos, cada vez que conozco a alguien empieza a imitar mi acento.
Tandil en el corazón
Javiera bailó folcklore y tango hasta los 18 años en la Peña El Cielito, quizás por eso, en una de sus publicaciones a través de Facebook, eligió para definir la relación con su ciudad natal, la chacarera ?Entre a mi pago sin golpear? .
– En Facebook publicaste sobre Tandil: ?y estaba donde nací, lo que buscaba por ahí?. ¿Querés ampliar?
– Bueno, yo tuve una gran experiencia al respecto, porque durante el viaje me di cuenta de que era una de las pocas personas que viajaba sin escaparse de nada: ni de la rabia al país, ni de la falta de trabajo, ni de mala relación con la familia. Mi objetivo, muy naïf, era recorrer Latinoamérica, conocer qué había ahí afuera. Pero sé que mi lugar está allá, esperándome y es en donde quiero estar. Creo que me refería a eso. Y además, siempre me gustó esa chacarera.
– ¿Qué y a quiénes extrañaste más durante estos seis meses?
– A mi familia y amigos, claramente. Pero también al mundito que tengo yo allá: mis libros, mi trabajo que me gusta mucho, mi gato y andar en bici.
– ¿Qué es lo primero que vas a hacer cuando llegues a la Argentina? ¿Cuándo pensás que vas a estar por Tandil?
– Comer asado de mi papá. ¡Soy tan cliché! Voy a ir a Tandil una semana o dos, para estar con mi familia y para aprender a manejar.
– ¿Seguiste las noticias de Argentina y de Tandil? ¿Cuáles te parecieron más relevantes a la distancia?
– Siempre estoy mirando algo, aunque estuve con poca conexión a internet o un poco más desconectada de Argentina y conectada con lo que estaba viviendo. De Tandil seguí muy de cerca las posibilidades de Santamarina de ascender.
Operativo retorno
A pocos días de retornar a la Argentina, y a Tandil, Javiera hace un balance positivo de su experiencia y proyecta publicaciones y más viajes para llevar poesía en forma de Plaquetas.
– ¿Cuáles son los objetivos planeados y cumplidos de este viaje?
– Bueno, viajar ya es en sí mismo un objetivo cumplido, algo que me alegra haber podido hacer y tener para contar. También que el proyecto haya funcionado, que siga vivo y con muchas cosas por delante.
-¿Cómo sigue en la Argentina este proyecto y tu vida?
– En Argentina va a seguir con la publicación de todos los autores (más de 10 a esta altura) que recolecté por el camino y espero poder avanzar hacia una especie de antología, o veremos. En lo personal, otra vez a trabajar y ¡ahorrar para el próximo viaje!
– ¿Pensás publicar algo como bitácora de viaje u otro tipo de texto?
– Tengo mucho escrito, así que me voy a tomar un tiempo para organizarlo bien y seguramente haga algo con eso.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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